Con un poco de ayuda de los amigos

Familia latina recurre a un programa de donación de fondos para ayudar a costear el tratamiento médico de su hijo

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Con un poco de ayuda de los amigos
Raúl, junto a su madre Evelia. A pesar de los desafíos, logró graduarse en UCSB.

Raúl García era un estudiante de 21 años de edad, de la Universidad de California en Santa Bárbara, cuando sufrió su primer ataque epiléptico.

“Era un día de verano y estaba con mis amigos, cuando empecé a sentir los síntomas de un ataque. Lo próximo que recuerdo es yendo en ambulancia al hospital”, contó Raúl, quien en ese momento perdió el conocimiento y ya no recuerda lo que ocurrió.

Un examen de resonancia magnética (MRI), le encontró un tumor en el lado derecho del cerebro.

Pero en lugar de renunciar a sus sueños, y a pesar de MRIs, ataques y una cirugía cerebral,  Raúl decidió continuar con sus estudios.

“No quería ponerme excusas”, indicó el joven de 23 años. “Creo que la energía a mi alrededor, de mi familia y de mis amigos es lo que me motivó a seguir adelante”.

García siguió asistiendo a clases, a pesar de los desafíos.

“Llevaba mi tableta para poder grabar las lecciones”, explicó.  Durante una de las clases, Raúl volvió a perder el conocimiento.

“Yo no recuerdo que pasó, pero en la grabación se podían oír pasos, comentarios de estudiantes a mi alrededor y a la profesora, que entró en pánico, cuando vio que había perdido el conocimiento. Incluso meses después, estudiantes de la universidad a quienes nunca había visto antes, me preguntaban, ‘¿Tú eres el estudiante que sufrió un ataque durante la clase?’. Mis días en la universidad, definitivamente, fueron una experiencia única”, comentó.

A pesar de su enfermedad, Raúl logró graduarse en UCSB con una licenciatura en Geografía física.

Durante la cirugía cerebral, los médicos removieron la mayoría del tumor, pero este volvió a crecer de manera agresiva.
Durante la cirugía, los médicos removieron el tumor, pero este volvió.

En busca de esperanza

El joven se sometió a una cirugía, en la cual removieron la mayoría del tumor. Pero a los meses, el tumor volvió a crecer de manera agresiva.

“Los médicos indicaron escanear la evolución del tumor cada seis meses, y fue en esos meses que el tumor volvió a crecer”, explicó Alejandra García, hermana de Raúl. Los médicos le indicaron que, de no someterse a algún tipo de tratamiento, le quedaban dos años de vida.

“El mundo se nos vino abajo”, confesó Alejandra. “¿Cómo podía estar pasándole esto a mi hermanito menor”, se preguntó. “Estas son las historias que siempre escuchamos de otros, pero nunca pensamos que nos pueden pasar a nosotros mismos”.

Al enterarse de que la quimioterapia y radiaciones debilitan al paciente y pueden producir efectos secundarios, que van desde la disminución de defensas, hasta el daño de neuronas, Raúl y su familia comenzaron a investigar distintos tipos de tratamientos alternativos.

“Antes del ataque y de que me diagnosticaran la enfermedad terminal, de casualidad, había visto el documental sobre el Doctor Burzynski, y creí en su tratamiento. Sé que existe mucha oposición a sus investigaciones, pero a pesar de la controversia, Burzynski, que pudo haberse ido a vivir a otro país, optó por quedarse en Texas y seguir su práctica”, opinó Raúl.

La clínica del Doctor Burzynski, localizada en Houston, Texas, fue fundada en 1977 y ofrece un tratamiento alternativo para pacientes de cáncer, basado en el uso de “antineoplastons”, esto es, un grupo de péptidos y derivados.

El tratamiento aún no ha sido aprobado por el FDA, y no está cubierto por seguros médicos ni Medical.

“En un principio, descarté la posibilidad, porque el costo es muy alto. Pero mi familia decidió hacerlo de todos modos”, indicó Raúl.

Raúl, su madre Evelia y el doctor Burzynski, en la cena de Navidad de la clínica.
Raúl, su madre Evelia y el doctor Burzynski, en la cena de Navidad de la clínica.

Una red de ayuda

“Mis padres hipotecaron la casa para pagar por el tratamiento. Vamos día a día, tratando de conseguir el dinero para costearlo”, explicó Alejandra.

La familia también recurrió al sitio GoFundMe, un programa de donaciones seguras, online, que funciona a través de las redes sociales.

“A mi mamá le sugirieron en el trabajo que abriera una cuenta en GoFundMe. Cuando empezamos a investigar, vimos que era una herramienta fácil de usar y compartir en los medios sociales. También es fácil retirar el dinero, una vez que decides hacerlo”, explicó Alejandra.

Según información del sitio GoFundMe, hasta el momento, el programa ha ayudado a recaudar más de $3,000 millones de dólares para distintas causas, que van desde gastos de funeral, pasando por equipos de deportes, tratamientos médicos y eventos voluntarios.

Un nuevo día

Tres semanas atrás, la familia García viajó a Texas, y Raúl pudo recibir su primer tratamiento en la clínica del doctor Burzynksi.

“No quiero esperanzarme demasiado, porque recién fue el primero, pero hasta ahora mi cuerpo ha reaccionado bien y no tuve efectos secundarios negativos”, indicó Raúl.

“En Navidad, nos reunimos en la clínica con otros pacientes de cáncer de alrededor del mundo, que compartieron sus historias de éxito. Escucharlos me devolvió la esperanza”, compartió Raúl.

Para más información para ayudar a Raúl, puedes visitar https://www.gofundme.com/rauls-alternative-cancer-treatment

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