Soñadores, más de una década de lucha

Desde el comienzo del nuevo milenio comenzó la lucha del los DREAMers, y hoy más que nunca continúa

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Soñadores, más de una década de lucha
En 2013, un grupo de ocho "DREAMers" intentaron cruzar la frontera de Nogales, México hacia EEUU.
Foto: Archivo / La Opinión

La década del 2006 al 2016 ha sido el escenario de cambios históricos como los provocados por la crisis económica iniciada en el 2007, la elección del primer presidente afroamericano en EEUU, o incluso el lanzamiento del primer smartphone que revolucionó el modo de comunicarse. Al mismo tiempo, la última década ha sido un periodo para soñar.

La inmigración ha sido para La Opinión un asunto de permanente interés desde su fundación en 1926. En esta última década fueron los DREAMers quienes contaron sus historias como representantes de los millones de jóvenes que llegaron a EEUU en su infancia, a veces acompañando a sus padres, otras veces, cruzando la frontera por su cuenta. En 2014, por ejemplo, más de 68,000 menores no acompañados llegaron a EEUU, registrando así el número más alto de este tipo de inmigración en los últimos años.

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El 1 de agosto de 2001, una reforma migratoria introducida por el Senador Dick Durbin se presentó por primera vez ante el Congreso con el nombre “Development, Relief, and Education for Alien Minors Act” conocido como el “DREAM Act”. De ser aprobada la reforma, le permitiría a millones de jóvenes que cumplieran con ciertos requisitos, a acceder a la ciudadanía estadounidense. Sin embargo, desde entonces, diferentes versiones de la reforma fueron presentadas y rechazadas por la Cámara Baja y el Senado. Al día de hoy, 15 años después, aún no ha sido aprobada.

El sueño de una reforma migratoria despertó el liderazgo de los jóvenes indocumentados que podrían beneficiarse. Fue así como surgieron importantes asociaciones como la United We Dream, que es hoy la organización más grande de inmigración dirigida por jóvenes de 55 afiliaciones, en 26 estados. También conocida como California Dream Network, la asociación agrupa a organizaciones estudiantiles de universidades del estado. Con estas asociaciones y a través de diferentes iniciativas como marchas, protestas, y campañas informativas los jóvenes se mantuvieron activos políticamente y descubrieron su capacidad de influir en los destinos de la nación.

Las diversas marchas fueron documentadas en La Opinión, como la del 1 de marzo de 2007.

“A lo largo del estado, estudiantes universitarios realizaron manifestaciones para demandar que este año el Congreso apruebe el proyecto de ley DREAM que permitiría regularizar el estatus migratorio de aproximadamente 65 mil estudiantes indocumentados que se gradúan cada año de la secundaria en el país. La ola de protestas en al menos 12 campus universitarios, coincide con la reintroducción de la iniciativa bipartidista del proyecto de ley DREAM que se espera se lleve a cabo en el Senado y la Cámara de Representantes entre hoy y mañana”.


Cobertura de La Opinión: de 2006 a 2016


La propuesta de reforma que había sido introducida 5 años antes, “aunque recibió apoyo bipartidista sustancial, se empantanó debido a la política que rodea el tema migratorio y nunca fue llevada a votación al pleno del Congreso controlado por los republicanos”, explicaba el mismo artículo.

Con la elección del Presidente Barack Obama en 2008, retornó la esperanza de una posible reforma migratoria.

El 22 de enero de 2009, La Opinión reportó, “En Washington, en el primer día formal de trabajo del presidente Barack Obama, cientos de activistas de todo el país marcharon hasta las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para pedir una reforma migratoria ‘justa y humana’, y medidas administrativas inmediatas para frenar las redadas y las deportaciones.

“La marcha fue organizada por el Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM) y la National Capital Immigrant Coalition, entre otros grupos. Los manifestantes abogaron por la reforma amplia y temas migratorios específicos, como por ejemplo el avance del proyecto de ley DREAM para la legalización de alumnos indocumentados”.

En 2010 el proceso parecía avanzar con más certeza. Sin embargo, el 10 de diciembre de ese año, La Opinión anunció que “con una votación de 55 a favor y 41 en contra, el Senado hunde esperanzas de miles de jóvenes; se requerían 60 para continuar. Las huelgas de hambre, los arrestos, las historias de estudiantes destacados con la amenaza de ser deportados, las marchas y protestas… nada sirvió. Los jóvenes vieron ayer cómo el proyecto de ley DREAM murió en el Senado, sin contemplaciones¨.

Los resultados fueron desfavorables, pero no detuvieron las iniciativas de jóvenes activistas que buscaban la aprobación de la reforma.

La lucha continúa

El 15 de junio de 2012 el presidente Barack Obama anunció la medida ejecutiva Acción Diferida para los Llegados en la Infancia o DACA.

La Opinión publicó al día siguiente, “Como un ‘sueño cumplido’. Así describieron los jóvenes ayer, la decisión de parar las deportaciones y dar acción diferida, a los jóvenes que calificarían para el proyecto de ley DREAM, conocidos como “dreamers”.

Dicho artículo explicaba, “La acción diferida no confiere estatus legal, pero permite a los individuos permanecer en el país, sin la amenaza de ser deportados. Además, da acceso a un permiso de trabajo. El gobierno estimó que cerca de 800,000 personas se verían beneficiadas, mientras el Centro Hispano Pew, calculó que 1.4 millones de jóvenes y adultos podrían recibir la garantía”.

En California, en enero de 2013 entró en vigor la ley AB130. Un artículo del 10 de enero de ese año explicaba, “La primera parte del DREAM Act permite que los estudiantes indocumentados puedan recibir ayuda institucional, es decir becas privadas administradas por las universidades del estado”.

Por otro lado, “La ley AB131, la segunda parte del DREAM Act, permite la entrega de las becas CalGrants a los estudiantes indocumentados que han sido calificados para pagar colegiaturas como residentes a través de la ley AB540, que fue aprobada en 2011 pero debido a la crisis presupuestal del estado, su entrada en vigor se programó hasta este año”.

Aunque aún es largo el camino para una reforma migratoria integral, los jóvenes han demostrado en la última década su capacidad política y organizativa. Una capacidad que les ha permitido hacer que su voz sea escuchada hasta influir políticamente en el destino de esta nación.

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