Dos imperios, una visión

LACMA exhibe artes en los imperios azteca e inca

Detrás de la muestra Visiones contrastantes en los virreinatos de América hay mucho arte e historia, pero también mucho amor.

“Es una idea que trae cola”, describió Ilona Katzew, curadora y jefa del departamento de arte latinoamericano del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, donde está montada esta exhibición.

Katzew concibió esta exposición en 1998, mientras estudiaba en la Universidad de Nueva York y trabajaba en la institución cultural Americas Society. Entonces, mediante una beca otorgada por la National Endowment of the Arts, viajó a Perú; era la primera vez que visitaba ese país.

Ahí surgió la idea de esta experta en arte latinoamericano colonial, moderno y contemporáneo de, en algún momento, montar una exhibición que examinara las conexiones entre las tradiciones artísticas prehispánicas y coloniales de los imperios azteca e inca.

“Los puse juntos porque eran los dos imperios más grandes de mesoamérica; tenían una fuerza tremenda; eran equiparables en magnitud y en sus campañas expansionistas porque ambos usaban tácticas de guerra para absorber a todos los pueblos de alrededor”, explicó Katzew, orginaria de México.

La labor de recolectar todos los objetos de Visiones contrastantes tomó más de una década, “una labor de amor”, dijo la especialista, que logró reunir para la muestra casi 200 objetos de arte que abarcan de los siglos XII al XIX.

Muchas obras pertenecen al Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano, y muchas otras son préstamos de instituciones y colecciones privadas.

La exposición incluye pinturas, esculturas, códices, manuscritos, cuadros de plumas y prendas, entre otras reliquias.

A través de seis apartados temáticos, Visiones contrastantes muestra la dinámica de cómo los amerindios asimilaron la cultura de los conquistadores y se acomodaron a un nuevo orden. Esta negociación dio origen a una nueva forma de hacer e interpretar el arte.

Un ejemplo de ello es el uso de plumas antes y después de la llegada de los conquistadores.

“Los primeros misioneros llegaron con la ida de derrocar a los ídolos paganos, pero al mismo tiempo retienen ciertas cosas que ellos sabían que eran sagradas para estas culturas para reutilizarlas y allanar el camino al cristianismo”, describió la curadora.

Dos mosaicos con temas litúrgicos -perfectamente preservados y adornados con plumas de pájaros exóticos-, son una muestra de esta técnica. Estos objetos, prestados por un coleccionista mexicano, datan del siglo XVII.

Otras obras que están en esta muestra nunca habían salido de sus sedes o no se habían mostrado públicamente.

“Mi listado era mucho más grande, pero quedó un poco reducido por razones de presupuesto y espacio”, dijo Katzew, quien se describe “un poco” meticulosa, porque nunca exhibe una obra que no haya visto con sus propios ojos.

Para esta exhibición viajó a Europa, varias partes de Estados Unidos, México y Sudamérica para solicitar cada una de las piezas.

Entre sus grandes logros está haber convencido a la Universidad de Austin de prestar -en lo que es la primera vez que esta obra sale de ese lugar- el Lienzo de Tlaxcala, un documento de 1550 hecho con tinta en amate.

Para otros tesoros fue necesaria una actividad “detectivesca”, como la describió la especialista. Ese fue el caso del Biombo con desposorio de indios y Paseo de Ixtacalco, una obra de enorme valor artístico y de gran tamaño, que Katzew vio en un libro y que no tenía ninguna referencia acerca de sus propietarios. La pieza data del siglo XVIII.

“Preguntando aquí y allá nos llevó a la pista de que lo tenía una familia en México, y fue a través de la Sección Amarilla que dimos con él”, contó.

Luego de su estadía en el LACMA, Visiones contrastantes viajará a Ciudad de México para mostrarse en el Castillo de Chapultepec.

Para Katzew, esta exhibición, sin embargo, no es para mostrar la historia de conquistadores y vencidos, “sino lo increíble que resultó del encuentro de estas culturas”.