Latinos comparten sus casas para ganar dinero

Con el dinero extra que obtienen de la renta de habitaciones o de casitas en los patios de sus casas, se ayudan para pagar sus hipotecas

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Latinos comparten sus casas para ganar dinero
Francisco Perez muestra su vivienda en el Sur Centro de Los Ángeles. / Foto: Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

La única forma que Francisco Pérez encontró para pagar la hipoteca de su casa en el Sur Centro de Los Ángeles fue alquilar habitaciones a turistas de todo el mundo a través de Airbnb, una plataforma hoy muy popular en Internet.

“Si no lo hubiera hecho, ya habría perdido mi casa”, confiesa Pérez, un inmigrante nicaragüense naturalizado ciudadano estadounidense.

Aunque tiene empleo de tiempo completo como consejero de drogas, como es soltero y en su hogar solo entra un solo sueldo, no le alcanzaba para hacerse de una casa y pagar la hipoteca.

01/05/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Francisco Perez shows his home located in South Los Angeles. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Para Francisco Pérez rentar habitaciones de su casa a corto plazo a los turistas le ha dejado satisfacciones económicas y personales pues ha conocido gente de todo el mundo (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Hace dos años, me animé. Compré una casa de seis recámaras. Al principio tenía ahorros para pagarla pero luego me inscribí en Airbnb y comencé a rentar las habitaciones a turistas”, cuenta.

Su vivienda tiene capacidad para dar alojamiento a hasta ocho personas.

“En promedio tengo tres personas por día”, observa muy contento con la experiencia. “Pago la hipoteca y tengo dinero extra”, suelta.

Como él, muchos inmigrantes hispanos en Los Ángeles se han animado a convertirse en empresarios de la industria hospitalaria al compartir sus viviendas con los visitantes de la ciudad a través del portal Airbnb aunque todavía no muchos se animan.

01/05/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Francisco Perez shows his home located in South Los Angeles. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Sin rentar cuartos de su vivienda en el sur centro a turistas, Francisco Pérez está seguro que ya habría perdido su casa (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Muchos hispanos no quieren abrir sus casas porque estamos acostumbrados a verla como un santuario para la familia pero cuando entienden que el turista no te va a robar, ni hacer daño, ni es gente sucia; y que tú pones tus reglas y decides a quién aceptas, no pasa nada”, explica.

Añade que el anfitrión siempre tiene la oportunidad de leer el perfil de la persona que quiere alquilar habitaciones y decidir por cuántos días lo hospeda.
“Yo estoy muy confiado de abrir mi casa. Si bien no deja de ser un reto porque hay mucha mala información sobre el Sur Centro pero con el servicio que yo ofrezco, aporto una imagen diferente de esta área y de lo que somos los hispanos” indica.

Pérez aclara que alquilar habitaciones en la propia casa implica responsabilidad y trabajo.

“Tienes que ser muy preciso en lo que ofreces cuando promueves la renta de tu casa y tener todo limpio, organizado y presentable. Pero la inversión no es mucha: jabón, papel de baño y sábanas limpias cada semana”, anota. Dice que él mismo se encarga de la limpieza de los cuartos.

01/05/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Francisco Perez shows his home located in South Los Angeles. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
El inmigrante nicaragüense Francisco Perez está feliz de poder rentar cuartos de su vivienda a turistas para pagar su casa (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Invita a animarse

Pérez lanzó una invitación a los latinos para que se animen a compartir sus casas.

“No hay muchos latinos que provean el servicio [Airbnb] en Los Ángeles. Tal vez por falta de información, no se sienten capaces o no creen que sus casas estén preparadas pero cada familia aporta algo único a este negocio”, dijo.

“Son como embajadores de nuestra cultura hispana, de nuestro vecindario y casa. Los turistas vienen con la mente abierta, sin juzgar. No hay que tener miedo”.

En diciembre pasado, el reporte Inmigrantes comparten casas: abriendo puertas a la oportunidad” reveló que en Los Ángeles durante 2015 el negocio de compartir la vivienda propia a través de Airbnb, tuvo un impacto económico de 920 millones de dólares.

En promedio, los inmigrantes ganan 7,000 dólares al año por compartir su casa y el 10% de los anfitriones aseguraron que los ingresos obtenidos les ayudaron a no perder sus casas.

“Compartir la economía es una ganancia para todos. Ofrece nuevas oportunidades para los inmigrantes, sus vecinos, las ciudades y pueblos en los que viven”, dijo Ali Noorani, director del Foro Nacional de Migración.

01/06/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Julio Martinez shows his home and two cottages located in North Hollywood. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Julio Martínez renta sus cabañas del patio de su casa a través de la popular plataforma en línea Airbnb (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Ayuda ante la falta de empleo estable

Desde 2011, Julio Martínez, un músico y periodista cultural decidió rentar las dos casitas que tiene en el patio de su casa de North Hollywood en Los Ángeles.

“Ahorita tengo rentado hasta mayo”, muestra orgulloso su calendario de reservaciones.

Cuando Martínez adquirió su casa, no tenía las dos casitas en el patio trasero pero las construyó para dar independencia a sus hijos quienes vivieron ahí por unos años. Pero cuando estos hicieron su vida, Martínez y su esposa, una actriz retirada, tomaron la decisión de rentarlas a través del sitio Airbnb.

01/06/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Julio Martinez shows his home and two cottages located in North Hollywood. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Con la renta a corto plazo de dos cabañas que construyó en el patio de su casa, Julio Martínez se ayuda para pagar la hipoteca (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Casi siempre las rento a bailarinas, actores o gente del espectáculo que viene a ver cómo está el mercado en Los Ángeles para ver si les conviene mudarse. Les queda muy bien porque estoy a dos millas del metro de North Hollywood y muy cerca del aeropuerto de Burbank”, anota Martínez quien durante algunos años fue crítico de televisión para La Opinión.

Una de las casitas es para una sola persona; y la otra para dos. Vienen equipadas con cocina, tienen un baño independiente, y Martínez las renta amuebladas con ropa de cama y toallas.

“Las rento a 75 dólares por noche. Si se quedan más días, las rebajo a 50 dólares”, comenta.

01/06/17 /LOS ANGELES/Home owner and Airbnb host Julio Martinez shows his home and two cottages located in North Hollywood. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Julio Martínez muestra en su computadora las dos casitas que tiene en el patio de su hogar y que renta a turistas (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Martínez de padres puertorriqueños, nacido en Nueva York está satisfecho porque dice que la renta de sus dos casitas le ayudan a pagar la hipoteca y hacer frente a otros gastos.

“Siempre he sido colaborador y crítico de televisión, libros y viajes para diferentes publicaciones pero el periodismo ha estado muy inestable en los últimos años, y la renta de las casitas nos da estabilidad económica”, platica satisfecho porque además ha sido clasificado como “súper anfitrión” por Airbnb debido a los buenos comentarios que recibe de quienes se hospedan en sus cabañas.

Hace ver que como las casitas están en el patio de su casa, tanto él y su familia como los visitantes mantienen su privacidad. “Rara vez me molestan con algo”, comenta.

01/06/17 /LOS ANGELES/ Airbnb guests Athena Mangos and Rachel Le Blanc prepare breakfast during their stay in North Hollywood. Homeowner and Airbnb host Julio Martinez shows his home and two cottages located in North Hollywood. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Athena Mangos y Rachel Le Blanc se preparan su desayuno en la casita que le renta a Julio Martínez en North Hollywood (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Un crecimiento entre protestas

El crecimiento de la renta de cuartos a corto plazo mediante Airbnb y otros sitios de Internet se ha dado al tiempo que activistas comunitarios y trabajadores de los hoteles exigen regulaciones más fuertes ya que temen que el abasto de vivienda en Los Ángeles se encoja más y las rentas se disparen.

El año pasado, Los Ángeles y Airbnb llegaron a un acuerdo para colectar impuestos de los anfitriones y entregarlos a la Ciudad. El alcalde Eric Garcetti reveló que en agosto y septiembre de 2016, colectaron 5.8 millones de dólares de Airbnb.

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