¿Diversidad? ¿Cuál diversidad?

Está en el presidente electo conformar su gabinete con talentos que no solo doten de más color al mismo, sino que también actúen como puentes entre su administración y nuestra comunidad

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¿Diversidad? ¿Cuál diversidad?
Foto: Archivo

El presidente electo Donald Trump ha hecho un número de designaciones políticas para ocupar cargos ejecutivos en su futuro gabinete. A primera vista, su equipo irradia un aspecto monocromático más acorde con la mayoría blanca del partido republicano, y poco representa la creciente diversidad de Estados Unidos. Hoy por hoy, la futura administración Trump estaría conformada por solo cuatro personas de color y solo uno de ellos, el Dr. Peter Navarro, es de ascendencia Hispana.

Ante semejante realidad, no son pocos los que se preguntan ¿dónde está la diversidad que generalmente enriquece discusiones y ayuda a tener una óptica más amplia de las realidades? No son pocos tampoco los que se preguntan si la falta de color en el futuro gabinete es una decisión estratégica para satisfacer a la base de votantes que apoyó al presidente electo, o si tal falta de diversidad está más relacionada con una visión miope del país y a una falta de sensibilidad típica de las personas que viven en torres doradas.

Es probable que la respuesta se encuentre en el medio. Donald Trump ha liderado una organización exitosa haciendo negocios en un mundo diverso y con personas de diferentes nacionalidades y razas. Ese trato con grupos amplios y diversos debería haber despertado su curiosidad por trabajar con gente de diferentes culturas.

Es también verdad, que las designaciones, que son avaladas con su venia, están impregnadas por el consejo de un cumulo de asesores, muchos de ellos veteranos de los círculos políticos de Washington. Pero también es cierto que uno de los estrategas más cercanos al presidente electo, Stephen K. Bannon, es una persona relacionada al portal de noticias Breitbart, el cual ha sido relacionado con grupos blancos supremacistas. Bannon, quien ha contribuido a la formación de los mensajes de campaña del nuevo presidente, está también sospechado de tener afinidad con grupos racistas.

El presidente electo todavía no ha comenzado a gobernar, y le queda poco tiempo y espacio para hacer nombramientos que amplíen la diversidad de su futuro gabinete. Dichos futuros nombramientos deberían incluir a hispanos, no solo porque nuestra comunidad tiene profesionales de gran calibre para ocupar posiciones de alta complejidad, sino porque también, proveería al presidente electo y a su equipo una visión más redonda y completa del país y todas sus tonalidades.

Ampliar la carpa y la base de poder, una necesidad real

Una encuesta reciente de Gallup, muestra que, a contramano de otros presidentes electos, Donald Trump solo obtiene un 42% de aprobación (post electoral) y todavía mantiene una alta imagen negativa (55%). Estos resultados, más los resultados de otra encuesta de Gallup que muestran que su equipo de transición solo obtiene una aprobación de 48%, nos dicen al menos dos cosas: que el presidente electo no ha logrado captar el apoyo de otros ciudadanos que en su momento apoyaron a Clinton. Más aún, los números de esta encuesta también parecen indicar que algunos de los ciudadanos que votaron por Trump no estarían satisfechos con su desempeño hasta ahora, ni con la transición que se está llevando a cabo.

La otra inferencia, quizás más problemática, es que a diferencia de presidentes electos anteriores, Trump llegaría a la Casa Blanca sin gozar de esa “luna de miel” temporaria que necesitará para empujar su agenda.

Gobernar requerirá de apoyos amplios, y para ello, el futuro presidente no solo necesitará de sus socios republicanos en el Congreso, sino también de diferentes grupos y comunidades. Ampliar su base de apoyo requerirá la inclusión de minorías que, en su gran mayoría le dieron la espalda y apoyaron a Hillary Clinton.

Está en el presidente electo conformar su gabinete con talentos que no solo doten de más color al mismo, sino que dichos futuros funcionarios actúen con sus relaciones y contactos, como puentes entre su administración y nuestra comunidad. La comunidad hispana tiene mucho que dar, y debe ser escuchada y considerada. El presente requiere soluciones concretas, dejar de lado las pequeñeces y actuar con madurez y grandeza; hasta hoy solo una expectativa no materializada del próximo presidente y un gran serio desafió.


Hernan Molina es un analista politico en prensa escrita, radio y televisión. Es también autor de www.Clavespoliticas.com

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