¿Por qué nos dan tanto miedo los payasos?

Este miedo es muy común ya que es conocido desde hace siglos y afecta actualmente a un dos por ciento de la población mundial

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¿Por qué nos dan tanto miedo los payasos?

Todo este miedo empieza desde pequeños, cuando los padres insisten en llevar a sus hijos a circos o fiestas de cumpleaños que tienen como invitado principal a los payasos. Y es que según un estudio publicado por el Instituto Smithsoniano, en Estados Unidos, el 2% de la población mundial padece de coulrofobia (fobia a los payasos), que empieza casi siempre desde la infancia.

Una investigación realizada en 2008 en Inglaterra demostró que los niños entre las edades de 4 a 16 años les tienen pavor a los payasos, ya que no les gustan sus caras sobre todo aquellas que decoran las habitaciones de las clínicas porque encontraban estas imágenes “extrañas y perturbadoras”.

El objetivo de los payasos siempre ha sido hacer reír a las personas, pero lo que nos hace levantar nuestras alertas es que no sabemos exactamente qué harán en cada momento.

De acuerdo a la psicóloga canadiense Rami Nader, la fobia a los payasos se genera principalmente con el maquillaje que utilizan, porque siempre oculta su verdadera identidad y sentimientos. Cuando se fuerza por mucho tiempo una sonrisa el cuerpo se estresa lo cual ocasiona que se libere cortisol o adrenalina, sustancias que se reflejan fácilmente en el rostro.

“El hecho de que los payasos usen maquillaje y pelucas hace que puedan ocultar su identidad de una forma socialmente aceptada y eso crea una profunda sospecha”, explicó Nader.

El cine y las novelas también han contribuido para este miedo por los payasos aumente drásticamente, tomemos por ejemplo la cinta “Horny el Payaso” o “Pennywise”, de Stephen King, quien creó uno de los payasos más aterradores de todos los tiempos.

La realidad es que muchos que temen a los payasos lo hacen, no únicamente por la forma como lucen, sino por el poco conocimiento de lo que harán después. “La percepción de que algo es horripilante, escalofriante, pasa por una ambigüedad, una ambivalencia que no nos permite saber muy bien cómo reaccionar ante una situación, si quedarnos o salir corriendo”, explicaron Francis T. McAndrew Sara S. Koehnke autores de estudio titulado “La naturaleza del horror” (“Nature of creepiness”).

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