Jueves 19 de Enero 2017

La fe por la Virgen de Guadalupe inunda las calles de L.A.

Peregrinos acuden a agradecer los milagros recibidos al 85 aniversario de la procesión y misa en honor a la Virgen Morena

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La fe por la Virgen de Guadalupe inunda las calles de L.A.
El arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez deposita un ramo de rosas a la Morenita del Tepeyac.
Foto: Jorge Luis Macías / Especial para La Opinión

Centenares de fieles participaron en la misa anual y procesión número 85 que se celebró hoy en honor a la Virgen de Guadalupe en Los Ángeles para agradecer por con fervor por los milagros recibidos y rezar por la tranquilidad de la comunidad.

Entre los participantes, y al frente de un contingente de 30 danzantes aztecas, iba

Silvia Marín (centro) danza para la Virgen del Tepeyac. / Jorge Luis Macías
Silvia Marín (centro) danza para la Virgen del Tepeyac. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

La inmigrante mexicana de la ciudad Miguel Auza, en Zacatecas, tuvo un serio accidente en octubre de 1995; mientras cocinaba para una fiesta, le cayó agua hirviendo en los pies. A pesar del tiempo su piel quemada no sanaba, a causa de la diabetes.

“Ay mamita de Guadalupe, si tú intercedes por mí delante de Dios y logro tu favor con mi sanación, te prometo que el resto de mi vida danzaré en tu honor”. Ese fue el juramento que le hizo Silvia a la Morenita del Tepeyac.

Tres meses después fue al doctor y éste le preguntó “¿Qué hiciste para sanar? Tus pies están sanos, ya no tienes infección ni nada”.

“Yo le respondí que solamente le había pedido a mi mamita María que me curara y con su intercesión Dios me hizo el milagro”. Hoy a sus 56 años de edad y aún con dolor en sus pies, Silvia sigue danzándole a la Virgen de Guadalupe.

El tema migratorio presente

La procesión religiosa más antigua de Los Ángeles fue establecida por los católicos mexicanos que huyeron de la persecución del gobierno del presidente mexicano, Plutarco Elías Calles durante la Guerra Cristera (1926 a 1929).

Algunas estimaciones no oficiales señalan que un máximo de 250,000 personas murieron entre soldados, civiles, “cristeros” y sacerdotes.

Niñas y mujeres adultas vistieron como la Morenita del Tepeyac; los niños se arroparon con el traje de manta imitando a San Juan Diego y feligreses de 15 parroquias desfilaron en coloridas carrozas, charros montados a caballo y mariachis.

Varios danzantes bailaron para la Virgen Morena. / Jorge Luis Macias
Varios danzantes bailaron para la Virgen Morena. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Además, danzantes aztecas, alumnos de escuelas católicas de los condados de Los Ángeles, Ventura y San Diego, desfilaron a lo largo de una milla, desde la intersección de la avenida Cesar Chávez y el bulevar Ford.

La procesión fue presidida por el arzobispo José H. Gómez y numerosos sacerdotes de la Arquidiócesis de Los Ángeles, quienes participaron en una solemne misa al aire libre en el estadio del Colegio del Este de Los Ángeles.

Nos hemos reunido para orar por la unidad, la paz y la misericordia en un momento difícil en nuestro país“, dijo Gómez en referencia al ambiente de tensión que se vive tras desconocer las acciones que tomará el presidente electo Donald Trump, una vez que asuma el cargo el próximo 20 de enero.

“Algunos de nuestros hermanos y hermanas están temerosos y preocupados por el futuro… Pero Dios esta con nosotros, hay que estar unidos y tener esperanza hay que seguir orando para que nuestros gobernantes respondan a la situación migratoria de nuestro país”, agregó el arzobispo luego de ofrendar ramos de rosas a San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe. “Así que nos dirigimos a Nuestra Señora de Guadalupe, que es nuestra  madre y protectora de nuestra familia”.

Cumplimiento de una promesa

Un pequeño vestido de apache baila junto a su padre. / Foto: Jorge Luis Macias
Un pequeño vestido de apache baila junto a su padre. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

 

A finales de la década de 1960, Ramona Portillo sufría porque su hijo Rubén había nacido con un hoyo en el pecho. Temía lo peor y lo encomendó a la Virgen de Guadalupe y prometió que con sus siete hijos viajaría hasta la catedral en la ciudad de México si el niño se salvaba.

“No importaba cómo conseguiríamos el dinero, pero yo tenía que ir a los pies de la Madre de Dios para consagrar personalmente ante la virgen a mis hijos y mi matrimonio”, recordó Ramona, nacida en San Antonio, Texas.

La “manda” o promesa de Ramona se cumplió y los nueve miembros de la familia Portillo se postraron ante la imagen laEmperatriz de las Américas.

Con el correr de los años otro de sus hijos, Rolando, comenzó una vida disipada en su juventud, mezclada con drogas y alcohol.

“A los 33 años nació mi hija Alex y juré que ni ella ni nadie más de mi familia volvería a sufrir a causa de mi vicio”, recordó Rolando. “Fui a la Iglesia y lloré como un niño; ahí frente a Dios y la imagen de la Virgen de Guadalupe encontré la respuesta, mientras Fabián, el señor que hacia la limpieza oraba sobre mi hombro”.

 -/ Jorge Luis Macías
Ramona Portillo junto a su hijo Rolando. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Hoy, de sus 55 años, Rolando ya ha dedicado 15 en forma consecutiva, participando en la organización de la procesión anual guadalupana en el este de Los Ángeles.

“Allí, en la Iglesia de la Soledad nació mi amor por la Virgen, esa madre que escuchó las súplicas y las oraciones de mi mamá [Ramona] para que yo cambiara”, dijo. “Yo ya había perdido todo por la tomadera y la droga, pero Dios y la Virgen me rescataron”.

La procesión de una milla de largo escoltó a la imagen de La Peregrina, una reproducción digital exacta de la imagen original en la Basílica de la Ciudad de México, que ha sido bendecida y tocada con la imagen original.

Este año marca el 485 aniversario cuando la Virgen de Guadalupe apareció al indígena mexicano San Juan Diego en 1531, dejando su imagen en su manto, o tilma. La imagen ha sido un símbolo de unidad, paz, compasión y esperanza para la gente de todo el mundo.

“Este es un hermoso día en el que colocamos nuestras vidas en el tierno cuidado de nuestra Madre y de la Iglesia” añadió el Arzobispo Gómez.

“Sabemos que ella quiere permanecer cerca de nosotros, y sabemos que la Iglesia siempre estará con su pueblo en amor y solidaridad. Siempre estoy deseando que este tiempo el pueblo de Dios se reúna como una comunidad y se apoyen unos a otros”.

Minutos de angustia

El 13 de septiembre, María Ramos dio a luz a un varoncito el hospital Garfield de Alhambra. El embarazo de Ramos fue de alto riesgo; ya en labor de parto se percataron que el pequeño Elisha Jorge traía enredado el cordón umbilical alrededor de su cuello.

Tras alumbrar, el niño no respondía. Luego de varios minutos de angustia, el bebé seguía sin poder respirar.

“Cuando los médicos y enfermeras se dieron cuenta comenzaron a aplicarle oxígeno”, relató Ramos, quien le prometió una “manda” a la Virgen de Guadalupe si su hijo se salvaba de morir.

“Cuando me di cuenta, le imploré a la Virgen. Tú eres madre y sabes lo que es tener un hijo; dile a Dios que, si quiere llevárselo, que no lo haga sufrir y si me lo deja, que no sufra ningún daño cerebral’”.

/ Jorge Luis Macías
Ramón Jorge cargando a su hijo Elisha, quien pronto cumplirá tres meses de edad. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Hoy el pequeño Elisha está a punto de cumplir tres meses. En agradecimiento, sus padres acudieron a la procesión y formaron parte de la comitiva que rindió honor y tributo a la Virgen de Guadalupe.

“Nunca antes había tenido tanta fe y puse la vida de mi bebé en manos de ella y Dios me escuchó”, dijo.

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