CRIMEN LES QUITA EL SUEÑO

CARACAS (AP). – El robo a mano armada, los secuestros y los asesinatos son frecuentes en Venezuela y los sondeos muestran que los ciudadanos consideran la delincuencia como el problema más grave del país.

Pero la notable recurrencia de esos crímenes en contra de jugadores de beisbol confirma que ni siquiera los otrora intocables ídolos deportivos están a salvo del crimen.

El secuestro del receptor Wilson Ramos, rescatado ayer, es apenas la punta del iceberg de lo que sucede en Venezuela, ya que su caso es apenas uno de muchos que existen.

“Nos roban, nos matan, nos secuestran y no se hace justicia”, se quejó Manuel Meza, un estudiante de 23 años.

Ramos, considerado una de las grandes promesas de los Nacionales de Washington del beisbol de Grandes Ligas, fue secuestrado la noche del miércoles por un grupo de hombres armados desde la casa de sus padres en el estado central de Carabobo, a unos 150 kilómetros al oeste de Caracas.

Ramos es el primer jugador de las mayores que es secuestrado, un hecho impensable antes en Venezuela, donde el beisbol es el deporte rey pero donde impera la industria del secuestro, robo, asaltos a mano armada y homicidios que aquejan a la sociedad.