A un año del ataque terrorista en San Bernardino, ¿qué sabemos?

La herida que dejó el atentado sigue presente en los corazones de los residentes de esta ciudad.

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A un año del ataque terrorista en San Bernardino, ¿qué sabemos?
Un cartel con las fotografías de las víctimas de la massacre. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión

Las flores de plástico, muñecos de peluche, estrellas de madera y pancartas con mensajes en recuerdo a las 14 víctimas fatales de la masacre de San Bernardino, muestran huellas del paso del tiempo –han acumulado polvo, humedecido, incluso algunas ofrendas han sucumbido a la intemperie.

Pero la herida que atravesó el corazón de toda una nación continua fresca –aún sangra, aún duele y aún hace llorar.

A un año del fatídico 2 de diciembre de 2015, día en que dos extremistas domésticos que habían jurado lealtad a un grupo terrorista abrieron fuego matando a 14 personas e hiriendo a 22 más de gravedad, la comunidad de San Bernardino llora, sufre, continúa en duelo.

Pero la comunidad también continua de pie, fuerte, más solidaria que nunca.  Pese a la masacre, pese a la situación económica que atraviesa la ciudad, al elevado índice de criminalidad y a la extrema pobreza de muchos de sus 215,000 residentes, San Bernardino permanece firme.

Nuestra comunidad continúa unida, en solidaridad y apoyo a las víctimas, sobrevivientes y familias de los afectados por el ataque terrorista”, indicó Carey Davis, alcalde de San Bernardino en un comunicado que invita a la comunidad a una ceremonia masiva para recordar a las víctimas.

La sección del Centro Regionl Inland, donde ocurrió la masacre, sigue clausurada. /Alejando Cano, Epecial para La Opinión
La sección del Centro Regionl Inland, donde ocurrió la masacre, sigue clausurada (Alejando Cano/La Opinión)

El lugar de la masacre

A simple vista, los cientos de empleados del Centro Regional Inland, epicentro de la masacre, continúan con sus vidas y rutinas; pero la fuerte presencia de elementos de seguridad y el constante patrullaje de policías locales, son un triste recordatorio de la violencia que marcó a la región para siempre.

Las secciones del edificio ubicado en las esquinas de las Avenidas Waterman y Park Center, aún continúan cerradas y según las autoridades del Condado de Bernardino, el cual opera el edificio, se espera su reapertura a principios del próximo año.

En enero pasado, a un mes del ataque terrorista, las autoridades reabrieron dos de tres edificios que conforman el Centro, propiedad de California Housing Foundation.  Sin embargo, el Centro de Conferencias, sitio en el cual se encontraban alrededor de 80 personas a punto de celebrar un almuerzo navideño cuando ocurrió la masacre, aún permanece cerrado.

Lavinia Johnson, directora ejecutiva del Centro, dijo que el edificio sufrió daños severos por el agua de la tubería que fue impactada por las balas de grueso calibre, especialmente en el primer piso del inmueble de 31,295 pies cuadrados.  Se desconoce con exactitud cuándo estará disponible para ser alquilado por agencias no lucrativas locales tal y como se hacía antes, añadió.

“El equipo de directores ejecutivos está trabajando muy de cerca con nuestro propietario y su equipo de trabajo, Tiarna Bienes Raíces, para completar el proceso de remodelación”, dijo Johnson.

Un cartel en honor a una de las víctimas de la massacre, Aurora Godoy. /

<img class="size-medium wp-image-1321654" src=&quality=60&strip=all alt="Un cartel con las fotografías de las víctimas de la massacre. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión" width="300" height="199" /> Un cartel con las fotografías de las víctimas de la massacre. /Alejandro Cano, Especial para La Opinión
Un cartel en honor a una de las víctimas de la masacre, Aurora Godoy (Alejandro Cano/La Opinión)

La gerente añadió que la zona podría ser usada para ampliar un Café o bien para albergar un monumento en honor a las víctimas.  De lo que está segura es que ninguna de las 14 víctimas, incluyendo Robert Adams, de 40 años; Isaac Amanios, 60; Bennetta Betbadal, 46; Harry Bowman, 46; Sierra Clayborn, 27; Juan Espinoza, 50; Aurora Godoy, 26; Shannon Johnson, 45; Larry Daniel Kaufman, 42; Damian Meins, 58; Tin Nguyen, 31; Nicholas Thalasinos, 52; Yvette Velasco, 27; y Michael Wetzel, 37, serán olvidadas jamás.

El Centro se especializa en ofrecer servicios a personas con diferentes incapacidades y apoyo a las familias.  Según cifras del Centro, cada año se ofrecen servicios a más de 32,000 personas de la región de Inland Empire, conformada por los condados de San Bernardino y Riverside.

Paradójicamente, fue uno de los empleados el que junto a su esposa ocasionaron semejante tragedia al disparar al azar rifles semiautomáticos calibre 223.  Ambos fueron muertos durante un tiroteo con la policía tras una persecución.  Ambos habían jurado lealtad al grupo terrorista ISIL.

La gerencia del Centro se prepara así para honrar a las víctimas con un minuto de silencio en punto de las 10:58 a.m., hora en que las autoridades recibieron las primeras llamadas de auxilio.  Entre los oradores del servicio abierto al público estarán Johnson, quien había tomado el cargo en mayo de 2015; así como Keith Nelson, Presidente de la Junta Directiva del Centro.

Diciembre 2, de 2015, día en que unas mentes siniestras cegaron la vida de inocentes, abriendo una gran herida que jamás cerrará.

El ataque

Eran las 11:00 a.m. cuando Syed Rizwan Farook y su esposa, Tashfeen Malik, él nacido en Estados Unidos de padres oriundos de Paquistán y ella nacida en ese país, entraron a una sala de conferencias y abrieron fuego contra los empleados reunidos en una fiesta navideña en el recinto. Eran compañeros de trabajo de Farook, quien laboraba como inspector en el Departamento de Calidad Ambiental del condado de San Bernardino.

La pareja había dejado a su hija de seis meses al cuidado de la madre de éste y llevaban consigo rifles de asalto y bombas que no lograron hacer explotar.

Mientras el caos se apoderaba de San Bernardino y toda la nación, Farook y su esposa deambularon por diferentes puntos de la zona, hasta que más tarde murieron en un tiroteo con las autoridades tras una persecución policial. Todo ocurrió ante la mirada atónita de millones de televidentes que observan la macabra escena en las pantallas de su televisor.

El FBI calificó el ataque como terrorista. Malik juró lealtad a ISIS en un mensaje que colocó en Facebook poco antes del atentado.

Y aunque las autoridades federales han invertido miles de horas en la investigación, perduran varias interrogantes.

Una de las principales es si alguien más sabía de los planes de la pareja o si recibieron algún tipo de ayuda, ya que pasaron meses reuniendo un arsenal y construyendo bombas en la cochera de su casa en Redlands.

A principios de este año, Mariya Chernykh, Tatiana Farook y Syed Raheel Farook, el hermano mayor de Rizwan Farook, fueron arrestados bajo sospecha de conspiración de fraude matrimonial, incluyendo falso testimonio bajo juramento con fin de obtener beneficios migratorios para ingresar al país.

Chernykh, de 26 años, es la esposa de Enrique Márquez Jr., amigo del atacante de San Bernardino y quien, por el momento, se encuentra tras las rejas por supuestamente haberle proveído armamento a Rizwan Farook – mismas armas que utilizó para asesinar a 14 y herir a 22 personas con quienes compartía oficina.

Además, Márquez también enfrenta juicio por haber conspirado con Rizwan Farook en 2011 y 2012 otros ataques terroristas que jamás fueron ejecutados.

Actualmente Márquez es acusado de comprar los dos rifles de estilo militar que Farook y Malik utilizaron en el ataque.

Las autoridades federales dijeron que Márquez compró las armas años antes y que no sabía sobre el complot del año pasado ni participó en él.

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