Acusan a propietario de Koreatown de intentar echar a inquilinos de bajos ingresos

Los inquilinos de pocos recursos, latinos o con discapacidades habrían sido blanco de discriminación, acoso e intentos de desahucio

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Acusan a propietario de Koreatown de intentar echar a inquilinos de bajos ingresos
Koreatown es un barrio en proceso de gentifricación y con alquileres al alza, que los propietarios habrían querido explotar expulsando a los inquilinos con rentas protegidas.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

La compañía inmobiliaria Optimus Properties se enfrenta a una demanda por intentar expulsar ilegalmente a los inquilinos de bajos recursos de varios de los edificios que posee en Koreatown.

Dos grupos activistas sin ánimo de lucro, Public Counsel y Public Advocates, han presentado la denuncia en nombre de 15 residentes latinos, con enfermedades mentales o pocos medios económicos que presuntamente han sido víctimas del acoso por parte de la compañía, tal y como reportó The Guardian.

Los afectados viven en un cinco edificios que en total albergan 150 viviendas en el céntrico barrio angelino de Koreatown. Acusan al propietario de estos, el director de obras y gerente de propiedades multifamiliares de Optimus Properties Jerome Mickelson, de intentar echar a los inquilinos de rentas protegidas.

Esta clase de residentes de bajos recursos están protegidos por ley contra subidas repentinas y cuantiosas de sus alquileres, que solo pueden ser aumentados un poco cada año, y no pueden ser deshaucidos si continúan pagando.

Pero Mickelson quería conseguir que dejasen sus viviendas para poder alojar en su lugar a nuevos inquilinos que no contasen con dicha protección y a los que pudiese demandar una cuantía mayor, clama la denuncia.

Para conseguirlo, Mickelson y sus empleados acosaron a los residentes emitiendo varias órdenes ilegales de deshaucio, atacándolos verbalmente o ignorando todas su quejas sobre el mantenimiento del edificio.

Por ejemplo, según la denuncia habrían desatendido plagas de insectos, invasiones de moho, atascos en las tuberías, goteras o desperfectos en los sistemas de calefacción, las paredes o los electrodomésticos para conseguir que las condiciones de vida fueran “inhabitables”, mientras que ofrecían viviendas totalmente renovadas y en buenas condiciones higiénicas a los nuevos inquilinos potenciales.

Los gerentes de las propiedades tambrién habrían afirmado que “no quieren residentes con enfermedades mentales” y le habrían dicho a un inquilino afectado por una de estas dolencias que debería mudarse y que su lugar estaba en una residencia.

Además, en uno de los edificios publicaron un anuncio en el que advertían de que si las familias dejaban a sus hijos jugar en los rellanos podrían ser expulsados de sus casas. Cuando un grupo de madres latinas acudió al gerente a pedir explicaciones y protestar, se les dijo que “aprendieran inglés” y les amenazaron con llamar a los servicios sociales y las autoridades de inmigración.

La empresa, por su parte, contó a The Guardian que toman muy en serio las acusaciones y “niegan categóricamente todas y cada una de ellas“, afirmando además que la demanda se ha hecho sin el análisis y la investigación necesarios. Optimus ha declarado su intención de “contar a los querellantes los auténticos hechos” y, de ser necesario, “exhonerarse ante un tribunal”.

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