Después de 50 años, este hombre logra caminar por primera vez

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Al año de vida, Juan Ignacio Maggi perdió la movilidad de sus piernas al sufrir una poliomielitis, enfermedad infecciosa que ataca el sistema nervioso causando atrofia muscular, parálisis y hasta deformidades. Sus compañeros de vida han sido bastones y una silla de ruedas.

A los 37 años, sufrió un infarto, producto le pusieron un stent. Fue uno de esos momentos en que la vida cambia,tuve dos opciones: ser un jubilado o amigarme con la vida”. Comenzó a practicar deporte y ponerse metas. La primera fue hacer un maratón, después ironman, siguió con hacer esquí en nieve y también se lanzó en paracaídas, para luego dejarse llevar por el montañismo. Después del infarto, decidió que la falta de movilidad de parte de su cuerpo, no fue impedimento, y realizar deporte adaptado.

Ha recopilado un gran número de aventuras; se convirtió en el primer hombre en caminar sobre un sistema biónico (C-Brace) en sus piernas (tiene una estructura de carbono que va sobre los miembros paralizados, responden a un sistema hidráulico, que cuenta con tres sensores y una computadora, los cuales le permiten la movilidad a través de un sistema hidráulico que se maneja por posición). Eso le permitió pararse y moverse por primera vez en su vida.

Hoy, con 53 años y cinco hijos, desde 6 hasta 25 años del mayor, practica deporte, y disfruta de sus caminatas con sus “nuevas piernas”, las lleva usando casi 3 años y le han permitido explorar nuevos horizontes. “Cuando empiezas con el deporte te das cuenta de que tu cuerpo tiene utilidad, te mueves, empiezas a transpirar, a cansar, generas satisfacción con tu cuerpo, cruzas metas”

“No es que no tenga obstáculos, no es que todo no se puede. Pero sí se puede intentar. He puestos muchos obstáculos al frente y muchos me han salido bien y otros no” Pero lo que más lo ha apasionado, es la montaña. “La persona que no ha andado por las montañas y no conoce lo que es un cielo despejado no se puede morir sin hacer eso, sin saber lo que se respira ahí”, destacó este deportista.

Recibió la propuesta de hacer un documental en la Cordillera de los Andes, pero el propuso algo distinto: Himalaya. “Estuve 12 días, que fueron terribles. Fue duro adaptarse a la comida y la altura. Lo terrible no es la bici adaptada, estuve 12 días sin bañarme, y soy un bicho de ciudad. Cuando llegué a un pueblo, en mi bicicleta, me di vuelta y tenía todo el pueblo siguiéndome. Me miraban y tocaban como si hubiera bajado de un plato volador. Fue una gran experiencia, pero que no la volvería a hacer. Allá la vida no tiene valor. Ahora hago montañismo recreativo”, contó.

“Siempre ocupé el lugar de discapacitado en la sociedad, ahora soy el que subió el Himalaya”, destacó.

Su próximo desafío es incorporar más deporte a gente con capacidades diferente. Poder acercar y que tengan la oportunidad que él ha podido experimentar con el deporte adaptado. “Fue importante pararme, luché 50 años para pararme y cuando lo hice me di cuenta de que pasaron muchas cosas mucho más importantes en mi vida. Y que mis mayores logros deportivos fueron con las manos”.

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