Están bien animados

Salma Hayek y Antonio Banderas comparten maullidos y seducción animadas en el filme 'Puss in Boots'

En la cama. Así es como Salma Hayek recibió a La Vibra en una suite de un hotel en Beverly Hills donde, bien acompañada por Antonio Banderas -sentado en una butaca-, habló durante unos minutos de Puss in Boots, su primera incursión en una cinta animada.

Vestida de forma elegante con un top rojo, maquillada a la perfección, cansada tras un intensivo tour alrededor del país promocionando la cinta y poco a poco animándose a hablar más y más mientras el actor español desplegaba su habitual encanto -y respondía con un conocimiento de la industria cinematográfica ciertamente inusual en conversaciones con la prensa-, Hayek hasta llegó a hablar de su hija, Valentina Paloma, de cuatro años, fruto de su relación con el empresario francés François-Henri Pinault.

Puss in Boots, que se estrena mañana mismo, aprovecha el personaje del gato de la saga Shrek, visto en la segunda, tercera y cuarta entregas y a quien presta su voz Antonio Banderas, en una historia completamente nueva y previa a aquellas.

En esta ocasión, se ve obligado a asociarse con otra gata, Kitty Softpaws (Salma Hayek).

La cinta supone la segunda ocasión en la que el cineasta mexicano Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy) ha colaborado en un filme de la productora Dreamworks Animation, tras Kung Fu Panda 2.

La animada conversación con Hayek y Banderas fue así:

Desde una perspectiva de la actuación, ¿qué es lo que el cine de animación les permite hacer que no lo hace el hecho en imagen real?

Banderas: La libertad absoluta de poder tirar tantas tomas como quieras sin ninguna preocupación de tiempo o de presupuesto o de otro tipo. Te sientes muy libre para poder trabajar con todo lo que se te vaya ocurriendo: el guión, las improvisaciones que quieres hacer, con ideas, con escenas nuevas… El margen es muy amplio en una película de este tipo y nunca se tiene en una película en imagen real porque costaría muchísimo dinero. En la animación puedes rehacer, un mes después, aquello que hiciste entonces si crees que no lo hiciste bien y lo puedes hacer mejor.

Hayek: Es muy cierto lo que dice Antonio. También te liberas de tu propio cuerpo. Aunque lo usas para hablar, para meterte dentro de tu personaje, es como una burbuja que sale de ti, pero que vuela y se convierte en algo más. Eso es muy interesante, porque cuando haces una película en imagen real, tienes una idea de quién eres; cuando dices las cosas, sabes qué se va a leer. Pero con la animación, como no nos enseñaban los dibujos, al principio, es un misterio. Te da mucha libertad, pero también intriga. Es mi primera vez y me dio gran motivación el tener ese misterio de qué iba a pasar con mi voz.

En tu caso, Antonio, tú conocías el personaje. Pero Salma, ¿cuál fue tu reacción al verlo y pensar que Kitty Softpaws ibas a ser tú?

Hayek: Yo cuando vi el dibujo no sentí que iba a aportar nada al personaje, porque en sí, lo dibujaron antes de decidir que iba a ser yo. Pero su forma de moverse, su actitud, ahí sí creo que aporté algo.

¿Y en tu caso, Antonio?

Banderas: Para mí ese proceso empezó hace diez años [con Shrek 2]. Tomamos la mejor decisión posible: darle una voz que no correspondía al cuerpo. Ahí es donde está la fuente del éxito de este personaje, el ponerle una voz absolutamente disfuncional, con el cuerpo de un minino. Así el gato se convirtió en otra cosa, porque lo hicimos arrogante, ingenioso… El gato es un personaje absolutamente poliédrico. Esa fue mi aportación a la creación de su personalidad.

Guillermo del Toro se integró en Dreamworks Animation a mitad de la producción de la película. ¿Cómo les afectó eso?

Banderas: Muy poco, porque él estaba trabajando en los departamentos en los que ya tenían el trabajo que nosotros estábamos haciendo. Supongo que a medida que iba recibiendo nuestro trabajo sí que tuvo algún “input” [opinión] en lo que recibimos más tarde. Pero eso no nos afectó porque es un “cocoon” [capullo] donde están trabajando un montón de creativos que dictaminan a qué lado la película se va a ir o qué se va a suprimir. Lo que yo sí he aprendido con esta película y con [la saga] Shrek es que el guión inicial es una entidad viva, que admite cantidad de cambios. Se transforma en el proceso… En esos cambios, sin duda, Guillermo ha tenido mucho que ver. Él ha sido el consejero en asuntos latinos.

En el mundo de la animación está por un lado Pixar Animation [‘Toy Story’, ‘Up’, ‘Wall-E’], Dreamworks [‘Shrek’, ‘Kung Fu Panda’] y el resto [Fox con ‘Ice Age’, Universal con ‘Despicable Me’, Sony con ‘The Smurfs’, ‘Open Season’]. ¿Qué es lo que creen diferencia a Dreamworks del resto?

Banderas: Yo creo que el punto de inflexión de Dreamworks se da en Shrek. Shrek es la película que apuesta por un cine para niños pero que, al mismo tiempo, mantiene un guiño continuo al espectador adulto.

Hayek: Estoy completamente de acuerdo.

Banderas: Y concretamente, porque la edad de aquellos que estaban haciendo la película era similar a la mía -son gente que han crecido con esos cuentos-, los agarraron y les dieron la vuelta del revés, dándoles un ángulo distinto. Lo que ocurre es que el niño se sigue divirtiendo porque no tiene esas referencias, pero el adulto, al tenerlas, es una palanca en la que se puede apoyar para reirse de Blancanieves, de los enanitos y de un montón de personajes. Porque recrea su propio mundo desde la perspectiva de los adultos. Pixar quizás haya ido hacia otra creación distinta. ¡Cuidado! A mí Up me parece una película maravillosa. Probablemente los primeros diez minutos de Up fueron lo mejor que se hizo en cine ese año.

Hayek: No necesariamente lo mejor para los niños…

Banderas: ¿Esa parte? ¡Noooo! Pero si es una historia preciosa de amor…

Hayek: Sí, pero los niños más chicos no estaban listos para el envejecimiento y todo eso… Muchos papás sacaron a sus hijos del cine…

Banderas: Yo creo que tiene una ternura…

¿Les sorprende la popularidad que adquieren sus nombres cuando trabajan en el cine animado? Hay una nueva generación que solo te conoce, Antonio, por ser Puss in Boots…

Banderas: Si nos vamos hacia atrás, hacia Walt Disney, hay un momento de brillantez, cuando surge [el género]. Pero después hay un “impás”, que se reviva con la animación [por computadora], hace unos 20 años. Ahora la animación se ha convertido en un arma potentísima. Yo conozco a Jeffrey Katzenberg [principal ejecutivo de Dreamworks Animation]. Yo he visto a Jeffrey tirar veinte minutos de película porque no le gustaba. Y cuando tiraba 20 minutos de película, tiraba 15 millones de dólares… Y lo hace porque quiere que su trabajo sea recordado como un hito en la tecnología y en la narración. El respeto que él nos ha dado a los actores, el utilizarnos para las promociones, el estar siempre con nosotros, eso se lo debemos a él. Porque es un cambio radical [en el género]. Antes las películas que hacían otros estudios, muchas veces no sabías quiénes eran las voces de los personajes. Ese es el cambio sustancial: en la calidad de la imagen, en las historias, que son mucho más pícaras… Antes tenían una fórmula muy específica que se repetía una y otra vez. Eso ha cambiado de una forma radical.

Hayek: No me sorprende, porque yo tengo una niña de cuatro años y me sorprendo de cuántas veces ven una película. Es tan diferente de nuestros tiempos… Antes no estábamos todo el tiempo frente a la tele… Ahora es la biblia. Los niños ven las películas… y es un problema, ¿eh? Yo trato de limitarlo, pero ellos pueden ver películas todo el día, pueden quedarse hipnotizados. Por eso no me sorprende la fuerza que uno puede agarrar al hacer uno de estos personajes.

Salma, ¿cómo ha sido trabajar en tu próxima película, ‘La chispa de la vida’, [del director español] Álex de la Iglesia?

Hayek: ¡Wow! Fue… bien difícil. No Álex… Pero todavía no he me repuesto. Filmamos durante dos meses de noche, a la interperie, en el frío, vestidos de verano… Fue una experiencia alucinante. Me encanta trabajar con Álex: es delicioso, me hizo reir mucho… y me hizo sufrir mucho también porque era necesario…