Calico, un pueblo fantasma en San Bernardino

El pueblo del viejo oeste californiano, ubicado en San Bernardino, donde la gente busca fantasmas

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Calico, un pueblo fantasma en San Bernardino
Un esqueleto da la bienvenida a los turistas y vistantes del Pueblo Fantasma de Calico, en San Bernardino (Foto: EFE)

El Pueblo Fantasma de Calico, una recreación de una comunidad minera del viejo oeste situada en el condado de San Bernardino, vive su época dorada por estos días de Halloween en los que los turistas buscan espantos.

“Frecuentemente me preguntan si de verdad hay espantos”, explicó Kathy Payne, gerente de Calico, el Pueblo Fantasma.

“Yo les pregunto ¿quieres que los haya? Algunos creen y otros no, pero eso depende de cada visitante”, comentó esta especie de alcaldesa de la atracción turística que cobra auge en esta temporada.

Como todos los años, este fin de semana miles de visitantes disfrutarán de actividades familiares orientadas a divertir a los niños, como “La búsqueda del fantasma del pueblo”.

Un tren turístico recorre las diferentes rutas del Pueblo Fantasma de Calico. /EFE
Un tren turístico recorre las diferentes rutas del Pueblo Fantasma de Calico (Foto: EFE)

Muerte e historia

La celebración del Halloween es también la ocasión ideal para visitar el cementerio histórico de Calico, con más de un centenar de tumbas y que recrea el ambiente de los filmes de vaqueros.

“Creemos, siendo históricamente correctos, que hubo quizás sólo una balacera en el momento en que Calico estaba activo”, destacó Payne.

Wayne Hartel, guardabosques de Calico, precisó que los buscadores de plata murieron realmente afectados “por la enfermedad de los pulmones rojos, por respirar el polvo al excavar” y no debido a balaceras o accidentes dentro de las minas.

“La mayoría falleció después que se fueron a trabajar a otro lado”, indicó Hartel.

Por otro lado, las casas de madera y adobe de este pueblo minero que inspira canciones, literatura y películas sucumbieron, en su mayoría, con el paso del tiempo, según Payne.

Turistas caminan y otros observan, frente al restaurante principal del Pueblo Fantasma de Calico. /EFE
Turistas caminan y otros observan, frente al restaurante principal del Pueblo Fantasma de Calico. (Foto: EFE)

Una atracción tenebrosa

Pero a mediados del siglo XX, el empresario Walter Knott compró los terrenos del pueblo y guiado por fotografías antiguas reconstruyó las casas para crear un sitio de recreo, como su parque campesino “Knott’s Berry Farm”, en Buena Park, California.

En 1966 el empresario donó el pueblo reconstruido al conjunto de parques del condado de San Bernardino y esta especie de museo al aire libre fue denominado como le conocía la gente: Calico, el Pueblo Fantasma.

“Es interesante que exista este tipo de pueblos ante las grandes ciudades que hay aquí en Estados Unidos, y que se conserve esta comunidad”, dijo el turista mexicano Aarón Martínez.

“Sobre todo en nosotros que vimos muchas películas del viejo oeste y de los vaqueros, me llamó la atención, parece que se asemeja un poco a esas películas”, aseguró.

Martínez destacó el aspecto educacional de la reconstrucción histórica, al considerar que es interesante conocer “cómo era la vida anteriormente, cómo eran las costumbres”, dijo.

Como todos los años, durante este fin de semana de "Halloween" miles de visitantes disfrutarán de actividades familiares orientadas a divertir a los niños, como "La búsqueda del fantasma del pueblo". /EFE
Como todos los años, durante este fin de semana de “Halloween” miles de visitantes disfrutarán de actividades familiares que ofrece el pueblo. (Foto: EFE)

Sus inicios

Calico fue fundado en 1881 por trabajadores de minas de plata que excavaban en cerros del desierto de Mojave, en el condado de San Bernardino.

Entre decenas de estructuras “de la fiebre de la plata” en Calico hay varias originales como la casa de la oficina del pueblo, la tienda general, el salón de Lil y la residencia de Lucy Lane.

El resto de edificios avejentados recrean el rústico poblado donde mulas de carga, carretas con caballos y hombres en busca de plata circulaban por la avenida principal que llevaba a un cerro con medio millar de minas.

El pueblo albergó más de 3,000 personas entre mineros, empleados de hoteles, casas de estancia, oficina postal, escuela, comisario del pueblo y tiendas hasta que bajó el valor de la plata en 1896.

Al dejar de ser buen negocio la extracción del metal preciado, los trabajadores locales e internacionales abandonaron el pueblo.

Calico, el Pueblo Fantasma, con una afluencia de 300,000 turistas anuales, “es una muestra de historia, es un lugar para venir a hacer excursionismo”, explicó Payne.

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