A sus 16 años una jovencita golpeó a muerte a un estudiante de USC

La joven había publicado en su página de Facebook su intención de robar a "blancos y chinos"

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A sus 16 años una jovencita golpeó a muerte a un estudiante de USC
Alejandra Guerrero tenía 16 años cuando cometió el crimen por lo que no puede recibir la pena de muerte, pero ha sido juzgada como una adulta.

El jueves, un jurado declaró culpable de homicidio en primer grado a Alejandra Guerrero por su implicación en la muerte de un estudiante de posgrado en la USC, episodio violento que tomó lugar en 2014.

Xinran Ji era originario de China y tenía 24 años cuando fue asesinado en julio de 2014 mientras regresaba a su departamento tras una sesión de estudio con varios compañeros. Ji acompañó a un amigo hasta su casa y se dirigía hacia la suya poco antes de la 1 de la madrugada cuando un vehículo se detuvo cerca de él, a la altura de 29th Street y Orchard Avenue, y varios asaltantes armados con un bate y una llave inglesa se bajaron y lo rodearon.

Los asaltantes eran, además de Guerrero, quien en ese entonces tenía 16 años, Andrew García, de 20; Jonathan del Carmen, de 21; y Albert Ochoa, de 19 años. También estuvo involucrada en el incidente una adolescente de 14 años, mas no fue acusada del asesinato.

Xinran Ji tenía solo 24 años y había venido desde China para estudiar en la USC (Foto: Suministrada)
Xinran Ji tenía solo 24 años y había venido desde China para estudiar en la USC. (Foto: Suministrada)

Los jóvenes propinaron una terrible golpiza a Ji con la intención de robarle, y aunque este consiguió salir corriendo, lo persiguieron para continuar asaltándole. Imágenes de cámaras de seguridad de la zona que registraron lo ocurrido muestran a Guerrero corriendo tras Ji armada con una llave inglesa, que admitió haber utilizado para golpearle brutalmente en la cabeza.

Lo persiguieron, le dieron caza, primero García y, ¿quién justo detrás? No Ochoa, sino Guerrero justo detrás con una llave inglesa”, acusó el fiscal John McKinney.

Ji logró zafarse y llegar hasta su residencia (las cámaras de seguridad del edificio le muestran entrar ensangrentado), donde sucumbió a sus heridas. Su compañera de piso lo encontró muerto a la mañana siguiente y la policía pudo seguir el reguero de sangre que Ji había dejado desde su habitación hasta lugar donde se produjo el crimen.

Guerrero había publicado con anterioridad al crimen varios mensajes en su página de Facebook en los que proclamaba su intención de robar a “blancos y chinos”. También ha sido declarada culpable de robo en segundo grado, intento de robo en segundo grado y asalto con un arma letal. La misma noche que asesinaron a Ji, los jóvenes intentaron también robar mediante el uso de la violencia a una pareja en Dockweiler Beach.

La defensa de Guerrero intentó alegar que la joven tenía solo 16 años y se encontraba colocada en el momento del crimen. Según su abogado Errol Cook, a pesar de las imágenes de las cámaras de seguridad que recogieron los actos de Guerrero, “No hay intención de asesinar aquí. Ella no la tenía. No hay nada que lo muestre”.

Como Guerrero tenía 16 años en el momento del asalto no se le puede aplicar la pena de muerte, pero ha sido juzgada como una adulta y se enfrenta a una condena máxima de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Recibirá sentencia el próximo 28 de noviembre.

Del Carmen, García y Ochoa aguardan un juicio de forma separada. Ochoa tampoco puede recibir la pena de muerte porque era menor en el momento del crimen, pero García y Del Carmen sí serían aptos para la máxima pena.

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La abogada de los padres de Ji, Rose Tsai (izq.) y varios simpatizantes sostienen fotos que muestran el dolor de la familia de Ji. (Foto: Benjamin Dunn/Twitter)

La abogada de los padres de Ji, Rose Tsai, declaró a la prensa que aunque nada podrá devolverles a su hijo “están muy agradecidos hacia el sistema por darles la justicia que esperaban y merecen”.

Ji se graduó con honores en una importante universidad de China y se inscribió a la USC en 2013. Su muerte levantó críticas hacia la seguridad para los estudiantes de origen chino en la USC, cuyo campus está rodeado de barrios con una alto índice de criminalidad. Em 2012, otros dos estudiantes de origen chino fueron baleados frente a un apartamento ubicado fuera de la universidad.

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