Sustos de lo más sabrosos

La noche de Halloween se presta para crear nuevos platos

El terror de Halloween ha inspirado a muchos chefs y amas de casa a crear deliciosos platillos con los colores y las formas que transmiten la sensación del terror de forma sabrosa.

“Al igual que las otras festividades, Halloween ha llevado a los chefs y a restaurantes a crear sus propios platillos con productos que causen una sorpresa espeluznante”, dice Bret Thompson, propietario de los restaurantes Milk y Market de Los Ángeles.

El chef angelino, que ha inaugurado y dirigido varios restaurantes del grupo Patina en esta ciudad, ofrece en su menú de Halloween varios platillos preparados con calabaza, uno de los símbolos de la fiesta y de la estación otoñal.

Uno de ellos es la sopa de calabaza, adornada con crema de leche y pepitas (semillas doradas de este fruto). Thompson aprovecha el espesor de la crema de leche para decorar la superficie de la sopa con los huesos de una columna vertebral, que son definidos con unas cuantas pepitas.

“La crema [de calabaza] se sirve en recipientes hechos con calabazas medianas que se les ha removido la pulpa con anterioridad”, explica el Chef del Año 2000, quien se acreditó el título cuando tuvo a cargo el Restaurante Catal del Downtown Disney, en Anaheim.

En la noche de brujas y espantos, Thompson sirve también ravioles de calabaza, sazonados con salvia y salsa de vinagre balsámico. “Las ostras servidas sobre hielo seco es otro platillo de Halloween que no falta en mi casa y en mis restaurantes”, comparte el graduado de la Academia Culinaria de San Francisco. “El efecto del humo frío del hielo seco transmiten esa sensación de terror y misterio de la fiesta”.

Cuidando la salud de sus hijos y clientes, Thompson propone como postre un helado de calabaza o unas palanquetas con pepitas y cacahuates preparadas con caramelo de miel de abejas y no de azúcar.

“[Las palanquetas con pepitas y cacahuates] son uno de los dulces tradicionales de México, que se hacen y comen en el Día de Muertos”, explica el chef. “También lo son las charamuscas, que representan a las momias de Guanajuato y que también se pueden preparar con miel de abejas en vez de azúcar”.

Thompson creó para este año unos cupcakes de Halloween.

Estos consisten en unos pastelitos de Red Velvet, glaseados con crema teñida de color blanco y negro.

El horror en estos está en un jarabe de maíz pintado de rojo -que asimila la sangre- y unos cuchillos pequeños de mazapán (pasta de almendras) que los adornan, inspirando miedo a grandes y chicos.

Christine Garboski, experta en culinaria para Nestlé Kitchens en Glendale, propone por su parte unos Ojos Terroríficos de Macarrón con Queso, que recrean los ojos desorbitados de Frankenstein o de las brujas que supuestamente con sus escobas rondan por las calles durante la noche de Halloween.

“Los niños gustan de los [Ojos Terroríficos] porque llevan dos ingredientes que les encanta: el macarrón y el queso”, apunta Garboski. “Y son fáciles y rápidos de hacer”,

Para preparar dichos ojos solo se necesita de un paquete de macarrón con queso, una taza de migas de pan, una cucharadita y media de caldo de pollo en polvo y unas rodajas de aceitunas verdes grandes, rellenas con pimentón rojo (ver recetas en pág. 4B)

Los deditos de zanahoria, que representan los dedos anaranjados de unos seres horripilantes, son ideales como botanas de Halloween. Estos “se hacen con zanahorias chicas, queso crema y almendras rebanadas en forma de hojuelas”, explica la experta culinaria. “Son súper nutritivos. Si se desean bajos en calorías, solo hay que usar queso crema bajo en grasa”.

No hay misterio para armar estos dedos del horror. Solo hay que untar la parte delgada de cada zanahoria con un poco de queso crema y encima de este colocar una rodaja de almendra. Y para darle el toque de terror, se pueden servir sobre una cama de remolacha cruda picada. Esta dará la apariencia de unos cuágulos de sangre.

“De bebida no hay como un Ponche Escalofriante [ver receta en pág. 4B], que da miedo con sus manos de fantasmas flotantes”, comenta Garboski.

Finalmente, las arañas negras de plástico y las calabazas y gatos negros son las mejores decoraciones para los platillos y las mesas de Halloween. Sin embargo, no hay que adornar con ellos los alimentos que van a ser ingeridos por los niños pequeños, debido a que se los pueden pueden llevar a la boca y llegar a asfixiarse con ellos.