Temblores en sureste de California anunciarían algo más grande

Los movimientos comenzaron en la víspera del año nuevo

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Temblores en sureste de California anunciarían algo más grande
La falla de San Andrés está compuesta de una serie de placas tectónicas que recorren 800 millas a lo largo de California.

LOS ANGELES — Más de 250 temblores menores experimentados recientemente en el sureste de California cerca de la frontera con México podrían ser el indicador de algo más grande, advirtieron expertos, aunque no pueden predecir la ocurrencia de un temblor de gran magnitud.

Los temblores, que comenzaron en la víspera de año nuevo, continuaron durante todo el fin de semana siendo el de mayor nivel uno de 3,9 puntos en la escala de Richter.

“La intensificación de sismos menores puede ser siempre el anticipo de otros más devastadores”, explicó la Oficina de Servicios de Emergencia de California (OES) en un comunicado enviado a Efe.

Aún así, los analistas descartan la presencia de temblores menores como un indicador de alta posibilidad de un sismo devastador en los próximos días.

Sin embargo, la Encuesta Geológica de los Estados Unidos (USGS) recordó que de acuerdo con la historia sísmica de la falla de San Andrés se espera un “terremoto épico” cada 150 años y el último gran temblor que incluyó esa falla ocurrió en 1812.

A pesar de que los temblores de principio de año se presentaron en el área sísmica de Brawley, una zona de transición entre las fallas de San Andrés e Imperial, para la experta sismológica Lucy Jones, no significan la inminencia de un temblor mayor.

“Nuestro riesgo de terremoto no se ha elevado debido a estos temblores. Nada ha cambiado”, aseguró la experta en su cuenta de Twitter.

Un análisis de USGS publicado en 2015, calculó una posibilidad del 93 % de que se presentara “uno o más temblores de magnitud 6,7 o mayor en la región del sur de California en los siguientes 30 años”.

Igualmente, el análisis calculó el riesgo de ocurrencia “en los siguientes 30 años de un temblor de 7,5 o mayor es 36 %, en la mitad sur del estado”.

Por ello, para Jones, lo más importante ante esos análisis es la preparación, especialmente de las comunidades menos favorecidas como los hispanos.

“Cuando se mira a lo que un temblor puede causarnos, es posible que no nos mate pero va a hacer nuestra vida realmente miserable. No tendremos electricidad o agua, no podremos ir a trabajar y puede que no tengamos un lugar donde vivir”, advirtió Jones.

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