¿Puede Trump traer de vuelta empleos a Estados Unidos?

Una de las promesas más repetidas del presidente electo es recuperar puestos industriales que las empresas han llevado a México o China

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¿Puede Trump traer de vuelta empleos a Estados Unidos?
La estrategia de Trump para conseguirlo pasa por subir los impuestos a las importaciones y acabar con tratados de comercio internacional que considera perjudiciales para EEUU.
Foto: Branden Camp / Getty Images

Traeré de vuelta empleos de China. Traeré de vuelta empleos de Japón. Traeré de vuelta empleos de México“, prometió el presidente electo Donald Trump durante su campaña electoral. “Traeré de vuelta empleos muy rápido, y traeré dinero de vuelta“.

Pero, ¿será posible que cumpla esa promesa? La respuesta, para la mayoría de economistas, es negativa. La gran mayoría de los puestos de trabajo que han salido de las fronteras estadounidenses están relacionados con la producción industrial, y todo parece indicar que muchos no van a volver.

El plan de Trump para recupear los empleos perdidos consiste sobre todo en renegociar acuerdos de intercambio comercial e imponer sanciones a países como China.

El primer paso en el plan de Trump, que ya ha anunciado que llevará a cabo durante los 100 primeros días de su Gobierno, es retirarse de la Colaboración Trans-Pacífica (TPP, por sus siglas en inglés). También renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y tomará medidas legales contra prácticas comerciales que considera ilegales, sobre todo en China, como la devaluación de su moneda o las subvenciones a empresas.

Quiere asimismo evitar que las compañías estadounidenses se muden a otros países con costos de producción más bajos castigando a aquellas empresas que trasladan sus fábricas fuera de EEUU mediante altos impuestos a la importación.

Pero los economistas advierten que la amenaza de Trump de imponer un impuesto de hasta el 35% sobre los productos fabricados en el exterior podría desencadenar un conflicto comercial que lleve a otros países a bloquear o tasar igual de alto los productos que exporta Estados Unidos.

Además, perjudicaría especialmente a los consumidores de bajos y medios recursos, que verían aumentar drásticamente el precio de muchos productos.

Por otra parte, la idea de que el comercio internacional solo perjudica a Estados Unidos es errónea: si bien el país importa más de lo que exporta, esta era la tendencia ya desde los años 70 cuando más empleos de producción industrial había, y además las exportaciones llevan años creciendo (se han triplicado desde 1995) y generando más ganancias y empleos domésticos.

Alguna empresas se han trasladado a países donde los costos de producción son más bajos, como China o México (Foto: Archivo/La Opinión)
Alguna empresas se han trasladado a países donde los costos de producción son más bajos, como China o México (Foto: Archivo/La Opinión)

La desaparición de empleos industriales, una realidad

Estados Unidos ha perdido unos 5.5 millones de empleos relacionados con la producción industrial a lo largo de los últimos 25 años, pero no está claro cuántos de esos puestos se perdieron debido al comercio internacional y a el traslado de empresas a otros países como México, China o India donde la producción es más barata.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad de California en San Diego descubrió que que Estados Unidos perdió en torno a 1.5 millones de empleos de producción industrial debido al aumento de las exportaciones chinas entre 1991 y 2007, que suponen cerca de un 20% de los puestos que desaparecieron en total durante ese período de tiempo.

Pero uno de los principales factores que han llevado a la desaparición de millones de empleos de producción industrial durante las últimas décadas (de unos 19.6 millones en 1979 a en 12.3 millones actualmente) es uno que Trump no puede revertir subiendo impuestos o negociando nuevos acuerdos de intercambio comercial: se trata del aumento de la productividad posibilitado por el desarrollo tecnológico.

Es decir, la mejora de las herramientas y las tecnologías disponibles que hacen que sean necesarios menos trabajadores para producir lo mismo o más. Y que, además, ha transformado la clase de empleado que demanda la industria actualmente, más cualificado y especializado.

Muchos de los empleos relacionados con la fabricación textil, de mobiliario o de juguetes requerían, hace años, más mano de obra con menos habilidades. Pero esos puestos que se han perdido ya no van a volver a crearse, porque las tecnologías actuales han cubierto gran parte de las tareas de producción y los nuevos empleos requieren otros conocimientos.

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