1976-1986: una década de conflictos en Centro América

El Salvador fue el epicentro de uno de los más sangrientos conflictos en la historia de Latinoamérica

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1976-1986: una década de conflictos en Centro América
En esta década, El Salvador fue el epicentro de la violencia en Latinoamérica.
Foto: Archivo

La década entre 1976 y 1986 se caracterizó por la tensión de los años de la Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética. La lucha de movimientos sociales que buscaban el reconocimiento de derechos humanos de las mujeres, los afroamericanos y otros grupos marginalizados se sumaba a las fuertes protestas juveniles en contra de la Guerra de Vietnam.

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En este período, EEUU fue el punto de llegada de un gran flujo migratorio proveniente de diversos países de Centroamérica que se veían castigados por olas de violencia y represión política. Entre ellos, El Salvador fue el epicentro de uno de los más sangrientos conflictos en la historia de Latinoamérica, que se prolongó hasta entrados los 90 y que aún hoy sufre las consecuencias.

Los enfrentamientos entre el gobierno y los grupos insurgentes se cobraron la vida de “75,000 civiles y miles de soldados e insurgentes” y más de ¨un millón de personas fueron desplazadas dentro de El Salvador o se convirtieron en refugiados en Centroamérica, México o Estados Unidos”, según un artículo publicado en el American Historical Review en diciembre 2015.

En su libro “Harvest of Empire”, el periodista Juan González recuerda cómo los medios anglosajones no cubrían detalladamente las vicisitudes en Centroamérica.

Por esos años, La Opinión reportaba la inestabilidad política y militar que sacudía al país. El 16 de octubre de ese año, publicó, “La espiral de violencia en El Salvador ha causado alrededor de 550 muertes en lo que va del año y casi todos los expertos están de acuerdo en que lleva irrevocablemente a un baño de sangre y a una revolución izquierdista. La intranquilidad en El Salvador gobernado desde 1931 por regímenes militares hace pensar que podría convertirse en el ‘dominó número dos’ de una relación en cadena que derribe los gobiernos militares centroamericanos siguiendo el ejemplo de la Revolución Sandinista Nicaragüense”.

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Títulos similares se leían cotidianamente en las páginas del diario que reportaba los hechos que desangraban a ese país centroamericano. “Muerte y Violencia en el Salvador” fue el titular del periódico La Opinión del 25 de marzo de 1984. “Los guerrilleros izquierdistas dieron muerte hoy a 29 soldados e hirieron a otros siete en una emboscada a un patrulla del ejército en el este de El Salvador, menos de 24 horas antes de las elecciones presidenciales en este país convulsionado por una guerra civil desde hace más de cuatro años”.

Como en otros casos de países centroamericanos, la violencia desatada en El Salvador propició que muchas personas huyeran del país. En un artículo publicado en  2007 por el Instituto de Políticas de Migración (MPI) se estima que entre 1985 y 1990 aproximadamente 334,000 salvadoreños entraron a EEUU. Miles de salvadoreños pidieron asilo político en los 80, pero “se aprobó aproximadamente solo un 2% de las aplicaciones”.

Como resultado muchos de ellos continuaron residiendo en el país indocumentados. En 1986 el presidente de EEUU Ronald Reagan firmó el Acta de Control y Reforma Migratoria que otorgó estatus legal a aproximadamente 146,000 salvadoreños.

Pero los salvadoreños no solo emigraron a Estados Unidos. En 1985 el Comité de Derechos de El Salvador estimó que 120,000 salvadoreños estaban viviendo en México, 70,000 en Guatemala, 20,000 en Honduras,17,500 en Nicaragua, y 10,000 en Costa Rica. Otros buscaron refugio en Canadá: la cifra de refugiados subió de 2,000 en 1981 a 25,000 en 1984. A finales de la década de 1980, los salvadoreños eran el grupo más grande de Centroamericanos legales e indocumentados en Canadá, según el MPI.

Una voz en contra de la injusticia

El Arzobispo Monseñor Oscar Arnulfo Romero conocido como el mártir de los pobres fue asesinado por hablar abiertamente sobre las injusticias cometidas en El Salvador durante la Guerra Civil.

El 23 de marzo de 1980 el periódico La Opinión, había descrito a Monseñor Romero como “el prelado que se ha convertido en la principal voz de denuncia de la represión y de violaciones de los derechos humanos”. Ese mismo día el Arzobispo había denunciado que entre el 10 y el 14 de marzo de ese año “murieron 85 personas, campesinos en su mayoría”.

Una estatua de Monseñor Romero fue colocada en el Parque MacArthur de Los Ángeles donde se ha convertido en punto de oración para los salvadoreños. Archivo
Una estatua de Monseñor Romero fue colocada en el Parque MacArthur de Los Ángeles donde se ha convertido en punto de oración para los salvadoreños. (Foto: Archivo)

Un día después el arzobispo fue asesinado por un disparo. La Opinión indicaba que Monseñor Romero fue asesinado a balazos por un pistolero desconocido mientras daba una homilía el 24 de Marzo de 1980. Su lucha en defensa de los derechos de los centroamericanos ha sido reconocida por diversas organizaciones. El 23 de mayo de 2015 fue beatificado.

Los salvadoreños que se encontraban en el exterior en Los Ángeles de igual manera expresaban su sentir sobre la muerte de Monseñor. En solidaridad con su pueblo durante 1980 ocho personas del movimiento amplio de solidaridad tomaron pacíficamente por una hora las instalaciones del consulado Salvadoreño La Opinión relataba. En Los Ángeles, su legado es recordado por la diáspora salvadoreña cada año.

Nicaragua y los sandinistas

El 17 de julio de 1979, el entonces mandatario de Nicaragua Anastasio Somoza Debayle renunció a la presidencia de facto que asumió en 1967, como líder de la Guardia Nacional.

Somoza Debayle fue el último miembro de su familia en ocupar el el poder en  Nicaragua, desde 1936.

Su forzada renuncia, resultado de levantamientos armados y la insurrección del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), lo llevó, junto a otros 70 altos funcionarios y veteranos de la Guardia Nacional a buscar el exilio en Estados Unidos.

Anastacio Somoza. (Foto: Archivo)
Anastacio Somoza. (Foto: Archivo)

Al escapar, Somoza dejó al país con $1,600 millones de dólares de deuda extranjera.

El entonces presidente de EEUU Jimmy Carter le negó la entrada al país estadounidense por lo que el tirano terminó exilándose en Paraguay, entonces gobernada por otro déspota, Alfredo Stroessner.

Fue en aquel país durante 1980, donde Somoza fue asesinado por un comando sandinista, a los 54 años de edad.

Un año después, el FSLN contaba con el respaldo de Fidel Castro, desde Cuba; sin embargo, el gobierno de EEUU ya bajo la presidencia de Ronald Reagan, consideraba a los sandinistas de izquierda como una amenaza a sus intereses económicos en la región.

Por ello, en 1982, Reagan autorizó a la CIA reclutar y apoyar los esfuerzos de los “Contras”, grupo que se oponía a los sandinistas.

Los “Contras” se convirtieron en una de las mayores operaciones paramilitares de la región de esa década, en ser solventadas por la agencia norteamericana.

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