V for Volume

Es una banda muy particular. Primero porque su música nació en el underground de Colombia y no tienen un disco en castellano -está apenas en preparación-. Se trata de V For Volume, una agrupación de pop/rock que desde su fundación como tal cantan todos sus temas en inglés. La banda la integran Jonathan Specktor (baterista), Hans Vollert (bajista), Juan Camilo Osman (guitarrista), Nicolás Corredor (programador) y María José Camargo (vocalista). En entrevista con La Vibra, María José habla sobre el surgimiento del quinteto y su próxima presentación en Los Ángeles.

¿Cómo nació V For Volume?

Ellos estaban en una banda llamada Raíz y yo era parte de una banda metalera. Un día Hans [bajista] me escuchó y me preguntó por qué no juntábamos fuerzas. Escuché sus temas y me parecieron interesantes. Pensamos que íbamos a terminar haciendo metal y cuando comenzamos hacer las canciones, me salió la voz de niña normal y mucho más pop de lo que esperábamos, aunque era pop-hard, un poco de los dos mundos. Nos gustó porque no sacrificamos lo que hacíamos antes, ni nuestra actitud en escena.

¿De dónde salió el nombre de la banda?

Estamos un poco obsesionados gráficamente con el signo de la V por varias razones. Yo porque conociendo de semiología, sabía que el triángulo invertido es el símbolo de la mujer. A ellos les dije que la V era el símbolo romano de cinco. Y cada uno tenía su propio argumento después, y luego era V para… algo, V For.., hasta que alguien dijo Volume… venimos del mundo metalero, del volumen… Se prestaba para muchas formas de interpretar.

¿Siempre fue la idea cantar en inglés?

Nuestro plan siempre ha sido abarcar las más lenguas posibles, somos más esclavos de las canciones que de las lenguas. La mayoría de ellos habla alemán, yo hablo francés, además de inglés y español. La música para nosotros siempre va a primar, pero la idea es que las letras tengan contenido. Desde un inicio coincidimos que queríamos llegar a diferentes mercados, que hubiera volumen para todo el mundo. Es una revolución en el que queremos tomar todo el territorio, como en las guerras, pero esta es una guerra del volumen.

¿Qué tanto les costó salir del underground?

Fue bastante fácil. Nuestros fans de las bandas anteriores estaban encantados con lo nuevo. Por alguna razón pensamos que nos iban a aventar huevos podridos, estábamos preparados para lo peor. Pero como no cambiamos por dentro, ni nuestra actitud en escena, nos recibieron bien. En Colombia respetan mucho esa esencia. Saben de dónde venimos, nuestro mensaje es el mismo aunque en un formato distinto y ha gustado mucho. Estamos en las mejores posiciones de la radio colombiana.

¿Qué ventajas tiene surgir del underground?

Muchas. Sabemos cómo pararnos frente a un público enérgico. Nosotros nos despertamos diciendo: ‘vamos a hacer rock’. Nos vemos genéricos, poderosos, concretos, y creo que eso se lo debemos al underground colombiano. No hemos tenido que sacrificar nada, no hemos tenido que hacer canciones de amor fresa… mantenemos la misma actitud del underground.

¿Cuál es la filosofía del grupo en cuanto al tema de las canciones?

Providence o Providencia, tiene una línea narrativa… son historias alrededor de personajes que un día deciden perder el control, ceder a los accidentes, a las cosas que no puedes predecir y dominar en tu vida. Hay tres autores en los que estaba obsesionada en la época que hicimos el disco: Nicholas Taleb, el escritor de la novela The Black Swan, Robert Bloch, el escritor de Psycho, y el poeta portugués Fernando Pessoa, que maneja un poco lo de los accidentes. Todas las canciones se construyen a través de esas historias de accidentes.

¿Cómo se sienten a unos días de su primer presentación en Estados Unidos?

Estamos emocionados… estamos -perdón- […] del susto. Nunca hemos salido. Esto es rarísimo pero es lo que queremos. Estamos enérgicos y preparados casi militarmente. Todos los días ensayando, componiendo, trabajando 25 horas al día. Nos inventamos la hora extra.