Grupo de latinos lucha con su discapacidad a través del canto y el baile

El autismo o el síndrome de Down no son impedimento para el grupo Fe y Esperanza a la hora de divertirse y desarrollar al mismo tiempo funciones motoras y del habla

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Grupo de latinos lucha con su discapacidad a través del canto y el baile
Los integrantes de Fe y Esperanza se reúnen cada viernes a bailar y cantar (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Cuando Adriana Torres tuvo a su primera hija, a los 21 años de edad, jamás se imaginó que el dolor sería indescriptible, no solo en el aspecto físico sino también emocional.

“Hay niños que son prematuros… Pero mi hija nació ‘post-matura’”, dijo Torres, quien dio a luz cuatro semanas después de la fecha pautada lo que le causó daños irreversibles a su bebé. La pequeña Verónica convulsionaba sin cesar y los doctores le dijeron que no iba a vivir mucho tiempo.

Otra madre que sufrió con el diagnóstico de su pequeña fue Luz Curiel ya que luego de algunas evaluaciones le dijeron que su niña tenía síndrome de Down. Esta es una enfermedad genética que altera el desarrollo del cuerpo y ocasiona problemas físicos y mentales en el menor debido a un cromosoma extra en el organismo, según autoridades de la salud.

“Los doctores nunca me dijeron de su condición mientras estaba embarazada”, recordó. “En ese momento no sabía que era eso, nunca había escuchado esa palabra”.

Han pasado más de 30 años de esas experiencias y ahora Curiel, Torres y sus hijas se reúnen cada viernes junto a otros jóvenes con diferentes discapacidades físicas y mentales para celebrar y disfrutar de la vida.

Adriana Torres (i) baila junto a su hija Adriana, hoy de 35 años. / Foto: Aurelia Ventura.
Adriana Torres (i) baila junto a su hija Adriana, hoy de 35 años (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Con más de 50 miembros activos, el grupo “Fe y Esperanza” ha estado activo por los últimos dos años”, dijo Isaura Sainz, quien tiene un hijo autista y es una de las fundadoras.

Agrega que las noches de karaoke que llevan a cabo en el centro comercial El Paseo en South Gate “se han convertido en la sensación de los fines de semana”.

Maria Espinoza (i) baila junto a su hija Meyra. / Foto: Aurelia Ventura.
Maria Espinoza (i) baila junto a su hija Meyra (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Este es como su club de baile”, añadió Curiel y explicó que sus integrantes cantan, bailan y de vez en cuando hacen fiestas temáticas como la noche del mariachi, la de rock o la próxima que será la fiesta de Halloween.

El grupo está conformado por cerca de 50 personas. / Foto: Aurelia Ventura
El grupo está conformado por cerca de 50 personas (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Música: terapia para el desarrollo

Todos los padres que asisten para acompañar a sus hijos a las noches de karaoke concuerdan en que la música no solo los emociona sino que también los ayuda a expandir su vocabulario.

“Aquí hay chicos que cuando llegaron no hablaban nada”, dijo Sainz y recalcó el ejemplo de un niño de 12 años quien llegó sin decir ni una palabra pero que ahora ya repite algunas.

Le contó a La Opinión que su hijo Daniel, hoy de 24 años, nació muy bien pero que a los 2 años cuando su esposo falleció ella comenzó a ver cosas extrañas en el pequeño.

“Se la pasaba viendo el ventilador o le llamaba la atención los colores muy fuertes”, dijo Sainz y recordó que la muerte de su compañero y el diagnóstico de su hijo fueron dos golpes muy fuertes para ella.

Sin embargo, no se dejó vencer y al pasar de los años comenzó a mantener a su hijo involucrado en actividades para su desarrollo.

Isaura Sainz y su hijo Daniel de paseo / Suministrada
Isaura Sainz y su hijo Daniel de paseo (Foto: Suministrada)

Un día en 2014, mientras caminaba por el centro comercial El Paseo vio un espacio al aire libre frente al cine Edwards el cual creyó perfecto para darle rienda suelta a su idea.

“Llamé a unas señoras [que tienen hijos con discapacidades] y entre todas creamos el grupo”, dijo orgullosa Sainz y añadió que la Cuidad les brindó su apoyo para conseguir el lugar.

El grupo Fe y Esperanza se reúne todos los viernes a las 6 p.m. en El Pase de South Gate. Para más información visita aquí su pagina en Facebook.

Y aunque hace 35 años los doctores le dijeron a Torres que su bebé Verónica no iba a vivir mucho tiempo y convulsionaba sin cesar, ahora ella la ve desenvolverse pese a sus limitaciones.

Estudios revelan que el canto y la música ayudan al desarrollo del lenguaje para las personas con discapacidades intelectuales como el autismo y el síndrome de Down.

“La repetición es importante y esto se practica al aprender las canciones de memoria debido a las rimas”, explica Down Syndrome Online. Además por medio del canto los niños de lento aprendizaje pueden desarrollar la imaginación y capacidad para expresar ideas, palabras y gestos.

Ilusión en camino

Hoy las convulsiones de Verónica han desaparecido y sin poder ocultar su sonrisa muestra su felicidad. En la reunión de Fe y Esperanzan enseñó a sus compañeros el anillo de compromiso que le dio su novio Alex, de 44 años y quien también tiene discapacidad de desarrollo.

Por su parte Luz Curiel, muestra con orgullo las fotos de su hija Olivia -hoy de 33 años- junto a su pareja, quien también padece síndrome de Down.

“Ella es muy independiente, capta mucho y siempre esta muy contenta”, dijo su madre. “El tener novio le ayudó a mi hija, porque en su intento de poder hablar por teléfono con el novio aprendió a hablar más”.

Olivia junto a su novio Douglas. / Suminstrada
Olivia, hija de Luz Curiel, junto a su novio Douglas (Foto: Suministrada)

Fe y Esperanza funciona como una organización no lucrativa pero recibe el apoyo primordial de los padres de familia, dijo Sainz.

Por medio de rifas, paseos y kermeses los padres reúnen fondos para que sus hijos puedan divertirse en las tres fiestas que llevan a cabo durante el año; el día de San Valentín, Navidad y el aniversario del grupo donde se corona al rey y la reina.

Este año, Olivia y Douglas fueron coronados. “Damos lo que queremos y hacemos lo que podemos”, dijo Sainz.

Después de todo, el objetivo principal del grupo es demostrar a las personas que sus hijos son normales y quieren que sean tratados como tal, concordaron los orgullosos padres.

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