Fredy Ceja, el angelino que ha vivido 10 años con sida

Fredy Ceja ha trabajado mucho para cambiar el estigma de cómo este mal es visto y también para apoyar a quienes como él tienen esta enfermedad crónica

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Fredy Ceja, el angelino que ha vivido 10 años con sida
Su enfermedad no ha impedido a este latino convertirse en un profesional de éxito y un importante activista.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Cuando fue descubierta a principios de los años 80, el sida era casi una sentencia de muerte. Ante la falta de medicamentos, las personas infectadas prácticamente morían en poco tiempo luego del diagnóstico. Pero a medida que aumentaba el conocimiento sobre el mal y se desarrollaban nuevos medicamentos para ayudar a los enfermos, la incidencia de muerte se redujo.

Hoy 1 de diciembre, que se celebra el Día Mundial del Sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), sigue sin haber una cura para esta enfermedad, pero nuevos tratamientos han permitido que aquellos que la padecen puedan vivir más tiempo y con mejor calidad de vida.

Prueba de ello es Fredy Ceja. El angelino ha vivido 10 años con el sida.

“Es una enfermedad crónica con la que uno tiene que lidiar toda su vida. La mitad se controla con medicamentos; y la otra, con salud mental”, dice.

Ceja, de 37 años, es graduado de Ciencias Políticas y tiene una maestría en Administración Pública por la Universidad Estatal de California en Los Ángeles. Trabaja como portavoz del concejal de Los Ángeles, Gil Cedillo, quien representa al Distrito 1, que cubre las zona de Pico Union, Echo Park, Highland Park y Lincoln Heights, entre otros.

11/30/16/ LOS ANGELES/Fredy Ceja, infected with HIV/AIDS takes his daily drug cocktail at his downtown Los Angeles apartment. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Fredy Ceja toma a diario cuatro pastilla para mantener bajo control el sida. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

A diario me tomo cuatro pastillas. Una es para la depresión porque hay una tendencia a deprimirse. Los grupos de apoyo donde uno conoce a gente que también tiene VIH (Virus de Inmunodeficiencia Adquirida) o el sida nos ayuda mucho”, cuenta.

Ceja está convencido de que practicar el sexo sin protección y creer que a él no le pasaría nada fue lo que lo hizo contraer la enfermedad.

“Usualmente sí me protegía, pero cuando tomaba alcohol, perdía el control y no me cuidaba”, recuerda.

11/30/16/ LOS ANGELES/Fredy Ceja, infected with HIV/AIDS takes his daily drug cocktail at his downtown Los Angeles apartment. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Una de las pastillas que Ceja toma contra el sida es para la depresión ya que es parte del tratamiento. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

El diagnóstico

Cuando tenía 27 años, Ceja fue a hacerse su examen físico anual. A los días, recibió una llamada telefónica de la enfermera que le pedía que fuera a la oficina médica.

“Yo nunca pensé que me fueran a decir que tenía VIH. Mi médico, sin más ni más, me dijo que tenía VIH y se fue. No me dio ninguna explicación ni me ofreció ningún tipo de ayuda”, recuerda. Ceja dice que salió ido y confuso del consultorio de su doctor.

“Al llegar a mi trabajo. Me senté frente a la computadora. La noticia me había dejado petrificado, aniquilado, mi mente andaba en las nubes”, cuenta.

Cuando reaccionó, le entró mucho miedo, no quería contarle a nadie. Un mes después, cambió de médico, se hizo la prueba de nuevo con la esperanza de que fuera un error y al confirmarle que era seropositivo, empezó a informarse.

Hasta busqué y encontré trabajo en la organización Bienestar que apoya a hombres y mujeres de la comunidad LGBT”, narra.

Ahí empezó su proceso de educación y aceptación. Viajó a Sacramento y Washington D.C. a gestionar más recursos para los programas de VIH y el sida. Se hizo activista y miembro de varias juntas directivas sobre el tema y los latinos.

11/30/16/ LOS ANGELES/Fredy Ceja (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Fredy Ceja es un profesional que ha vivido durante diez años con sida. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Cuando llega el SIDA

“Durante los dos primeros años, no me dieron medicamento alguno. Yo seguí mi vida. Me sentía muy bien hasta que un día me pegó una gripe muy fuerte por dos semanas. No tenía energías, no salía de la cama y la fiebre fue tan elevada que terminé en la sala de emergencias del hospital”, cuenta.

Fue cuando los médicos le dijeron que el VIH se había convertido en sida y tendría que tomar medicamentos de por vida.

La parte más dura para Ceja no sólo fue descubrir que ya tenía sida, sino decírselo a su madre.

“Yo fui el niño más chico de mi casa, el primero en ir a la universidad, al que los hermanos le invirtieron mucho para que se educara. Sentía mucha presión y responsabilidad de no fallarles. Y decirle a mi mamá que era gay y que tenía sida me dolía mucho, no quería decepcionarla”, cuenta.

Ceja enfrentó a su madre y le dijo la verdad. “Quizá por su religión, mi mamá no lo acepta del todo, pero yo me he aceptado a mí mismo, y me metí en una campaña de prevención pero también de educación para que quienes ya tienen VIH y sida no vivan con miedo y estigma”, cuenta.

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El sida no ha impedido que Fredy Ceja sea un profesional exitoso como muchos otras personas en Los Ángeles que llevan una vida profesional muy activa. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

En este día dedicado al sida, Ceja recomienda practicar el sexo con protección y siempre ser honestos con la pareja cuando ya se tiene el VIH para no contagiar a nadie. “El VIH no discrimina a nadie y es mucho lo que se arriesga al no cuidarse. Le puede dar a cualquiera. Ya hemos perdido la vida de muchos”, observa.

Y enfatiza que en California, los medicamentos son gratis para las personas de bajos recursos a través de programas de salud como My Health LA del condado de Los Ángeles.

Honrado por su trabajo

La organización no lucrativa nacional “Honor 41” que promueve ejemplos latinos positivos a seguir por la comunidad LGBT incluyó este año a Fredy Ceja en la lista de personajes a los que reconoció.

“Es un honor ser reconocido por vivir mi vida fuera de las sombras. He trabajado la mayor parte de mi vida ayudando a los inmigrantes, a los miembros de la comunidad LGBT y a las comunidades VIH positivas”, dijo Ceja al recibir el reconocimiento.

Y agregó que es importante contar sus historias, porque ayudan a otros a derribar los muros de la vergüenza y el estigma, y a que se den cuenta que son humanos.

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