Distimia, un mal que está acabando con la vida de las mujeres

Los días de quien padece este trastorno, se convierten en una rutina insostenible

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Distimia, un mal que está acabando con la vida de las mujeres
El trastorno distímico, o distimia, es un tipo de depresión leve o moderada, en lugar de grave, que dura, al menos, dos años.
Foto: Shutterstock

La distimia es un inquilino incómodo que poco a poco y silenciosamente, devora las ganas y la pasión de vivir de sus pacientes, en su mayoría, mujeres.

La doctora Rosa M. Hechavarría, psicóloga clínica, explicó que el trastorno distímico, o distimia, es un tipo de depresión leve o moderada, en lugar de grave, que dura, al menos, dos años. 

“La mayoría de las personas que tienen distimia no pueden asegurar el primer momento en que se deprimieron”, explicó Hechavarría, quien se especializa en psicología del deporte de la Facultad del Departamento de Medicina Física y Salud Deportiva.

Por su parte, Sonia Rodríguez Bidot, psicóloga clínica y especialista en sexualidad humana y adicciones, destacó que el término “distimia” es un neologismo compuesto por el prefijo griego dis (que significa falta o sin) y la palabra griega tymos (que se puede traducir como ánimo); por lo que dys-tymia, significa “estar sin ánimo”.

“Según el DSM 5 (última versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), pertenece a la clasificación de Trastornos depresivos y se le nombra como, Trastorno depresivo persistente ‘Distimia’”, indicó la psicóloga clínica.

Síntomas

Ambas expertas coincidieron –por separado– en que algunos de los síntomas asociados a la condición son: poco apetito o sobrealimentación, insomnio o hipersomnia, falta de energía o fatiga, baja autoestima, falta de concentración o dificultad para tomar decisiones y sentimientos de desesperanza.

Rodríguez Bidot indicó que la diferencia mayor entre la depresión y la “distimia” es el tiempo que duran los síntomas y la gravedad de los mismos.

“La depresión mayor consiste en uno o más episodios depresivos mayores discretos, que pueden diferenciarse de la conducta habitual del sujeto, mientras que la distimia se caracteriza por un síndrome depresivo leve, crónico, que se ha mantenido durante muchos años”, estableció.

Cuando la distimia tiene una duración de muchos años, explicó la experta, la alteración del estado de ánimo no puede diferenciarse del estado “habitual” del sujeto.

“La mayoría de las personas no reconocen el estar atravesando por una distimia (periodo de depresión), ya que continúan realizando las tareas que tienen que hacer”, advirtió la experta en salud mental, quien agregó que la gran diferencia es que el paciente de distimia realiza sus actividades sin ánimo ni fuerza y “sin pasión de vida”.

Rodríguez Bidot estableció que las personas que sufren de esta condición, en la mayoría de las ocasiones, no tienen conciencia de que la padecen y “siguen haciendo lo que tienen que hacer”.

“Sufren de un constante malestar con su vida cotidiana. Pierden contacto con motivaciones de vida; se desconectan de las áreas placenteras y sus vidas se convierten en una rutina insostenible emocionalmente hablando”, describió.

“La mayoría de mis casos llegan a la oficina porque su área sexual esta significativamente afectada. En muchas ocasiones, su libido ha bajado de manera notoria o ya no existe. Comenzamos a indagar razones para que dicha área se vea afectada y frecuentemente, lo que hay que trabajar de manera profunda es un cuadro de distimia”, relató  Rodríguez Bidot, quien agregó que la condición es padecida por un por ciento significativamente alto de la población.

“La tienden a padecer aquellas personas que su vida ha estado invadida de mucho estrés y tensión”, alertó.

Hechavarría, por su parte, destacó que, en ocasiones, las personas que lo padecen se sienten muy cansadas, se quedan dormidas, llegan tarde al trabajo, se les afecta su vida sexual y no tienen interés en socializar.

“Esto pudiera traer otras consecuencias como pérdida de trabajo, dificultades matrimoniales, baja autoestima o, simplemente, frustración consigo mismo”, acotó la doctora.

Hechavarría también señaló que es posible que las personas que tienen el trastorno distímico presenten períodos de estado de ánimo normal que duren hasta dos meses y que sus familiares y amigos no sepan que su ser querido está deprimido, porque la persona distímica es funcional.

“La persona distímica es totalmente funcional, no tiene fluctuaciones de excitación (episodios mánicos ni hipománicos), no tiene fluctuaciones de emociones intensas grandes como los bipolares, ni tanto deterioro emocional depresivo como la depresión crónica. No hay alucinaciones, ni delirios”, describió la doctora.

Hechavarría, por su parte, estableció que el trastorno distímico es un tipo bastante común de depresión y se calcula que hasta el 4% de las personas la padecen.

Más mujeres lo padecen  

Hechavarría expuso que “la distimia puede comenzar en la infancia o en la adultez. Nadie sabe por qué, pero, como en la mayoría de los tipos de depresión, parece ser más común en las mujeres” .

Rodríguez Bidot señaló que la distimia es común en culturas en donde la mujer tiene asignada una carga alta de responsabilidades.

Muchas veces, son madres solas y jefas de hogar que proveen el único sustento económico de la familia y están encargadas de las tareas de sus hijos.

“Se ha observado que la prevalencia de la condición es más alta en las mujeres. Personas que tienen un estilo de vida rígido, son perfeccionistas y sus expectativas de sí mismos o de la vida, son irreales”, describió la experta.

También pueden padecerla personas que han atravesado por una situación de vida que les afectó significativamente de manera adversa, y no contaron con las destrezas emocionales para afrontar o resolver la misma.

“Dicha situación se convierte en un malestar interno el cual interfiere negativamente con las motivaciones cotidianas de vida, la energía del cuerpo, la manera de percibir y relacionarse con lo cotidiano”, añadió.

Rodríguez Bidot expuso que las personas propensas a padecer distimia son, por ejemplo, aquellos que no han superado un divorcio tras el paso de los años, un niño que fue agredido sexualmente y no se lo contó a nadie, personas desempleadas o aquellas empleadas que “no les cuesta más remedio que trabajar en lo que apareció”.

Diagnóstico y tratamiento

La doctora Hechavarría estableció que, para un diagnóstico de distimia, un adulto debe presentar un estado de ánimo deprimido durante al menos dos años (un año en los niños y adolescentes), junto con otros dos síntomas de depresión, ya que pueden parecerse a los de otras condiciones psiquiátricas.

La experta estableció que nadie sabe con certeza cuál es la causa de la distimia, pero pudiera estar relacionada con algunos cambios en el cerebro que involucran la serotonina (sustancia química que ayuda a manejar las emociones y a emitir juicios).

“Es posible que otros problemas médicos y el estrés constante de la vida también desempeñen un papel importante”, agregó la doctora.

Hechavarría expuso que si la causa de la distimia es exógena (debido a alguna situación particular), es probable que el paciente, con psicoterapia solamente, pueda recuperarse y las expectativas son muy favorables.

“Si la causa de su distimia en endógena, entonces tendría que combinar psicoterapia y farmacoterapia y su recuperación también sería favorable”, señaló.

El plan de tratamiento dependerá de las necesidades de cada paciente y, en el mismo, se pueden integrar actividad física, psicoterapia y eventos sociales.

En el caso de los niños y adolescentes, la distimia puede manifestarse con un estado de ánimo irritable y su duración debe ser menor a un año.

“En los niños más pequeños, el cambio del estado de ánimo puede no ser tan evidente, siendo en estos, la irritabilidad y los desajustes conductuales, los síntomas de mayor prevalencia”, agregó la doctora.

Rodríguez Bidot agregó que, además, en los menores, podría verse afectado el proceso de aprendizaje y rendimiento escolar.

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