Activistas luchan contra toma de posesión de Trump

Arman frente para el conteo de votos y presionar también al Colegio Electoral

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Activistas luchan contra toma de posesión de Trump
El presidente electo no está contento con el conteo de votos en Wisconsin.

WASHINGTON.- Mientras Wisconsin inicia el primer recuento de votos presidenciales en su historia, y otros dos estados podrían seguir sus pasos,  una coalición progresista mantuvo este lunes una campaña para evitar que el presidente electo, Donald Trump, tome posesión del cargo en enero próximo.

Tras la petición del viernes pasado de la excandidata presidencial por el Partido Verde, Jill Stein, Wisconsin iniciará esta semana un recuento de votos, tras descubrirse que hubo más votos en la contienda presidencial que el número de votantes registrados en cuatro jurisdicciones en las localidades de Hortonville, Cicero, Bear Creek, y Grand Chute.

Stein solicitó formalmente hoy un recuento en Pensilvania y prevé hacerlo también en Michigan, para lo cual ha recaudado millones de dólares. Pensilvania y Michigan tienen plazos hoy y el miércoles próximo, respectivamente, para el recuento de votos.

“Tenemos que hacer un recuento de votos para construir confianza en nuestro sistema electoral. Necesitamos verificar el voto en esta y toda elección, para que los estadounidenses de todos los partidos puedan estar seguros de que tenemos un sistema de votos justo, seguro y precisó”, dijo Stein en una declaración escrita.

La discrepancia en Wisconsin, sin precedente, sumó indebidamente más de mil votos a la columna de Trump en esas jurisdicciones. En total, las autoridades han eliminado cerca de 5,000 votos de la ventaja que registró Trump en Wisconsin debido a un “error humano”.

Para grupos como la Coalición Demócrata Contra Trump, los resultados en Wisconsin levantan sospecha sobre todo porque ese estado ha sido un bastión demócrata en pasadas elecciones presidenciales y ahora, de repente, registró un leve margen a favor de Trump.

“Cuando no solo una sino cuatro jurisdicciones tuvieron más votos que el número de votantes, eso no debe leerse como un error administrativo sino como un intento coordinado de cometer fraude a gran escala”, explicó Scott Dworkin, asesor de la Coalición.

Los estados de Wisconsin, Pensilvania y Michigan  tienen 10, 20 y 16 votos en el Colegio Electoral, respectivamente, y todos dieron una inesperada victoria a Trump hace diez días.

Aumentan presiones al Colegio Electoral

Además de pedir que se investigue un posible fraude, la coalición demócrata prevé entregar hoy a todos los 538 miembros del Colegio Electoral, independientemente de afiliación política, un informe de 40 páginas, elaborado por Dworkin, que delinea al menos diez presuntos vínculos empresariales de Trump con Rusia y su presidente, Vladimir Putin, a través de los años.

El llamado “Informe Dworkin“, entregado recientemente al Congreso y a la Casa Blanca, señala que Trump incorporó cerca de 250 negocios en Rusia y que viajó allí varias veces, pese a que el magnate empresarial negó cualquier vínculo con ese país.

Según Dworkin, éste es apenas uno de varios informes que entregarán a los electores “para que tomen una decisión informada”.

La esperanza es que, aún si Clinton solo gana en uno de los estados en disputa -o los pierde todos-,  los electores tomarán en serio los vínculos rusos que, según Dworkin, el FBI ignoró para favorecer a Trump, y ceder la elección a Clinton.

No hay pruebas de que Rusia “hackeó” los votos, pero informes de que ciberpiratas rusos tuvieron mano en la filtración de más de 19,000 correos del Partido Demócrata a WikiLeaks, y de que, a la vieja usanza de la Guerra Fría, Rusia posiblemente plantó “noticias falsas” para influir en las elecciones, han alimentado las sospechas sobre la integridad del proceso electoral.

La Administración Obama dijo recientemente que los resultados del pasado 8 de noviembre “reflejan con precisión la voluntad del pueblo estadounidense”.

¿Cambiarían las cosas?

La excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, aceptó los resultados de la contienda la mañana del 9 de noviembre pasado, pero ahora su campaña dice que apoya los esfuerzos de Stein para disipar cualquier duda sobre la elección.

En la actualidad, Trump tiene 290 votos del Colegio Electoral y Clinton, 232. Se requieren 270 votos para ganar la presidencia, y Clinton tendría que ganar en todos los tres estados para instalarse en la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

El Colegio Electoral,  integrado por líderes de ambos partidos, prevé reunirse el próximo 19 de diciembre para certificar los resultados de los comicios.

Una tormenta en Twitter

Durante el pasado fin de semana, Trump emitió al menos once furibundos mensajes en Twitter atacando el recuento de votos solicitado por Stein, y criticando a Clinton por apoyar ese esfuerzo.

Pero de todos, el mensaje que más escandalizó a los expertos fue el que sacó Trump alegando, sin prueba alguna, que “millones votaron ilegalmente” en estados como Virginia, New Hampshire y California.

Clinton ganó el voto popular con un margen de ventaja de más de dos millones sobre Trump, quien insistió en que lo hubiese ganado si no fuera por los millones de votos “ilegales”.

En un clima político tan polarizado, sus declaraciones encontraron el aval de sus partidarios y el rechazo universal de sus detractores.

A lo largo de la contienda, Trump siempre alegó de que el sistema electoral estaba “amañado” en su contra, pero ahora cuestiona, casi de forma compulsiva, la legitimidad de los resultados que le dieron la victoria y rechaza esfuerzos de verificarlos .

Es que Trump, durante el período de transición, no da señales de abandonar el tono y la retórica que lo acompañaron durante 17 meses en la contienda y que le permitieron alzarse con la presidencia: todo lo contrario, sus argumentos sólo alimentan las teorías de conspiración y revitalizan a sus seguidores.

Trump tiene previsto reunirse esta tarde con posibles miembros de su Gabinete presidencial, como parte de un proceso de selección que tampoco ha escapado a la controversia.

¿Hubo fraude?

Las autoridades electorales no tienen pruebas de que hubo fraude, pero un recuento de votos al menos fortalecería la validez de los resultados, según observadores.

El senador independiente de Vermont y exrival de Clinton por la nominación presidencial demócrata, Bernie Sanders, explicó que no hay nada raro en la solicitud de un recuento de votos.

“Nadie espera que haya un cambio profundo, pero no tiene nada malo realizar este proceso”, dijo Sanders a la cadena CNN, al observar que es “un poco extraño” que Clinton perdió la presidencia teniendo semejante ventaja en el voto popular.

Aún si el recuento de votos no altera el resultado final,  el proceso tendrá repercusiones para los partidos políticos, especialmente ahora que crecen la voces a favor de eliminar el complejo proceso del Colegio Electoral.

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