Guía para enfrentar la muerte de un ser querido en Navidad

Consejos para sobrellevar el duelo durante las fechas festivas que se avecinan

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Guía para enfrentar la muerte de un ser querido en Navidad

Quien ha perdido a un ser amado sabe que el duelo no es un asunto para resolver en un tiempo determinado. Acostumbrarse a la ausencia es más bien un ejercicio de acrobacia emocional. Caminar sobre esa cuerda floja es difícil, doloroso, y requiere tanta fortaleza como determinación.

Con la partida de alguien querido también llega el reto de repensar ciertos aspectos de la vida, y esto incluye hacer las paces con el hecho de que tendremos que experimentar las fechas especiales, como la Navidad, la despedida de año y otras, sin contar con esa persona importante.

De inmediato o a poco tiempo de transcurrida la muerte es natural que esto parezca imposible. Es común la ansiedad de pensar en esas fechas especiales en un contexto nuevo y doloroso. Sin embargo, con el paso de los meses la pena se transforma y somos capaces de que mirar la herida sin que sangre como al principio.

En la época festiva que se avecina muchas personas en duelo pueden sentir un vacío particular. Deberán encontrar la forma de lidiar con las emociones y recordar que, aunque así parezca, la tristeza y el dolor no serán eternos.

La pérdida de un ser querido no es un proceso del que uno pueda recuperarse de forma progresiva lineal. Es decir, no se debe esperar estar mejor cada día en un proceso contínuo, sin sufrir recaídas. Es más bien un proceso curvilíneo, de altas y bajas, donde lo que sí se espera es que cada vez haya menos recaídas y éstas sean más leves en general, aunque haya algunas excepciones. Es un proceso de adaptación a la vida tras la ausencia de un ser significativo que implicará hacer algunos cambios en las rutinas, tradiciones y la manera de ver y vivir la vida”, explica la doctora Brenda Ríos Avilés, psicóloga clínica.

A quienes atraviesan la primera Navidad sin un ser amado varios profesionales del manejo de emociones entrevistados recomiendan, en principio, reconocer la dificultad del momento. No se puede ni se debe negar lo doloroso que es extrañar la presencia de alguien que ya no está.

La consejera profesional y tanatóloga, Edu Emilia Sáez, dice que expresar los sentimientos es saludable. Esto puede incluir, hablar, pensar y escribir sobre el dolor.

Hay personas que se niegan, que no quieren aceptar la pérdida, pero eso es lo primero”, enfatiza sobre el proceso que incluye altas y bajas hasta que, finalmente, se logra.

Es un proceso

Mientras que el consejero profesional, Francisco Iván Correa, llama la atención al hecho de que “no se puede evitar el dolor de la pérdida”. En la época festiva, sobre todo, exhorta a “darnos permiso” de llorar pero siempre con la conciencia de que no todas las navidades serán iguales. “El duelo es un proceso”, recalca.

Cuando se trata de soltar la tristeza también es importante tener en cuenta que ciertas conductas pueden ser indicio de depresión y, por lo tanto, merecen ser atendidas. Si, por ejemplo, te aislas totalmente del resto de tus seres queridos, rechazas consistentemente participar de actividades, no toleras compañía o abusas de sustancias controladas, alcohol o medicamentos, es importante que visites a un consejero profesional, psicólogo o tanatólogo.

Estos profesionales están entrenados para guiar los procesos de sanación y pueden darte ideas de actividades que funcionan para canalizar los sentimientos.

“Es muy normal que desde meses o semanas antes de las festividades se experimente una gran ansiedad al pensar cómo será ese día especial sin la persona que falleció. Siempre se observa una tendencia a querer evadir ese tipo de situaciones. Sin embargo, es contraproducente huir de ellas.

“Lo más recomendable es hacer de esa primera ocasión un homenaje a la persona que ya no está. Por ejemplo, en una fiesta familiar se puede tomar unos minutos de esa actividad para honrar la memoria de la persona, sin temor a que pueda convertirse en un momento altamente emotivo donde se manifieste el sentimiento por medio de lágrimas u otras expresiones como el coraje. Hablar y llorar juntos y luego ayudarse a reponerse suele ser muy sanador”, destaca Ríos.

Correa, por su parte, también recomienda crear nuevos rituales y tradiciones. Por ejemplo, dedicar uno o varios días de la navidad a ayudar a alguien necesitado.

El darse a otros, en lugar de enfocarnos en nosotros mismos, puede ser muy sanador, sobre todo si se dedica esa intención a la persona fallecida”, precisa.

También puede ser beneficioso para el duelo leer sobre lo que es y lo que conlleva, indica Sáez. Otras formas de sentirse pueden incluir escribir una carta al ser querido, colocar una vela o un pequeño altar en un área de la casa, revivir memorias felices y hacer un diario reflexivo que puede incluir, incluso, fotografías, dibujos y otras expresiones personales.

Para algunas personas puede ser difícil enfrentarse a la tarea de exteriorizar las emociones o hablar de la muerte. Manejar el duelo es un proceso muy individual, tanto que incluso miembros de una misma familia lo experimentan muy diferente sin ninguna otra educación que la que ofrece la vida misma. Sin embargo, los rituales de cierre son tan necesarios como positivos. Forman parte de la vida.

– Camile Roldán Soto

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