“El Acompañante”, la película cubana que narra una historia olvidada

Hablamos con Pavel Giroud, director de la cinta que compite en la carrera por ser nominada a Mejor Película Extranjera por la Academia

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“El Acompañante”, la película cubana que narra una historia olvidada
"El Acompañante" (The Companion) narra una historia de amistad con el trasfondo de la realidad del SIDA en Cuba durante los años 80.
Foto: Cortesía de required viewing

La carrera por los Óscar está en proceso y entre las películas que resuenan para competir en la categoría de Mejor Película Extranjera está El Acompañante (The Companion), el primer filme cubano producido de manera independiente.

La cinta se ambienta en 1988 en Cuba y narra la amistad entre un ex boxeador olímpico interpretado por el reconocido Yotuel Romero, integrante del trío musical Orishas; y un paciente seropositivo a quien da vida Armando Miguel. El primero es asignado como el “acompañante” (un eufemismo para “vigilante”) del segundo, encerrado en el Hospital Los Cocos tras haberse contagiado del VIH.

Cuba fue el único país del mundo que ordenó hacer pruebas e internar forzosamente a todas las personas contagiadas del VIH, en centros controlados por el ejército. Sin embargo, el director de El Acompañante, Pavel Giroud, no define su obra como un drama histórico, si no como la historia de dos héroes caídos que forjan una conexión gracias a su determinación de volver a resurgir de sus cenizas.

Hemos charlado a través del teléfono con él sobre la historia que sirve de trasfondo al filme, lo que significa el cine cubano para la sociedad de ese país, o las posibilidades que se abren al cine independiente como el que él realiza.

El cineasta cubano Pavel Giroud, director de "El Acompañante" (Foto: Cortesía de required viewing)
El cineasta cubano Pavel Giroud, director de “El Acompañante” (Foto: Cortesía de required viewing)

Su película compite en la carrera por los Óscar. ¿Qué significaría ese reconocimiento para usted? ¿Cómo cree que se beneficiaría el cine cubano si consiguiera esa visibilidad?

Imagínate, aun con grandes películas el cine cubano solo ha estado nominado una vez al Óscar en su historia, por una de las mejores películas que se han hecho acá que es Fresa y Chocolate.

Yo creo que sería muy importante, sobre todo porque El Acompañante es una película independiente, esto es, independiente del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), que durante mucho tiempo apostó por un tipo de cine que nosotros hemos querido romper de alguna manera, tanto estéticamente como en la manera de producirlo.

Por la visibilidad que tiene una cosa como el Óscar, de la que todo el mundo sabe y todo el mundo opina, de alguna manera legitimaría y haría muy visible esta nueva manera de hacer cine en Cuba que es ya un movimiento.


¿Qué significa producir de manera independiente? ¿Qué ha representado a nivel de rodaje, qué libertad de expresión le ha otorgado?

Justamente se hace buscando libertad de expresión. Durante muchos años el cine cubano se hizo de una única manera, que era la manera en que se hacía el cine en la Unión Soviética, en los países socialistas: a través de un instituto de cine central, que a la vez era productora, y producía películas que pasaban por un proceso de aprobación y financiación único. Solo había una manera de hacer cine en Cuba.

Con la democratización de los medios, el acceso más fácil a la tecnología para hacer películas, comenzó un movimiento de cine independiente en Cuba paralelo al del Instituto de Cine cubano. Ahí comenzaron a salir obras notables, con proyección discreta pero que aumenta cada año.

A partir de ese punto comenzaron a financiarse películas independientes gracias a fondos de subvenciones internacionales, sin tener un solo centavo del estado cubano, como es el caso de mi película.

Yotuel Romero, ganador de un Grammy Latino con el grupo Orishas, hace una actuación estelar como el boxeador caído en desgracia Horacio (Foto: Cortesía de required viewing)
Yotuel Romero, ganador de un Grammy Latino con el grupo Orishas, hace una actuación estelar como el boxeador caído en desgracia Horacio (Foto: Cortesía de required viewing)

El tema que sirve de trasfondo a la película, el internamiento forzoso de los enfermos con SIDA, es uno del que ciertamente creo que no se sabe nada fuera de las fronteras de Cuba. ¿Cómo cree que ayuda también a nivel social, de crítica política, el dar a conocer estas historias y revisar el pasado?

No es algo que se desconociera únicamente fuera de Cuba, en la propia Cuba yo me di cuenta de que las nuevas generaciones no tenían información alguna de esto. Y yo siento que mi película únicamente por eso valió la pena hacerla, porque reveló algo que estaba oculto, que la gente más joven ignora y los que lo conocían han preferido olvidar.

Y está ocurriendo mucho en este cine independiente cubano del que te hablo, estamos “exhumando cadáveres” como le decimos nosotros, historias que estaban ahí en el olvido y estamos rescatando y trayéndolas de nuevo a la luz pública como verdaderamente ocurrieron – porque también cuando se habló de muchas de estas historias se hizo de manera bastante distorsionada.

Yo creo que es muy importante que una nación mire atrás – que se mueva siempre adelante, pero que busque en su pasado las razones por las que de alguna manera está funcionando como lo hace. El presente es consecuencia de un pasado, y justo estas historias se gestaron en los momentos en que aparentemente mejor funcionaba la sociedad cubana.


A pesar de este contexto tan duro en el que se enmarca, la película es al fin y al cabo una historia de superación personal y compañerismo. ¿Qué mensaje quiere transmitir con ella?

Exacto, es justo eso. Es una historia que de hecho no es condenatoria, porque si bien es verdad que estas personas estaban privadas de su libertad, que es al fin y al cabo el bien más preciado del ser humano, a la vez mientras en Estados Unidos [los enfermos de SIDA] se morían uno tras otro – se llegaron a morir 22,000 personas entre que tuvieron la primera ayuda del Gobierno – en Cuba la gente tenía tratamiento médico.

Muchos de esos pacientes con los que yo me entrevisté criticaron mis primeros borradores porque veían que era demasiado condenatorios, y que ellos si bien lo pasaron mal en ese lugar sentían que estaban vivos gracias a eso.

Muchos de ellos me dijeron que lo que más necesitaron en esos momentos terribles de sus vidas fue tener un amigo a mano, que eso los hubiera aliviado mucho. Todos tenían en común que en esos tiempos perdieron a sus amistades, que se vieron solos, que se vieron hasta sin sus familias cerca.

Y ese fue un concepto que fue bastante guía todo este tiempo, enfocarme en la importancia de la amistad como quizás la mejor medicina en momentos extremos.

Yotuel Romero y Armando Miguel en un fotograma del filme (Foto: Cortesía de required viewing)
Yotuel Romero y Armando Miguel en un fotograma del filme (Foto: Cortesía de required viewing)

Hay un detalle en la película que llama la atención: si bien la expansión del SIDA en otros países se contagió sobre todo a través de relaciones sexuales homosexuales, en Cuba está relacionada con el conflicto bélico.

Así fue, fue otra de las motivaciones que tuve. Realmente no había encontrado ninguna película que hablara sobre cómo el SIDA nos toca a todos. Me pasa incluso con el póster de la película: mucha gente ve a dos hombres, uno junto al otro en un autobús, y la palabra VIH y asume que son dos homosexuales y que hay una historia de amor o de pasión entre ellos.

Veo en eso la causa de que el Gobierno cubano haya mantenido tan restringida la información sobre el VIH en Cuba. Para un gobierno como el cubano, y una sociedad tan machista como la cubana, que la cara del VIH en su país fuera la de sus héroes de guerra – esos hombres que iban a expandir las ideas socialistas en África y luchar contra el Ejército Sudafricano y liberar países como Angola, Namibia, Etiopía… – mientras en el resto del mundo la cara del SIDA eran los homosexuales, resultaba un conflicto inaceptable.


¿Como cineasta, qué poder cree que tienen estas historias que usted cuenta a la hora de crear conciencia, informar o construir una identidad?

En mi país es muy importante, porque el cine cubano históricamente ha suplido el papel que no ha tenido el periodismo. El periodismo en Cuba desde el triunfo de la revolución cubana siempre ha estado controlado 100% por el gobierno, es un periodismo que responde a los intereses del gobierno cubano y nunca ha sido cuestionador ni crítico. Ese papel lo ha asumido el cine cubano y por el momento lo sigue asumiendo.

Lo que siento es que ahora estamos intentando hacerlo de otra manera, y con más incidencia internacional, de manera que genere más interés fuera, usando un lenguaje del cine que sea menos local y conecte más con las emociones universales.

Un fotograma de "El Acompañante", un filme producido de manera totalmente independiente (Foto: Cortesía required viewing)
Un fotograma de “El Acompañante”, un filme producido de manera totalmente independiente (Foto: Cortesía required viewing)


Después de esta película, ¿hay alguna otra historia del pasado de Cuba que quiera dar a conocer al resto del mundo? ¿Cuál es su siguiente proyecto?

Ahora estoy inmerso en un nuevo guion sobre lo que dio origen a los “marielitos”, este flujo de inmigración cubana al sur de la Florida en el año 1980. Es la historia inspirada en sucesos reales de cómo la embajada del Perú en La Habana fue tomada por 10,000 personas en menos de 48 horas y ocasionó la primera gran crisis de la revolución cubana.


¿También espera que esa película sirva para revisar el pasado y así arrojar luz sobre el presente?

Sí, porque es algo de lo que se ha hablado muy poco. Es una manera de explicar también por qué se ha llegado al extremo en la situación entre Cuba y Estados Unidos, fue un momento de gran crisis – fue un momento como el de ahora, con un gobierno demócrata, en el que parecía que se iban a eliminar las tensiones más fuertes.

El gobierno de Carter tendió un ramo de olivas al cubano y parecía que se iban a aliviar un poco las tensiones y, sin embargo, se ocasionó un caos tremendo. Por eso cuando yo veo exceso de optimismo con lo que está ocurriendo ahora entre Cuba y EEUU, siempre pongo de ejemplo el tema del éxodo del Mariel.

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