Arbitraje pésimo

El arbitraje en la final del futbol mexicano fue un desastre. No pretendo restarle méritos a Tigres, es un digno campeón, pero el campeonato quedó marcado por un arbitraje injusto que dejó a Santos con 10 hombres en el partido de vuelta,

La tarjeta roja al portero de Santos Oswaldo Sánchez fue excesiva porque si bien cometió penalti no me parecía un jugada clara de gol. Y tomando en cuenta las condiciones de la cancha era inevitable el choque de Sánchez con Danilinho.

Santos acusó al silbante Marco Antonio Rodríguez de haber llegado con instrucciones de perjudicarlos. Un árbitro no puede echar a perder el trabajo de un equipo como lo hizo Rodríguez. Las acusaciones de los Guerreros son difíciles de comprobar pero lo que sí quedo claro es que una vez más Rodríguez usó un partido de futbol como su escenario para convertirse en el protagonista. Hay un momento en el partido en que el silbante para amonestar a dos jugadores saca dos tarjetas amarillas y con una en cada manolas muestra a los jugadores. El hecho de que salga con dos amarillas en su bolsillo parece indicar que ya tiene planeado hacer su ‘cirquito’ antes de que pisa la cancha.

Hay un dicho en el futbol que dice que un árbitro que no se nota en un partido es un buen árbitro pero parece que Rodríguez no lo ha escuchado y si lo ha escuchado es obvio que se le hace más importante convertirse en protagonista en vez de respetar a los equipos. Rodríguez acribilló las esperanzas de Santos. Es cierto, Tigres fue superior en casi todo momento pero en parte porque Santos se quedo con menos hombres, hubiese sido más justo ver a los finalistas completos midiendo sus fuerzas.

Haciendo al lado la pólemica los regios hicieron las cosas bien y su director técnico Ricardo ‘Tuca’ Ferreti comprobó una vez más que es uno de los mejores entrenadores en México. Y si bien su estilo de juego no es el más vistoso, no cabe duda que da resultados. Es de los pocos entrandores que ha podido ganar campeonatos en diferentes instituciones y eso tiene mucho mérito.

Felicidades a los aficionados de Tigres. Casi tres décadas sin un campeonato es una larga espera y una afición como la felina ya lo merecía.