Martes 24 de Enero 2017

Video: No pudo abrir la boca por 4 años, pero una cirugía le devuelve la esperanza

Yanochkaliz Lozada sufrió un fuerte accidente que le provocó serias fracturas en la mandíbula

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Video: No pudo abrir la boca por 4 años, pero una cirugía le devuelve la esperanza

Un bostezo, una expresión de asombro o una risa a carcajadas dejaron de ser parte de la cotidianidad de Yanochkaliz Lozada Vázquez hace cuatro años.

Un accidente de four track que sufrió a los 16 años la joven que ahora tiene 20 le provocó fracturas en su mandíbula. En el proceso de recuperación, se cerró completamente hasta que no pudo volver a abrir la boca. Así quedaron atrás las formas más habituales de desayunos, almuerzos y cenas, o una visita normal a la sala de un dentista para una limpieza de rutina.

Tanto estuvo buscando un remedio a su condición –anquilosis de articulación temporomandibular- hasta que hace cerca de un año llegó a la Clínica de Cirugía Maxilofacial en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y, por fin, fue sometida a una operación.

Me siento contenta y muy emocionada porque he estado esperando ya mucho tiempo la operación. Ya son cuatro años. No tengo una vida normal. Es estresante para mí”, contó Yanochkaliz a este medio ante la atención del doctor Edwin González Montoya, jefe de residentes del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial de Centro Médico.

González Montoya ha establecido desde el inicio de nuestra conversación que se trata de una cirugía de suma importancia, de esas que les cambian radicalmente la vida a las personas y cuyos resultados comienzan a ser evidentes tan pronto el paciente ha salido de la sala de operaciones.

Una cirugía difícil

“El proceso (de preparación) es arduo, bastante desgastante, pero más que para nosotros, para ella por el hecho de no poder abrir su boca, eso le impide realizar sus tareas cotidianas”, expuso el médico.

Yanochkaliz pesaba 110 libras cuando fue hospitalizada por primera vez para tratar los traumas que sufrió como consecuencia del accidente y que incluyeron injertos de piel en una de sus piernas. Pero llegó a pesar 93 libras, un peso bajo al considerar su estructura física. Ella se las ha ingeniado para comer de todo y se mantiene en las 115 libras, “pero es a base de mucho sacrificio”, según testimonió González Montoya.

La hermana, Sheiliz, de 17 años, lo confirmó al comentar que cada vez que Yanochkaliz va a ingerir sus alimentos se tarda como una hora, y su mamá, Sonia Vázquez, da fe de las veces que su hija, en plena juventud, ha rechazado invitaciones a restaurantes por no querer comer en público.

“Cada vez que se sienta a la mesa, pues es un reto. Y ese reto queremos quitárselo para poder hacer que tenga una vida normal”, sostuvo el especialista sobre la principal expectativa de la cirugía con duración de entre ocho y 10 horas.

Según González Montoya, la apertura normal de la boca humana es de hasta entre 40 y 50 milímetros. “Los primeros 35 milímetros son los que utilizamos para comer normalmente. Si abostezamos, tenemos un segundo movimiento, un movimiento de traslación, que no es necesario para tener una vida normal y la expectativa que tenemos con ella es de 30 a 35 milímetros”, apuntó.

Por el tiempo que ha pasado la paciente sin usar sus músculos de masticación, estos han sufrido de hipotrofia, lo que se buscará remediar con terapias.

“Debe empezar al siguiente día de la cirugía porque aunque ya no va a existir ese factor  mecánico que limite el movimiento, los músculos no van a querer trabajar porque no han trabajado por cuatro años. Entonces, tenemos que hacer que esos músculos comiencen de nuevo a trabajar. Ella es una excelente paciente. Yo creo que no vamos a tener problemas en ese aspecto”, anticipó el médico.

“Volví a nacer en otro vientre”

Así como las personas a las que les falta alguna extremidad aprenden a compensar con otras, Yanochkaliz Lozada Vázquez, se las ha ingeniado para no quedarse con hambre ante la falta de movilidad en su mandíbula que padece hace cuatro años.

Yo como de todo. Como desde arroz hasta un hamburger. No sé cómo, pero yo busqué la manera”, contó antes de la operación que le permitiría volver a abrir la boca.

Ha sido ésta una de las lecciones que la joven estudiante de Enfermería ha ganado durante el tiempo que ha estado recuperándose del accidente que sufrió cuando tenía 16 años.

Es un suceso que aún recuerda entre lágrimas y que también provoca el llanto en su mamá, Sonia Vázquez, quien le había advertido de la peligrosidad de andar en four track, el vehículo en el que se accidentó.

“Eso fue un 15 de febrero, en el 2013, a las 8:30 p.m. Iba bajando por la carretera, le dimos a un carro, yo me traté de aguantar lo más fuerte que pude, pero con todo y eso, yo salí volando por encima del four track y caí en el carril contrario”, narró sentada en una silla de la Clínica de Cirugía Maxilofacial que ubica en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

“Cuando yo estuve en el aire, no me dio tiempo de pensar ni en mi mamá. Lo único que sentí fue como morir y volver a revivir, pero en la barriga de otra madre”, agregó.

Fue un pastor quien la encontró en la carretera y llamó a los paramédicos. Requirió de varias intervenciones y hospitalizaciones para salvar una de sus piernas, injertos de piel y terapias sumamente dolorosas, así como de una larga espera hasta la operación.

Al preguntársele si hay algo que destacar entre lo aprendido de este suceso, sin vacilar contesta: “Cuando una madre te dice que no hagas algo, no lo hagas”.

– Cristina del Mar Quiles

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