¿Cómo decirle a un niño, como el hijo de Michael Bublé, que tiene cáncer?

Para un padre, decirle a un hijo que está gravemente enfermo nunca va a ser una tarea fácil

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¿Cómo decirle a un niño, como el hijo de Michael Bublé, que tiene cáncer?

El cantante canadiense Michael Bublé y su esposa, la actriz argentina Luisana Lopilato, anunciaron la pasada semana que su hijo de tres años tiene cáncer. “Estamos devastados por el reciente diagnóstico de cáncer de nuestro hijo mayor Noah, quien se encuentra actualmente en tratamiento en los Estados Unidos”, dijo la pareja en un comunicado.

“Luisana y yo vamos a dedicarle todo nuestro tiempo y atención a ayudar a Noah a ponerse mejor”, explicaron.

Muchos otros padres en todo el mundo han pasado o están pasando por una situación similar a la de Bublé y Lopilato. En un país como Reino Unido, de 64 millones de personas, 1,691 niños como promedio son diagnosticados con cáncer cada año.

Si se busca en Google en español “¿Cómo le digo a mi hijo que tiene cáncer?” , se obtienen más de 600,000 resultados de organizaciones y personas que quieren ayudar.

¿Cómo pueden los padres comunicar a su hijo esta devastadora noticia? Pero los expertos dicen que es importante mantener la simplicidad.

En algunas de esas páginas se utilizan distintos términos para referirse al cáncer, como “tumor” u otros. Pero estos términos distintos pueden confundir a los niños, le explica a la BBC Helen Lythgoe, enfermera de niños de la organización de apoyo Macmillan, en Reino Unido.

Lythgoe recomienda que es mejor quedarse con un términos con el que nos sintamos cómodos. Suele ser mejor utilizar la palabra cáncer y ser claros sobre lo que significa, ya que los niños pueden escuchar esa palabra en un contexto diferente y preocuparse.

Lythgoe les aconseja a los padres que no tengan miedo de hablar con su hijo sobre lo que está pasando y, dadas las emociones que emergen cuando se conoce el diagnóstico, que planeen bien lo que van a decir.

“Los niños son muy directos. Una vez que saben lo que pasa, normalmente seguirán con normalidad. Suele ser mejor explicar qué está pasando poco a poco, o cuando sucede un cambio. Esto ayuda a que amplíen su comprensión de forma que no sea apabullante”, dice Lythgoe


Los principios básicos

  • Ser honestos: utilizar un lenguaje claro y simple cuando son niños muy pequeños
  • La mayoría de los niños tienen miedo al dolor, así que hay que hablar con ellos con antelación sobre cualquier examen o tratamiento que pueda dolerles
  • Explicarles que el tratamiento va a hacer que se sientan mejor. También se les puede explicar que los médicos van a hacer que el tratamiento duela menos
  • Decirles que cuando acabe el tratamiento, podrán volver a casa (si eso es verdad)
  • Si sabes cuántos días más va a pasar en el hospital, comparte esa información con ellos

Hablar sobre el cáncer y el diagnóstico puede ser tranquilizador para el niño, según la página web del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS), pero el enfoque de los padres puede ser distinto según la edad del niño y su capacidad de entender.

Por ejemplo, Cancer.net (organización que recopila información y recursos sobre el cáncer) dice que los niños muy pequeños no entenderán demasiado sobre el cáncer y que su principal miedo es que los separen de los padres, por lo que es esto sobre lo que necesitan ser tranquilizados.

A medida que los niños crecen, es menos probable que piensen que la enfermedad fue causada por algo que hicieron o pensaron, según Cancer.net.

Todos los niños necesitan que les tranquilicen sobre que:

  • nada de lo que ellos u otras personas hicieron es la causa del cáncer
  • el cáncer no es como un resfriado, que puede contagiarse, así que está bien abrazar, besar o sentarse junto a otras personas
  • sus padres no van a abandonarlos en el hospital
  • no van a quedarse a vivir para siempre en el hospital

Puede ser que los niños de más edad oigan hablar del cáncer por otros medios, como la televisión o internet, por lo que los padres deben animarlos a que compartan lo que han aprendido.

Los adolescentes pueden hacerse muchas preguntas y estar interesados en aprender más sobre su diagnóstico, pensando con frecuencia sobre la enfermedad en términos de cómo afecta a su vida diaria, la escuela, el deporte y los amigos.

Los efectos secundarios relacionados con su apariencia física pueden ser una prioridad para ellos y puede ser que algunos quieran desempeñar un papel en las decisiones sobre su tratamiento. Pero sea cual sea la edad del niño, la mejor forma de que sus padres le ayuden es hablar.

– Megan Fisher

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