Clinton construirá “un nuevo diálogo” con las Américas

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Clinton construirá “un nuevo diálogo” con las Américas
El aspirante a la vicepresidencia demócrata, Tim Kaine, promete que una Administración Clinton tendría un mayor acercamiento con América Latina

 WASHINGTON.- Si gana la presidencia mañana la demócrata Hillary Clinton, ésta romperá un ciclo familiar de EEUU en América Latina y construirá “un nuevo diálogo” con las Américas, ha asegurado su compañero de fórmula, el senador Tim Kaine.

En entrevista telefónica con este diario, completamente en español, Kaine elogió la “energía” del voto hispano en estados clave de la contienda, pero instó a los hispanos a frenar el avance en las urnas del aspirante presidencial republicano, Donald Trump.

De lo contrario, si éste se instala en la Casa Blanca, “va a perjudicar” las relaciones de EEUU con México y otros países de América Latina porque no les tiene respeto, advirtió.

En cambio, dijo, el binomio Clinton-Kaine ve “un nuevo momento en las Américas” para trabajar con los aliados en la región y estrechar la cooperación bilateral.

Ese momento, sin duda, está marcado por avances en el proceso de pacificación en Colombia, a juicio del senador de Virginia.

Según Kaine, un gobierno de Clinton romperá el patrón en el que, a través de su historia, EEUU ha puesto la vista en Europa, Asia, China, Rusia o el Medio Oriente, y sólo presta atención a América Latina cuando surgen crisis, como la de 2014 con la llegada a la frontera sur de niños no acompañados del “Triángulo del Norte” en Centroamérica.

“Hillary y yo hemos hablado bastante sobre eso. Vamos a poner atención y vamos a construir un nuevo diálogo con las naciones de las Américas”, prometió Kaine.

Un nuevo enfoque en Cuba

Citó como ejemplo los esfuerzos para la eventual normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba, un proceso cuyos tiempos, según Kaine, dependerán de “las acciones de Cuba”, en particular en el área de los derechos humanos.

Clinton apoyó la reanudación de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, que propició la reapertura en julio de 2015 de sus respectivas embajadas en Washington y La Habana.

También respalda el levantamiento del embargo y, según dijo en una visita a Miami el año pasado, una política “más inteligente” que aliente el trabajo conjunto del sector privado y la sociedad civil en la isla con el exilio cubano para “espolear el progreso y mantener la presión sobre el régimen”.

“El proceso de normalización ha abierto puertas en las Américas con otras naciones. Ayuda una organización como la Organización de Estados Americanos para trabajar de una manera más fuerte para ayudar (a resolver) otros problemas en el hemisferio, por ejemplo la situación en Venezuela”, consideró.

Para Kaine, tiene sentido que EEUU ponga más atención en las Américas, desde el Yukon, en el extremo Oeste de Canadá,  hasta la Patagonia, para la búsqueda de más soluciones y “construir un tipo de relación” más estrecha.

Además del proteccionismo que defiende Trump, ambos mantienen un abismo en su visión sobre el futuro rumbo de la política exterior de EEUU hacia América Latina: Clinton ha prometido estrechar los lazos de cooperación con México, por ejemplo, mientras que el magnate empresarial reiteró el viernes pasado su amenaza de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), o salirse por completo si es necesario.

Trump también ha levantado ampollas en México por su insistente propuesta en construir un muro en la frontera sur, y obligar al gobierno de Los Pinos a pagar por él, pese que está claro que éste no lo hará. Tanto es el malestar que, de forma inédita,  el magnate empresarial ha tocado la vena nacionalista en México, y varios legisladores han pedido públicamente un voto contra Trump.

Durante la entrevista, Kaine también prometió que si Clinton gana con la ayuda del voto hispano, ambos promoverán en los primeros 100 días de gobierno una agenda progresista que incluya medidas para el bienestar económico de los estadounidenses, más inversiones en la educación e infraestructura, y un proyecto de ley para lograr la escurridiza reforma migratoria.

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