Las personas sin hogar también pueden (y deben) votar

Hace 30 años que las personas sin hogar ganaron su derecho a votar en las elecciones, pero a menudo no cuentan con la información y los medios para hacerlo valer

¡Muestra tu orgullo latino!

Sigue a La Opinión en Facebook
Las personas sin hogar también pueden (y deben) votar
Incluso las personas sin una residencia fija pueden ejercer su derecho al voto en California.
Foto: EFE

Hace solo tres décadas que los desamparados conquistaron su derecho a votar en las elecciones a pesar de no disponer de una residencia fija o privada.

En la declaración responsable que se llena cuando te registras para votar aparece la frase: “address or cross streets”, que significa que una persona puede listar como su domicilio: una casa, un albergue o un lugar público -como la intersección de calles donde se ubica un parque.

No se necesita ser tan específico: basta con mencionar una calle o incluso un puente bajo el cual se reside en ese momento, aunque sea de manera informal.

Sí que es necesario registrar una dirección donde se pueda recoger correo postal, pero ésta puede ser una oficina, una ONG, un albergue o cualquier otro lugar al que se pueda acudir a recoger una carta.

Esta posibilidad se logró mediante esfuerzos de activismo en favor de las personas sin hogar por parte de agrupaciones como National Coalition for the Homeless.

Asegurar el derecho al voto para las personas in hogar fue una batalla que llevó décadas y varios casos ante juzgado que llevaron a los legisladores a revisar sus criterios a la hora de determinar la elegibilidad de un ciudadano para ser votante.

Pero la oportunidad en muchas ocasiones no se traduce en una realidad, y la población indigente podría ser una de las que presenta menor participación electoral.

No existen estadísticas específicas al respecto, pero si nos fiamos de la tendencia de voto, según la cual la participación cae conforme disminuyen los ingresos (el 80% de las personas que ganan más de $150,000 al año votó en las últimas elecciones nacionales, frente al 47% de los que ganan menos de $10,000), los que menos tienen también serían los que menos se involucran en las elecciones.

Algo que sería particularmente importante cambiar de cara a las elecciones de noviembre en California, ya que las personas sin hogar tienen mucho que ganar o perder.

Se calcula que en California hay en torno a 116,000 personas sin hogar, que pueden tener un peso importante en las votaciones sobre todo a nivel local (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)
Se calcula que en California hay en torno a 116,000 personas sin hogar, que pueden tener un peso importante en las votaciones sobre todo a nivel local. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)

En Los Ángeles, una de las medidas que será sometida a votación ciudadana propone destinar $1.2 millones a financiar la construcción de hasta 10,000 viviendas sociales a lo largo de la próxima década, que necesita recibir el sí de por lo menos 2/3 de los votantes para ser aprobada.

En San Francisco, la Proposición Q se propone reducir los campamentos improvisados en la calle de las personas sin hogar haciendo obligatorio que duerman en albergues, siempre y cuando haya plazas disponibles.

Solo en Los Ángeles hay alrededor de 28,000 personas sin hogar. La cifra de individuos que integran este colectivo en San Francisco, por su parte, varía radicalmente entre los 6,000 o los 12,000, dado la falta de una metodología completa e inclusiva para medirlos. En todo caso, se trata de una importante porcentaje de la población con capacidad de influir en el resultado de una votación.

El reto está ahora en ayudar a formar parte de las elecciones de noviembre a quienes tienen pocos recursos para registrarse o acudir a las urnas. La National Coalition for the Homeless lleva años lanzando su campaña You Don’t Need a Home to Vote a nivel nacional para educar a la población indigente sobre su derecho al voto, mientras que en California una alianza entre 57 organizaciones de viviendas asequibles y servicios benéficos a las personas sin hogar se ha propuesto precisamente este objetivo.

Por ejemplo, el L.A. Community Action Network (LACAN), una organización sin ánimo de lucro que opera en Los Ángeles, cerró el mes pasado un proyecto que durante 30 días buscó registrar a nuevos votantes en la empobrecida área de Skid Row. Este mes están haciendo un seguimiento de las personas registradas en áreas con altos índices de indigencia, para asegurarse de que puedan votar si así lo desean.

Conseguir que las personas sin hogar se registren para votar es una carrera contrarreloj, ya que la fecha límite en California es el 24 de octubre.

Te recomendamos