Miércoles 22 de Febrero 2017

La renovadora esperanza latina de Salinas, la ‘ciudad millonaria más pobre’

En un valle rico por su producción agrícola, gran parte de la población campesina, mayoritariamente hispana, vive en la pobreza y con problemas de violencia, desempleo y enfermedad. Pero jóvenes organizaciones locales se han propuesto transformar su destino y con su trabajo proyectan una luz de esperanza

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La renovadora esperanza latina de Salinas, la ‘ciudad millonaria más pobre’
Aracely y Luis Xago Juárez, director del grupo de teatro Baktun 12, en un local del barrio Alisal, en Salinas, CA. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)
Foto: Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía

En la ciudad agrícola californiana de Salinas –conocida como la ‘ensaladera de la nación’– es donde los campesinos, aquellos que cosechan las verduras, no disfrutan del fruto de su labor: el dinero no les alcanza.

Con 155,000 habitantes y ubicada en el corazón agrario de California, Salinas lucha contra una crisis de pobreza tal que ya se le ha llamado ‘la ciudad millonaria más pobre del país’. Los latinos, las familias campesinas, la mayoría de la población, son los más afectados. El desempleo sobrepasa el 8%, un tercio de los niños en edad escolar no tienen hogar, los precios del alquiler son prohibitivos y los salarios mínimos, entre $10 y $15 por hora, se encuentran estancados.

Pandillas organizadas, Norteños y Sureños, pueblan Salinas, especialmente en el barrio Alisal, en la parte este de la ciudad, donde los latinos, el 75% de la población, reside. Alguna vez, el hijo pródigo de Salinas John Steinbeck escribió: “Los migrantes son necesarios y son odiados” y también están enfermos. La mayoría de los trabajadores agrícolas no pueden pagar seguro de salud y la diabetes y la obesidad causan estragos. Claro, los alimentos de baja calidad son asequibles, por eso, quizás, el 85%, tal vez más, de los trabajadores agrícolas en este acaudalado valle sufren sobrepeso.

Pero hay luz al final del túnel. Organizaciones comunitarias sin fines de lucro están comenzando a trabajar con el gobierno local y del condado. En la agenda, la pobreza, la violencia juvenil, el racismo, la educación, están siendo asumidos por una nueva generación de líderes. Con firmeza y nuevos prismas.

En una reciente visita a Salinas encontramos a líderes comunitarios abordando los problemas con nuevos bríos, listos para reparar la trizada ensaladera de la nación. Todos ellos tienen algo en común: el amor por su comunidad y un firme compromiso de cambiar las anticuadas formas de hacer las cosas. Para todos ellos el punto de partida es la juventud. Proteger el futuro mejorando el sistema escolar y entendiendo las raíces de la pobreza y la violencia.

José Arreola, administrador de seguridad comunitaria de Salinas, California. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)
José Arreola, administrador de seguridad comunitaria de Salinas, California. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)

José Arreola, administrador de seguridad comunitaria de Salinas, dijo que la idea detrás de la creación de su oficina y de la Alianza Comunitaria para la Seguridad y la Paz “es adoptar un enfoque diferente a la violencia juvenil… [que] ha sido un problema en Salinas desde hace ya tiempo… Nos hemos aproximado al problema a través de la policía, el aumento de la presencia policial, la unidad de lucha contra las pandillas juveniles, cosas de esa naturaleza, que son pieza importante del rompecabezas, pero ciertamente no podrían ser la única. Necesitamos entender la raíz de la violencia en general. Creemos que hemos creado un ambiente, involuntariamente, que por desgracia conduce a la violencia, pero si eso es cierto entonces podemos cambiar el entorno para producir un resultado menos violento”.

Y una de las causas principales es la pobreza. Según el Censo, uno de cada cuatro personas en esa localidad es pobre. Eso, junto a un fallido sistema escolar, alimenta la actividad pandillera. Según Rosemary Soto, coordinadora de la Iniciativa de Prevención de la Violencia del Condado de Monterey, el problema es generacional.

“Nuestros niños y jóvenes están creciendo en comunidades donde la pobreza está muy presente o donde tal vez los sistemas escolares no están abordando ciertos problemas que luego conducen a bajos resultados académicos. Un gran problema que vemos es que debido a la longevidad de la existencia de la violencia de las pandillas… tenemos un problema generacional. No es coincidencia que la juventud o el niño se vuelvan curiosos y tal vez fascinados con esa vida. A menudo es generacional. Padres, abuelos, tíos que se han involucrado tanto, que esto se convierte en parte de la norma del joven”.

Rosemary Soto, coordinadora de la Iniciativa de Prevención de la Violencia del Condado de Monterey. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)
Rosemary Soto, coordinadora de la Iniciativa de Prevención de la Violencia del Condado de Monterey. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)

Educación es el camino

En un recorrido por Alisal y saludando a los vecinos por sus nombres, el actor Luis Xago Juárez se pasea con soltura. Él nació allí, en uno de los lugares más pobres del país y que ha sido fuente de inspiración para varias de sus obras. Juárez, director del grupo de teatro Baktun 12, cree que la cultura y el patrimonio son un ingrediente clave para el éxito.

“Renovar todo el sistema educativo, implementar estudios étnicos, comenzar con el kindergarten y tener un enfoque educativo con una raíz cultural. ‘¿Vas a enseñarme lo que no soy?… me vas a mostrar ejemplos. La escuela va a ser un lugar que me va a inspirar, y cuando salga de ahí quiero hacer algo o ¿vamos a hacer lo que estamos haciendo hasta ahora?’… Enseñemos nuestra historia, nuestra cultura, nuestras contribuciones, nuestro impacto en este mundo”, explica Juárez.

En un estudio sobre la cobertura mediática del barrio entre 1999 y 2012, realizado para la obra teatral Re-Alisal Historias de Acosta Plaza, Juárez dijo que encontraron 10 historias positivas contra 250 negativas. “Por cada reportaje negativo, te apuesto, hay mil historias que nos celebran… Tenemos que conocernos mejor. Se le tiene mucho miedo a este barrio, una cantidad ridícula de miedo”, aseveró.

Pero en la medida que un nuevo liderazgo se levanta sobre los opulentos campos del valle, las cosas comienzan a cambiar. El Vibrante Plan para Alisal (The Alisal Vibrancy Plan) iniciado entre organizaciones de base y departamentos de la ciudad y el condado, es alentador. A ritmo cauteloso, demasiado lento para algunos, el plan incluye revitalizar el corredor comercial de Alisal, reubicar el Departamento de Policía y financiar organizaciones comunitarias, especialmente aquellas que trabajan con niños y padres para crear liderazgo desde las bases.

Alejandra Silva es la coordinadora de Equidad Juvenil de la organización Construyendo Comunidades en Salinas, CA. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)
Alejandra Silva es la coordinadora de Equidad Juvenil de la organización Construyendo Comunidades en Salinas, CA. (Fernando Andrés Torres / La Opinión de la Bahía)

Construyendo Comunidades Saludables es una de ellas y Alejandra Silva es la coordinadora de Equidad Juvenil de la organización. “La ciudad ahora nos está contactando; a nuestros líderes residentes, a nuestra juventud para tener una opinión sobre qué cambios desean ver. Nuestro objetivo es trabajar con los jóvenes para… empezar primero a involucrarse cívicamente y luego elevar la conciencia crítica, y construir la capacidad y el poder de la juventud para enfrentar este sistema… Estamos avanzando en la construcción de un liderazgo para los cambios que se necesitan en Salinas”, dijo Silva.

La mayoría concuerda que como el aliso, el árbol de tronco liso y hojas curvadas que necesita el río para sobrevivir, Alisal necesita de su propia comunidad para salir adelante.

Rosemary Soto tiene esperanzas: “¿Quieres hablar sobre racismo y marginación? Yo vengo de ahí, lo experimenté y lo sé… Soy una hija de un padre que fue encarcelado y perdió su vida en custodia y perdí a miembros de mi familia en la violencia pandillera. Así que a nivel personal quiero ver que gente como yo y los miembros de mi familia tengan las oportunidades que ellos nunca pudieron tener. Por eso hago lo que hago y vengo aquí y todos los días y me concentro en los cambios en los cuales podemos trabajar”.

(El autor agradece a Radio Bilingüe por apoyar este reportaje)

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