Trump ha fracturado al Partido Republicano y al movimiento conservador

Las características de la campaña electoral de Donald Trump dividen a los republicanos más conservadores

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Trump ha fracturado al Partido Republicano y al movimiento conservador
Los exabruptos de Trump ponen en aprietos a los republicanos más conservadores.
Foto: KENA BETANCUR/AFP/Getty Images

WASHINGTON.- La imparable retórica incendiaria de Donald Trump no sólo amenaza con reducir al Partido Republicano a un partido minoritario, sino que también está generando una crisis en el movimiento evangélico y conservador en EEUU, según expertos.

El partido de Lincoln, que emancipó a los esclavos en 1863 y dio una “amnistía” a tres millones de inmigrantes indocumentados en 1986, ahora está sumido en una crisis política que podría incluso hacerle perder el control de al menos una de las dos cámaras del Congreso.

Trump se alzó con la nominación presidencial republicana con una retórica antiinmigrante y ataques personales contra sus 16 rivales. De nada sirvieron las ruidosas protestas de conservadores que fraguaron un fallido movimiento para impedir su coronación en la convención del partido el verano pasado.

El goteo de controversias y escándalos llegó a su punto más bajo con la revelación el pasado 7 de octubre de un video de 2005 en el que Trump se jactaba vulgarmente de su acoso sexual de las mujeres, un grupo clave del electorado en EEUU.

COBERTURA ESPECIAL DE LAS ELECCIONES

Summer Zervos ha denunciado que Trump exhibió un comportamiento inapropiado hacia ella en 2007 (Foto: EFE)
Summer Zervos ha denunciado que Trump exhibió un comportamiento inapropiado hacia ella en 2007. Foto: EFE

Ahora, ante las secuelas de ese escándalo, muchos conservadores que se precian de su defensa de los valores familiares, buscan distanciarse del magnate empresarial, temerosos de perder la reelección el próximo 8 de noviembre.

Gane quien gane en noviembre, lo cierto es que el Partido Republicano, que prometió ser más inclusivo tras la derrota de Mitt Romney en 2012, tendrá que hacer una autocrítica y tomar medidas para reparar su imagen frente a las minorías.

“Reconozco que los republicanos tendrán mayores problemas si gana Trump, y tienen que escuchar a la gente correcta que les aconseje reconstruir su imagen y poder recuperar la credibilidad con los votantes latinos. No será fácil”,  dijo el analista conservador, Israel Ortega.

David Caputo, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Pace de Nueva York, explicó que el dilema para muchos evangélicos oscila entre asuntos de moralidad y de política.

“¿Se quedan con Trump por temor  de que una presidencia de Clinton les haga perder en asuntos políticos que les importan, o es imposible quedarse con él debido a cuestiones sobre su moralidad y conducta? Es algo difícil pero parece que  para muchos, las consideraciones políticas superan las de moralidad”, resumió.

Un movimiento fracturado

Según el Centro de Investigación Pew, el 35% de los votantes republicanos blancos se identifican como evangélicos, mientras que el 28% de los demócratas dijo no tener afiliación religiosa.

Los evangélicos, en general, son un componente clave de la base de Trump. Una encuesta de PRRI/The Atlantic indicó que el 65% de ellos aún lo apoya, en comparación con el 16% que respalda a Clinton.

La contienda ha sido un punto de inflexión para grupos conservadores como el “Family Research Council” (FRC), que jamás apoyaría a candidatos demócratas por su postura a favor del aborto, los matrimonios homosexuales, y otros temas sociales.

El presidente de FRC, Tony Perkins, condenó la misoginia de Trump pero sigue apoyándolo porque considera que la alternativa, con Clinton en la Casa Blanca, sería peor.

Mientras, el presidente de la Liberty University, Jerry Falwell Jr., también ha pedido a los votantes que hagan caso omiso a la conducta de Trump porque, con el caos que presuntamente ocasionaría Clinton, “nadie recordará en cinco años las cosas horrendas que dijo Trump hace más de una década”.

Sin embargo, para líderes conservadores como Alfonso Aguilar, presidente de “Latino Partnership”, ya no se trata sólo de “taparse la nariz”, sino de simplemente no votar por un candidato presidencial  porque, según él, ninguno es bueno.

Un nutrido grupo de líderes evangélicos circula una petición en “Change.org” en la que condena la xenofobia, la intolerancia religiosa, la misoginia,  y “el nacionalismo blanco” que promueve Trump.

Tortuoso camino a la unidad nacional

Steve Schmidt, un estratega republicano que trabajó para candidatos presidenciales como George W. Bush en 2004 y John McCain en 2008,  dijo a la página web “Vox.com”  que el Partido Republicano se asoma a una fragmentación  entre la “derecha alternativa” y un partido conservador “centro-derecha”.

Es que, desde que Trump lanzó su candidatura en 2015, el Partido Republicano fue incapaz de frenar su marcha porque la base estaba desconectada –y desencantada- con el liderazgo del partido.

Así, Schmidt ofreció un diagnóstico nada halagüeño: Trump no es apto para la presidencia “de ninguna manera”,  el liderazgo del Partido Republicano ha demostrado una “masiva cobardía política”,  y los líderes evangélicos que siguen apoyando al empresario de Manhattan pese a todo son,  a su  juicio, los “fariseos de la era moderna”.

La campaña de Trump se acabó—Hillary Clinton será elegida presidenta y la pregunta que queda acá es ¿Cuánto será el daño colateral (de Trump)? Los republicanos van a perder el Senado y falta ver cuántos escaños perderán en la Cámara de Representantes”, vaticinó Schmidt.

Lo más probable es que Trump, cual mal perdedor, siga alegando fraude electoral hasta el último día, lo que tendría repercusiones para la reconciliación nacional y para la vida cívica del país, advirtió el experto.

Pero Angelo Falcón, analista político y presidente del “National Institute for Latino Policy” (NiLP), consideró que los únicos culpables del fenómeno Trump son el Partido Republicano y los propios conservadores.

“Tras décadas de políticas de derecha cada vez más extremistas e impregnadas de  declaraciones racistas, el colapso actual del Partido Republicano podría verse como algo inevitable…. Trump es el síntoma, y no la causa, de problemas sociales y políticas de larga data”, enfatizó Falcón.

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