Construir casas en México… ¿con cannabis?

Un grupo de voluntarios mezcla cuatro cubetas de la fibra con una de cal y una de agua y listo: así se construyen viviendas en México

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Construir casas en México… ¿con cannabis?
Stephen Clarke, cofundador de la empresa Heaven Grown, muestra uno de sus proyecto en la CDMX.
Foto: Gardenia Mendoza / Impremedia

MÉXICO.- En el rincón de uno de los parques más afamados del país, en el corazón de la Ciudad de México, Stephen Clarke, su socio fulano de tal, fundadores de la empresa Heaven Grown, y un grupo de voluntarios mantienen uno de los activismos más pragmáticos a favor de la legalización de la cannabis para uso industrial o cáñamo.

No levantan pancartas, ni marchan, ni se enfrentan con los críticos más conservadores que aún confunden la cannabis con más de .3 de TDC (que provoca reacciones psicotrópicas y es mejor conocida como marihuana) con la cannabis sativa (cáñamo) que no lo contiene.

Simplemente construyen unos baños de uso público con base en fibra de cáñamo y bambú que pretenden ser una muestra tangible en la capital mexicana de lo que se está perdiendo México por tener una legislación ambigua.

Por un lado somos narcotraficantes si transportamos el cáñamo, según la ley de salud, por otro, somos empresarios importadores, según la ley de aduanas“, señala Clarke apenas llega a supervisar la obra que cada día toma más forma.

Para lograr esta construcción Heaven Grown tuvo que importar la fibra de cáñamo desde Holanda, sembrada por holandeses, pagar impuestos, declaraciones y transportarse hasta la colonia Roma para seguir un sencillo método de elaboración que da forma final a los muros.

Un grupo de voluntarios mezcla cuatro cubetas de la fibra con una de cal y una de agua y listo. “Nuestro estudio de factibilidad calcula que en 90 días, si se siembra con cáñamo sólo la superficie comunal de México le daríamos casas de 100 metros cuadrados a millones de gente en pobreza y moveríamos una economía de 21 billones de dólares”.

Una de las edificaciones de Heaven Grown. (Foto: Cortesía Heaven Grown)
Una de las edificaciones de Heaven Grown. (Foto: Cortesía Heaven Grown)

Una reacia oposición

“El principal problema que tienen los legisladores, los políticos, está relacionado con prejuicios: cree en que si se produce cannabis se va a usar para que todo mundo se drogue“, sostiene Leopoldo Rivera, representante del  Colectivo por una Política Integral contra las Drogas, al que también pertenece Clarke.

Cada uno en su trinchera, Clarke con su empresa y Rivera como editor de la Revista Cáñamo junto con otros activistas han separado la lucha de la legalización de la marihuana por la liberación del cáñamo para uso industrial y han tenido eco con algunos legisladores.

En enero pasado, la escritora y diputada Laura Esquivel, del partido Morena, presentó una iniciativa sin éxito en la que abogó por el uso industrial y la cannabis como “una planta mal comprendida” pues sólo un porcentaje pequeño tiene efectos psicotrópicos.

Desde cualquier punto de vista la cannabis sativa (cáñamo) es la solución ecológica —argumentó- en el caso del papel, por ejemplo, del árbol sólo se usa el 20% mientras de la cannabis se usa el 80%“.

La iniciativa fue enviada a la congeladora junto con otras 29 de diversos grupos e intereses que bombardearon el último periodo de sesiones del Congreso con miras a que México logre una competitividad más pareja frente a su principal socio comercial: Estados Unidos, China y algunos países de Latinoamérica.

“Lo que está pasando es que todo el dinero que generaría una industria aquí se está yendo a China, Uruguay, Estados Unidos y Colombia, donde después de décadas de prohibir el cáñamo se dio luz verde”, lamenta Clarke, un mexicano de padre caribeño que estudió ingeniería en sistemas electrónicos. “Ahora nosotros importamos el cáñamo de Colombia y allá estamos dando los trabajos cuando sabemos que nadie mejor que los mexicanos sabemos cultivar la cannabis”.

La legislación mexicana prohibió el cultivo de cannabis de manera general (sin detenerse en las variedades) en los años 20 del siglo pasado con el presidente Álvaro Obregón, pero no se volvió tema de persecución hasta medio siglo después con la presión de las políticas antidrogas de Estados Unidos.

El uso industrial

Stephen Clarke, muestra algunos de los productos elaborados con cáñamo. (Foto: Gardenia Mendoza)
Stephen Clarke, muestra algunos de los productos elaborados con cáñamo. (Foto: Gardenia Mendoza)

La cannabis es una de las plantas más variadas y bondadosas del planeta repiten una y otra vez quienes están a favor de la legalización para la industrialización y calculan alrededor de 5,000 variedades que no tienen nada que ver con la droga y un numero similar de usos aunque entre los más populares son la fabricación de papel, tela, hilo y la construcción.

Por ello Luis Jaime Barrios, CEO de El Mundo Verde, una empresa dedicada al cultivo hidropónico y orgánico, apuesta por la legalización. “Somos activistas con dos objetivos: queremos que se autorice el autocultivo (nosotros podríamos enseñar a cultivarla) y porque queremos innovar: tenemos un equipo de investigación para uso industrial”.

El equipo está conformado por dos químicos especializados de nombres Joaquín Muñoz y Armando Cortés que trabajan de tiempo completo en este proyecto y entre sus más recientes desarrollos de investigación se encuentra el diseño de un aparato de medición que sirve para controlar las variables de un invernadero: la caja se hizo con un bioplástico de cáñamo.

A la par apuestan de manera social por el uso de la cannabis sativa a través de una asociación civil. Pero ni siquiera ésta tiene un futuro certero: no saben si el gobierno va a autorizar una ONG inspirada en la cannabis sativa justamente porque está prohibido el cultivo del cáñamo. “Esas son las contradicciones que nadie entiende en este país”, afirma Barrios.

Para presionar a los legisladores, los interesados apuestan a que se den cuenta de que el uso ya es un hecho en el país, explica Odin Rus, director de la empresa Organic que desarrolló recientemente un conjunto habitacional con muros 100% de cáñamo. “Queremos generar antecedentes de que se puede hacer hasta un edificio ecológico sólo hace falta voluntad”, comenta a este diario. “El reto es conseguir el material a un bajo costo y eso sólo se va a lograr si lo producimos aquí”.

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