Bien viva, La Oreja de Van Gogh

Con 'Cometas en el cielo', la banda española demuestra que su carrera todavía va para largo... muy largo

Luego de la salida de Amaia Montero, pocos podían asegurar que La Oreja de Van Gogh seguiría con vida.

La cantante, para bien o para mal, se había convertido en la cara -y voz- más distintiva del quinteto español.

Una prueba de ello fue el relativo éxito que tuvo -por lo menos en Estados Unidos- A las cinco en el Astoria, el primer disco que el grupo grabó con su nueva vocalisa, Leire Martínez. Esto sucedió hace casi tres años, y desde entonces poco se supo de la banda originaria del País Vasco.

Por eso ahora que La Oreja estrenó un álbum nuevo en septiembre, Cometas en el cielo, los más sorprendidos por el éxito que ha tenido el CD en España y, hasta ahora, en Latinoamérica, son sus miembros.

“Nunca te esperas que te siga yendo tan bien. Llevamos ya 20 años en la música y claro, con un proyecto nuevo, nuevo disco… Lo haces con tanta ilusión sin saber si va a gustar, y la verdad estamos alucinados con la respuesta que ha tenido este disco”, reconoció Haritz Garde, el batería de la agrupación, en una entrevista telefónica reciente desde España.

La promoción de Cometas en el cielo apenas comenzó en este país, pero en América Latina el CD se vende desde hace varias semanas, y es allá donde Garde dice que lleva una buena cantidad de descargas.

Mucho ha tenido que ver que en esta ocasión La Oreja no se amilanó a la hora de producir el nuevo material. Y por eso fue más allá del mismo sonido pop melódico y románticón que identificó a la banda por años.

Para este álbum echaron mano de alguien que ni siquiera los conocía, el productor e ingeniero sueco Simon Nordberg, quien en cambio ha hecho su reputación trabajando con mega estrellas como Britney Spears.

“Queríamos mantener la esencia de La Oreja pero intentando probar cosas nuevas, no estancarnos, no hacer lo mismo de siempre. Hemos intentado llevar ritmos más potentes, guitarras más fuertes, bajo y baterías más fuertes, pero sin perder de vista quiénes somos”, describió Garde.

De hecho, Nordberg no solo no sabía de la existencia de la banda, sino que ni siquiera habla español.

“Queríamos a alguien que no estuviera influenciado por la música que se hace en España, que no conociera al grupo, que no tuviera prejuicios a la hora de tocar con el grupo y que no conociera nada”, dijo el artista.

Eso no evitó que el productor sueco entendiera lo que quería para este álbum la banda, y por otra parte, permitió que La Oreja dejara surgir su lado más rockero.

“Nos apetecía hacer algo así; nos sentíamos con ganas de hacer muchas canciones, de darle mucho ritmo a la vida, y hemos tenido suerte que hemos encontrado a este productor sueco”, sostuvo Garde.

Eso no significa que la agrupación no sintió temor a la hora de lanzar este disco, el sexto de su carrera y del que suena desde julio La niña que llora en tus fiestas, el primer sencillo.

“No sabíamos qué iba a pasar; la verdad es que hemos tenido mucha suerte y estamos encantados”, continuó aquel.

Pero lo que le pasa a La Oreja es mucho más que suerte, sobre todo porque en 2007, cuando Amaia le avisó a sus cuatro compañeros de dejaría la banda para convertirse en solista, nadie le auguró más vida al grupo.

Sin embargo, los músicos, en lugar de desintegrar La Oreja, se dieron a la tarea de buscar el reemplazo de Amaia, quien desde entonces ha grabado dos álbumes.

“La verdad, luego de la salida de Amaia estábamos un poco con miedo de qué iba a pasar; A las cinco en el Astoria fue un disco de transición, buscábamos un poco nuestra escencia y nuestro espíritu. Con este disco [Cometas…] y con Leire totalmente integrada en la banda parece que está funcionando”, aseveró Garde.

Leire llegó por recomendación de un amigo. Haritz dice que La Oreja convocó a audiciones y que se hicieron pruebas a varias chicas, y que fue la nueva vocalista, quien también vive en el País Vasco, la que mejor se adaptó a la banda.

“Además de cantante queríamos una compañera que tirara del carro, que tuviera ilusión, que supiera compartir… y la verdad es que ella encajó desde el momento uno. Ha sido una maravilla; en este disco se ha atrevido a componer. Se integró perfectamente”, dijo el músico.

Y si alguien disputa que Leire y Amaia tienen el mismo timbre de voz, ahí están los compañeros para aclararlo.

“Nos lo dicen mucho, pero creemos sinceramente que se parecen las melodías, porque la esencia del gupo es la misma. Creemos que se diferencia bastante el timbre de una a otra. En este disco Leire sacó mucho de su personalidad, saca muchísimo de ella, y se nota mucho la diferencia entre ella y Amaia… No creemos que se parezca tanto como la gente nos dice”, dijo Haritz.

Hasta el momento, la banda solo tiene programada en Estados Unidos una tocada en Nueva York en diciembre. Luego de eso, esperan que salgan más fechas en el resto de América.