En emotivas ceremonias recuerdan a las víctimas del tiroteo en San Bernardino

“Ahora somos más vigilantes, siempre estamos pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, estamos más involucrados con la comunidad y apoyamos más a las fuerzas del orden”, dicen residentes

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En emotivas ceremonias recuerdan a las víctimas del tiroteo en San Bernardino
Un joven porta un cuadro con la imagen de las 14 víctimas fatales del ataque en San Bernardino. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión
Daniel Reyes participa de la vuelta ciclista en San Bernardino, uno de varios eventos en conmemoración del primer aniversario del ataque terrorista. / Niños colocan flores en un monumento erecto en una iglesia de Rancho Cucamonga en honor a las víctimas del ataque. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión
Daniel Reyes participa de la vuelta ciclista en San Bernardino, uno de varios eventos en conmemoración del primer aniversario del ataque terrorista. /

[caption id="attachment_1322811" align="alignnone" width="300"]Niños colocan flores en un monumento erecto en una iglesia de Rancho Cucamonga en honor a las víctimas del ataque. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión Niños colocan flores en un monumento erecto en una iglesia de Rancho Cucamonga en honor a las víctimas del ataque. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión

Con un momento de silencio, una rosa como ofrenda por cada víctima, y un beso en la placa conmemorativa en honor a las mismas por un sacerdote católico, la comunidad religiosa de Rancho Cucamonga conmemoró el viernes el primer aniversario del ataque terrorista en San Bernardino.

La ceremonia solemne se realizó frente al monumento erecto en las instalaciones de la iglesia católica Sagrado Corazón- obra del joven Eagle Scout Anthony Giliberto, de 18 años de edad.  De una en una y con respeto total, las 14 rosas blancas fueron depositadas por estudiantes de la escuela católica de la iglesia hasta formar un arreglo que después fue bendecido por el sacerdote Ben Nwachukwu-Udaku.

Momentos después, el cura se arrodilló y besó la placa conmemorativa como símbolo de amor y respeto y en representación de toda una comunidad que aun llora la muerte insensata de 14 empleados del Centro Regional Inland, en San Bernardino.

  “El demonio quiere destruirnos, pero no nos vamos a dejar, no permitiremos que el mal corrompa nuestros corazones, y al contrario, lucharemos hasta vencerlo, todos juntos, todos con fe en Dios”, comentó Nwachukwu-Udaku, durante el breve servicio religioso.

 

Niños colocan flores en un monumento erecto en una iglesia de Rancho Cucamonga en honor a las víctimas del ataque. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión
Niños colocan flores en un monumento erecto en una iglesia de Rancho Cucamonga en honor a las víctimas del ataque. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión

Una vela por cada víctima

Antes, 14 otros niños depositaron una vela blanca, cada quien a un lado de una foto gigante con la imagen de cada una de las víctimas, en el altar del santuario.  De ahí, los asistentes desafiaron las fuertes ráfagas de viento y caminaron en procesión hasta el monumento, liderados por Giliberto.

Para el joven de origen filipino, el proyecto fue más que diseñar y conseguir los fondos económicos; el proyecto representó un cambio en su vida, y la apertura de mentes.  Giliberto dijo que la tragedia lo ha hecho ver la vida de diferente manera, se considera ahora más humano.

“Me di cuenta que no se puede vivir con rencores, ni envidias, ni odio en el corazón.  Me di cuenta que la vida se puede acabar en un segundo.  Tenemos que vivirla al máximo a cada instante”, comentó Giliberto.  “Los causantes de esta tragedia quisieron dividirnos pero en vez nos unieron aún más”.

 

Vuelta ciclista

La familia Pruitt, de San Bernardino, piensa lo mismo.  El jefe de hogar, Ken Pruitt, de 47 años de edad; acompañado de su esposa Patty, de 50 años de edad, y su hijo Kenny, de 15 años , estuvieron entre decenas de participantes, directa e indirectamente, del paseo en bicicleta realizado en el centro de San Bernardino.

La vuelta ciclista de 14 millas, una por cada víctima fatal del tiroteo ocurrido en el Inland Regional Center, lo que equivale a 22 kilómetros, uno por cada lesionado de gravedad; fue organizado por y en su mayoría para los trabajadores de emergencia, aquellos servidores que respondieron de manera profesional a la llamada de auxilio el fatídico 2 de diciembre, de 2015.

    “Yo me acuerdo que estaba en la escuela y de inmediato cerraron las puertas de los salones y no podías moverte de donde estabas.  Fue muy traumatizante ya que no sabíamos lo que estaba ocurriendo.  Después nos enteramos y fue como un ‘shock’ total, no podía creer que eso había ocurrido en San Bernardino”, relató Kenny.

Para su mamá Patty, los momentos de no saber el paradero de sus hijos fueron angustiosos y dolorosos.  A un año de la tragedia, Patty dice que su vida y la de muchos cambió para siempre.

   “Ahora somos más vigilantes, siempre estamos pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, estamos más involucrados con la comunidad y apoyamos más a las fuerzas del orden”, dijo Patty.  “La policía hizo un tremendo trabajo ese día, con todo y sus problemas económicos, el departamento local respondió de manera profesional.  Este paseo en bicicleta es más que un simple paseo, es para que ellos también se sientan homenajeados”.

Daniel Reyes, de 58 años de edad, quien funge como Pastor del Departamento de Policía de San Bernardino, dijo que la tragedia destruyó la vida no solo de los familiares de las víctimas sino también de toda una comunidad que a doce meses continúa buscando respuestas.

“Solo nos queda tener resignación y apoyar como podamos a toda persona que necesite ayuda, que necesite terapias, que necesite consuelo.  Las cosas pasan porque pasan y no podemos ni debemos perder la fe que tenemos”, comentó Reyes, montado en su bicicleta antes de iniciar su recorrido.

Una respuesta inmejorable

Don Viser, de 64 anos de edad, empleado del Departamento dede Libertad Condicional de San Bernardino, dijo que aun hay mucho dolor entre los trabajadores de las fuerzas de seguridad.  Viser, aficionado al ciclismo, describió que responder a la tragedia tomo cada minuto de entrenamiento recibido en la academia.

“La manera como respondimos fue muy profesional, no quiero jactarme pero todas y cada una de las agencias del orden de la región respondieron como debieron.  Hoy, muchos quisieron estar con sus familias, no tenían animo ni se sentían bien para trabajar, pero se pusieron el uniforme porque eso es lo que aman”, comentó Viser.

Sobre las 11 de la mañana del 2 de diciembre de 2015, entre unos 10 y 20 minutos después de que Syed Rizwan Farook, quien trabajaba desde hacía cinco años para el Departamento de Salud del condado de San Bernardino como inspector ambiental, abandonó la sala donde se realizaba una reunion navideña, dos personas fuertemente armadas, enmascaradas y vestidas con ropas militares entraron en el lugar y abrieron fuego contra los presentes. Uno de los atacantes era Farook. El otro era su esposa, Tafsheen Malik, quienes se habían radicalizados, según las autoridades.

Según reportes oficiales, les tomó a las autoridades llegar al epicentro de la tragedia tres minutos y escasas horas para dar con el paradero de los sospechosos, quienes eventualmente fueron muertos durante un enfrentamiento con la policía.

Estos fueron dos de varios eventos realizados este viernes en distintas partes de San Bernardino.  En punto de las 10:58 a.m., autoridades del Centro Regional Inland realizaron un minuto de silencio en honor a sus compañeros de trabajo.

Casi de manera similar, autoridades del Centro Medico Regional Arrowhead, realizaron una ceremonia con personal médico, enfermeros, asistentes de enfermeros, trabajadores de ambulancias, paramédicos y demás.

En la tarde del viernes, la ciudad de San Bernardino, en conjunto con organizaciones locales, celebraría una ceremonia masiva en honor a las 14 víctimas y sus familiares. Durante esta ceremonia se llevarían a cabo actos musicales de inspiración y alivio a toda una comunidad, y se esperaba la visita de dignatarios locales de todo nivel, incluyendo la congresista Norma Torres.

“Durante este tipo de tragedias, es fácil recurrir y buscar chivos expiatorios y reaccionar de una manera que no hace más que alimentar la ansiedad y la desconfianza en nuestras comunidades.  Como miembro del Comité de Seguridad Nacional, sigo comprometida en trabajar con las agencias del orden, líderes comunitarios y agencias federales para asegurarnos que el Congreso esté listo para responder a las necesidades en caso de un ataque similar a futuro”, comentó Torres.  “El tiempo pasará y las heridas  tal vez puedan sanar, pero la tragedia jamás será olvidada”.

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