Una vida independiente es posible

El Instituto Braille ofrece programas educativos y terapéuticos gratuitos

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Una vida independiente es posible
Rosie es invidente desde su nacimiento.

Rosella ‘Rosie’ Tuck es ciega de nacimiento, pero lejos de ser un impedimento, ser invidente nunca le impidió aprender y ayudar a otros. Rosie es estudiante, voluntaria y maestra, en el Instituto Braille de Los Ángeles.

“Empecé trabajando como voluntaria en la biblioteca, y hoy enseño a otros, atiendo los teléfonos, recojo el correo y hago el mandado para los vecinos”, señaló.

De sus clases y participación en el instituto, Rosie recalca, entre otras cosas, la posibilidad de compartir su tiempo con amigos. “Somos una gran familia”, aseguró.

El instituto no se limita a la enseñanza de Braille, sino que también cuenta con programas gratuitos y abiertos a todas las edades.

“Hay muchas personas que no están interesadas en aprender Braille. En general, el 10% de nuestros estudiantes busca aprenderlo. Pero el instituto también ofrece clases de enriquecimiento para la vida diaria, de orientación y movilidad, de arte, música, y mucho más”, indicó Rocio Vallejos-Hoyt, Field Services Manager.

Catorce años atrás, Rocio comenzó su labor en el Instituto Braille como voluntaria.

“Trabajaba como mesera en un restaurante que estaba enfrente del instituto” recordó.

Rocio siempre estuvo interesada en ayudar a otros y en trabajar para la comunidad, y cuando se enteró de que en Los Angeles Community College ofrecían una clase para aprender Braille, no lo pensó dos veces. Se inscribió en la clase y una vez que aprendió el código, se ofreció de voluntaria para enseñar a leer a latinos invidentes. En el Instituto Braille, los hispanos pueden aprender inglés y Braille al mismo tiempo.

“Braille es un sistema de códigos, basados en seis puntos, que también tiene contracciones que corresponden a determinadas palabras. En un principio puede parecer complicado, pero no lo es. Lo importante es aprender el alfabeto”, explicó la experta.

Rocio Vallejos-Hoyt da clases de Braille en el instituto.
Rocio Vallejos-Hoyt da clases de Braille en el instituto.

Una opción creativa para expresar los sentimientos

Entre sus muchos programas, el instituto ofrece clases para entender la pérdida de visión y lo que esto significa, no sólo para la persona legalmente invidente, sino también para su familia.

“Tenemos consejeros que trabajan individualmente con cada persona, grupos de apoyo para encarar el aspecto emocional de la falta de visión y de los desafíos que pueden presentarse. También ofrecemos programas terapéuticos de arte, música y escritura creativa que ayudan a expresar los sentimientos”, explicó.

Las clases de música son las preferidas de Rosie, que canta en el coro de mujeres y en el coro mixto del instituto.

“Ahora estoy aprendiendo guitarra, pero también sé tocar el piano”, indicó la voluntaria. Rosie explicó que al no poder leer las partituras se basa en su oído. “Primero escucho la melodía y después la toco”. La música ocupa un lugar central en los planes futuros de Rosie.
“Desde chiquita que me ha gustado la música, me gustan las rancheras, los oldies y las cumbias”, compartió la estudiante que también toma clases de crochet y está terminando de tejer su primera cobija.

El apoyo incondicional de sus padres y hermanos fue determinante en la vida de Rosie.

“Mi madre a veces era un poco estricta, pero siempre me han dado mucho cariño y apoyo, siempre me han tratado muy bien”, indicó.

Una vida independiente

En la comunidad latina existen muchas personas invidentes o con pérdida severa de visión, que sufren de retinopatía diabética, como resultado de la diabetes.

“En el instituto proveemos recursos para que las personas invidentes puedan llevar una vida independiente. Los programas son gratuitos y abiertos a todos, sin importar la edad, los documentos o su cobertura médica. Pero muchos hispanos, ya sea por temor, inseguridad o falta de apoyo moral, no creen que están listos y no se animan a venir”, señaló Rocio.

La experta recordó el caso de una joven latina que vendía hot dogs en las calles, y de un día para el otro perdió la visión.

“Su familia quiso protegerla y por mucho tiempo se quedó encerrada en su casa. Hasta que un día su esposo se enteró de los programas del Instituto Braille y la animó para que venga. Cuando llegó, la joven traía una gran depresión, pero las clases y los programas del instituto le cambiaron la vida. Ahora, ella trabaja como voluntaria, ayudando a otros y por primera vez volvió a sonreir. Un gran cambio que nadie se hubiese imaginado”, recordó Rocio.

“Yo le digo a otras personas invidentes que vengan a aprender, pero también a divertirse y que le dejen las cosas a Dios”, agregó Rosie. “Sobre todo les digo, ¡sigan adelante!”.

Derrumbando barreras

El Instituto Braille es una organización sin fines de lucro cuya misión es eliminar las barreras causadas por la ceguera y la pérdida de visión severa. El instituto, que cuenta con cinco centros y 220 localidades de alcance a la comunidad, atiende cada año a más de 75,000 personas, a través de programas integrados de educación, recreación y apoyo, clases, servicios y seminarios.

Sus servicios son posibles gracias al aporte de los voluntarios y a donaciones.

Para más información, puedes llamar al 1-800-BRAILLE (272-4553) o visitar la página http://www.brailleinstitute.org/

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