Una sepultura digna para los que mueren sin que los reclame un familiar

Entierran a más de 1,400 personas en fosa común del condado de Los Ángeles

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Una sepultura digna para los que mueren sin que los reclame un familiar
Varias personas se unieron en la ceremonia del entierro de 1,430 personas que murieron sin que sus cadáveres fueran reclamados por familiars. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

En medio de himnos y celebraciones religiosas de diferentes denominaciones, más de 1,400 personas que murieron sin ser reclamados por familiares fueron sepultados ayer en la fosa común del condado de Los Ángeles.

Son indigentes, inmigrantes o bien ciudadanos que por una u otra razón fallecieron en el hospital del condado sin alguien que los acompañe en sus últimos momentos.

“Se quiere brindar una sepultura digna y honorable a las personas que dentro del condado han fallecido, pero que no han sido reclamados. Todas estas personas tienen un nombre, se sabe quiénes son, mas no hubo quien llegara a reclamar (sus cadáveres)”, dijo el padre John Greeley, capellán del hospital general del condado de Los Ángeles.

 

Hubo incienso y flores para recordar a estas personas que fallecieron sin ningún familiar que los acompañara en sus últimos momentos. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Hubo incienso y flores para recordar a estas personas que fallecieron sin ningún familiar que los acompañara en sus últimos momentos. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

“Un servicio así hace que tengan una muerte digna y una sepultura digna”, acotó. “Rescatar el valor de dar sepultura a una persona es un acto de misericordia. Eso habla de una sociedad que practica sus valores”.

Desde 1896 el condado celebra el entierro de estas personas en el Cementerio de Boyle Heights. Los cadáveres son cremados y las autoridades retienen las cenizas por al menos dos años antes de enterrarlos. Esto mientras se busca y contacta a familiares que quieran recobrar esas cenizas.

Este es el cuarto año que Raquel Salinas de Angel Interfaith Network, un grupo solidario que trabaja con pacientes en el hospital del condado, participa en la emotiva celebración.

“La primera vez vine porque tuve un primo que murió sin que nadie lo reclamara. Mi tío no pudo venir a recoger los restos de mi primero porque no tenía dinero”, explicó Salinas.

Por eso vengo yo, por todos los que no pueden venir por sus familiares. Especialmente aquellos que están más allá de la frontera o en otros países”, agregó.

Diferentes denominaciones religiosas se dieron cita en el Cementerio de Boyle Heights. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Diferentes denominaciones religiosas se dieron cita en el Cementerio de Boyle Heights. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

El supervisor Don Knabe, quien deja el cargo este año por límite de tiempo, y quien regularmente asiste a la ceremonia, dijo que es algo que siempre le toca el corazón, al ver el incienso, las flores y la gente que llega sin tener una relación directa con los fallecidos.

Estas personas merecen la dignidad de un entierro con decencia”, dijo Knabe.

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