“Guerreros de fin de semana” recorren barrios latinos en busca de votos

El grupo comenzó sus labores con 8,400 voluntarios, desplegados de costa a costa y en particular en los estados "bisagra" en la contienda

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“Guerreros de fin de semana” recorren barrios latinos en busca de votos
Electores votan el pasado viernes en Miami, donde hay voto en persona por adelantado.
Foto: Joe Raedle / Getty Images

WASHINGTON.- Armados con una lista de domicilios, miles de voluntarios del programa “Guerreros de fin de semana” del sindicato SEIU madrugan para tocar puertas y movilizar el voto hispano, a sólo seis días de los comicios generales.

El “ejército” de voluntarios, creado en septiembre pasado por el Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio (SEIU), incluye a ciudadanos, residentes legales, “DACAmentados” y hasta indocumentados, que visitan barrios de minorías en estados clave de la contienda, así como en aquellos donde ha florecido la población hispana.

Dos de esos “guerreros” visitan los barrios hispanos en Virginia, que figura en la decena de estados “bisagra” con las contiendas más reñidas (el resto en la lista incluye a Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin).

El mexicano Elisendo Morales, un “DREAMer” que trabaja como conserje o “janitor” en la capital estadounidense, tiene dos hijos nacidos en EEUU y se sumó a los “guerreros” para frenar al aspirante presidencial republicano, Donald Trump.

El mexicano Elisendo Morales presta servicio voluntario para movilizar el voto hispano en Virginia.
El mexicano Elisendo Morales presta servicio voluntario para movilizar el voto hispano en Virginia. Foto: María Peña/Impremedia

Trump ha prometido deportar a la población indocumentada “y no quiero que mis hijos crezcan sin padre. Vine con mi familia de México cuando tenía 13 años, por un mejor futuro… no tengo la ciudadanía pero siento que pertenezco aquí, este es mi país también”, resumió Morales.

Por su parte la ecuatoriana María Jacomé, de 69 años de edad, trabaja en limpieza y se estrenará como nueva votante a favor de Clinton.

“Es importante sacar el voto en Virginia porque aunque estoy jubilada, no me ajusta el dinero y tengo que trabajar para sobrevivir”, explicó.

La ecuatoriana María Jacomé moviliza el voto hispano a favor de candidatos que defiendan a la clase trabajadora.
La ecuatoriana María Jacomé moviliza el voto hispano a favor de candidatos que defiendan a la clase trabajadora. Foto: María Peña/Impremedia

El grupo comenzó sus labores con 8,400 voluntarios, desplegados de costa a costa y en particular en los estados “bisagra” en la contienda.

El pasado fin de semana, más de 5,700 visitaron hogares en todo el país, y su última cita en los barrios será este próximo fin de semana, en unos momentos en que las encuestas reflejan un estrecho margen entre la demócrata Hillary Clinton y Trump.

Probando fuerzas en las urnas

El programa de “Guerreros” y otros esfuerzos del SEIU sobre el terreno, en las plataformas digitales, en bancos de llamadas y millonarias campañas publicitarias, busca enviar el mensaje de que los sindicatos no sólo no han perdido relevancia –aún cuando han sufrido derrotas y descenso en inscripciones en las últimas décadas- sino que aún pueden ejercer enorme presión política en el país.

En entrevista con este diario, Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva del SEIU dijo desde su oficina en Washington que en 2016, los latinos están “más motivados que nunca, porque hay mucho en juego”.

COBERTURA COMPLETA DE LAS ELECCIONES

Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva del sindicato SEIU: "hay poder, hay esperanza" entre los votantes hispanos. Foto: María Peña/Impremedia
Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva del sindicato SEIU: “hay poder, hay esperanza” entre los votantes hispanos. Foto: María Peña/Impremedia

“Hay poder, hay esperanza. La idea es que nadie se quede atrás el martes, pero que también sigan luchando por medidas que beneficien a sus familias”, dijo.

Los trabajadores “llevan muchos años sufriendo” y muchos mantienen dos o tres empleos para poder subsistir, por lo que una de las metas en esta elección es lograr, como prometen los demócratas, “una economía que funcione para todos, no solo para los más ricos”, dijo.

Sáenz explicó que los sindicatos apoyan, con su voto y sus donaciones, a candidatos “en toda la boleta” si avanzan una agenda pro-trabajadores, que incluya asuntos como un aumento del salario mínimo a $15 la hora; una reforma migratoria; mejores empleos; mayor acceso a la educación; y mejor cuidado para niños y adultos mayores.

“Pero nuestra lucha no termina el 8 de noviembre, sino que continuará porque queremos incentivar una mayor participación cívica de los latinos”, prometió.

La activista sindical tiene “claro como el agua” que aunque Trump ha apelado a la ansiedad económica de la clase trabajadora –en particular de los blancos- con un mensaje populista, “anti-establisment” y anti-globalización, él “no es un campeón de los trabajadores”.

Aunque algunos sindicatos han dado su respaldo a Trump, entre éstos el sindicato de los agentes fronterizos de ICE, la mayoría lo ha hecho por Clinton, incluyendo la influyente federación sindical AFL-CIO.

El grupo “Hard Hats for Hillary”, por ejemplo, fue creado por una coalición de sindicatos para torpedear el avance de Trump entre los trabajadores del corredor industrial en la zona central del país.

La hora de la cosecha

A juzgar por las encuestas, los esfuerzos de los sindicatos y grupos cívicos ya empiezan a rendir fruto en todo el país.

Se calcula que alrededor de 22 millones de personas ya han emitido su voto de forma adelantada, incluyendo decenas de miles de latinos.

En Florida, los latinos han emitido su voto por adelantado en un incremento del 99% sobre 2012. Y también están superando las cifras de ese año en otros estados, indicó hoy el grupo “Latino Victory Project”.

En Milwaukee (Wisconsin), un nuevo destino de inmigrantes, más de 2,119 latinos han acudido a la cita electoral de forma adelantada, un incremento del 113% sobre los 994 que lo hicieron en 2012, indicó el grupo “Voces de la Frontera”.

Pero ni los sindicatos ni los grupos cívicos pecan de ingenuos: las espadas están en alto y la contienda sigue igual de reñida, por lo que, lejos de ser una frase hecha, “cada voto cuenta”.

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