‘El Patio’ no es refugio para indigentes de Santa Ana

Les prometieron una solución, pero hacinarlos en una antigua central de autobuses para no ser la solución adecuada, aseguran

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‘El Patio’ no es refugio para indigentes de Santa Ana
Varias personas duermen en colchonetas en la estación de Autobuses de Santa Ana.
Foto: Jorge Luis Macías / Especial para La Opinión

Cubiertos por un techo de hormigón y acurrucados en colchonetas sobre un piso frío y de cemento: así duermen decenas de indigentes en Santa Ana, a quienes les prometieron un refugio para finales de octubre. Pero lo único que hicieron fue trasladar su miseria desde el Centro Cívico de la ciudad a la antigua terminal de autobuses.

“Yo voy a seguir aquí [en el Centro Cívico] para cuidar mis cosas y no me voy a mover a ese lugar”, dijo Jesús Pamas Calvillo, un desamparado de 50 años de edad, originario de Uruapan, Michoacán. “En aquel lugar [en la parada de autobuses] todos duermen como sardinas, casi encimado uno sobre el otro”.

 / Jorge Luis Macías
Jesún Pamas asegura que no se moverá del Centro Cívico. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Según el supervisor Andrew Do, del Distrito 1 y donde se ubica el epicentro de la crisis de desamparados, el refugio “proporcionará una cama y comida caliente para cientos de personas que no tienen otro lugar a donde ir”.

Las “camas calientes”, no obstante, son unas colchonetas para dormir sobre el piso de cemento, lo cual ya le ha provocado críticas.

“Estamos muy decepcionado con el liderazgo del supervisor [Do]; más que a nadie, a él es a quien corresponde ponerse al día con las cosas que prometió”, dijo a La Opinión Vicente Sarmiento, concejal de Santa Ana.

“Él, desde su ventana siempre ha visto el problema y actuó solamente hasta que llegó el tiempo de elecciones; pero si no tuviera una contrincante tan fuerte como Michele Martínez no hubiera hecho nada”.

La apertura de “El Patio” como refugio de transición temporal para al menos 450 personas sin hogar está ubicado en la cuadra 400 al oeste del bulevar Santa Ana, a solo unos pasos del Centro Cívico.

Do junto a las autoridades del condado de Orange acordaron con dirigentes de organizaciones de ayuda a los necesitados como Midnight Mission de Los Ángeles y Kingdom Causes Inc., proporcionar a los indigentes los servicios y las conexiones necesarias para obtener servicio de salud, vivienda y oportunidades de trabajo, en un camino hacia la estabilidad.

Hay servicios pero no es suficiente

“El Patio” incluye servicios de apoyo ofrecidos por la Agencia de Servicios Sociales del condado de Orange, la Agencia de Cuidado de la Salud, Servicios de Veteranos, los Tribunales de Colaboración y servicios legales.

El sitio también sirve como un centro de acogida durante el día, con capacidad de almacenamiento de las propiedades de los desamparados, sanitarios portátiles, estaciones para cargas celulares y duchas.

Tiene capacidad para un máximo de 300 personas sin hogar del Centro Cívico que pueden dormir con seguridad por la noche. Además los desamparados de la zona pueden inscribirse en el lugar para manifestar sus necesidades más apremiantes.

El supervisor del condado de Orange Todd Spitzer instó a sus colegas a discutir el tema de la falta de vivienda. “Tenemos que intensificar y emular algunas de las mejores prácticas que he visto que se aplican en lugares como San Antonio [Texas] para las personas sin hogar”, dijo Spitzer. “Tenemos que abordar problemas sociales y médicos que resultan por la crónica falta de vivienda”.

Joaquín Morales acude a la estación de autobuses a recibir alimento. / Jorge Luis Macías.
Joaquín Morales acude a la estación de autobuses a recibir alimento. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

El problema de la indigencia persiste luego de seis años de que la Junta de Supervisores aprobara el “Plan de 10 años” para acabar con la indigencia, a ello se le agrega que las autoridades municipales de Santa Ana se “estancaron” ya que se confiaron en la recepción de fondos federales, sin invertir de sus propios presupuestos.

A pesar de la existencia del Plan, que pretende “proporcionar una cantidad suficiente de opciones de vivienda permanente y asequibles para las familias de bajos ingresos o para personas con discapacidades”, la crisis del desamparo solo en el condado de Orange hoy afecta a más de 4,400 personas.

Se ha colocado en "El Patio" un puesto de la Agencia de Seguro Social. / Jorge Luis Macías
Se ha colocado en “El Patio” un puesto de la Agencia de Seguro Social. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

ACLU pide no criminalizar a los desamparados

“Un genuino esfuerzo para asignar $55 millones en fondos para el Plan de 10 años, que representaría menos del 8% del presupuesto del condado de Orange, sería suficiente para ponerle fin a la falta de vivienda”, esto según un reporte dado a conocer por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

“El número de personas sin hogar en el transcurso de un año se ha incrementado en 20%. “La falta de vivienda es cada vez más visible con un mayor número de personas obligadas a vivir a la intemperie”, indica el reporte. “Alrededor de la mitad de las personas que no tienen hogar viven sin ningún tipo de refugio”. La cifra superaba el 39% en 2013.

En la investigación se abogó por descriminalizar a los desamparados. “Nos preocupa cuando los gobiernos locales del condado o de la ciudad van a los lechos de los ríos y multan a quienes acampan o duermen en público debido a que mucha gente, literalmente, no tiene otro lugar a donde ir” dijo Eva Garrow, una de las investigadoras del reporte. “Es una violación de sus derechos civiles”.

Debido a trabajos de mantenimiento y limpieza, el condado ha estado restringiendo el acceso público entre la Avenida Katella y la calle Hesperian, cerca de la autopista 22, a lo largo del este del Río Santa Ana.

“Yo no me he movido de aquí [Centro Cívico de Santa Ana] desde 2010 cuando salí de la cárcel; lo único que pido como ayuda es hallar un trabajo; aquí no paso hambre, aunque viva en la miseria”, indicó Jesús Pamas.

“Ya sé que viene la época del frío, pero así me la he aventado [arriesgado] por más de cinco años, cubriendo mis cosas con plástico cuando llueve; solamente me preocupa que la policía no venga a molestarme o que me vayan a robar mi bicicleta”.

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