Mi solución: ¡las fajas!

Un grupo de amigas están sentadas en un café y conversan acerca de sus vidas diarias. Se dan cuenta que cada una tiene algo en común, cada una se queja de lo mismo: esas libritas de más que no logran bajar por nada; y ahora que se aproximan los festejos de fin de año la preocupación aumenta ya que asistirán a fiestas y estarán sometidas al ojo clínico de las demás personas.

Se sentirán que no podrán llevar puesto el vestido que han anhelado por mucho tiempo, y puede que también se sientan fracasadas porque se han esforzado en tratar de bajar de peso y todavía no han logrado su meta.

Mi recomendación: ¡usar fajas!

Hay una faja para cada ocasión y para cada atuendo que usemos. Se ha podido comprobar que los demás notan y alaban los resultados, mas no descubren el secreto.

El grado de dificultad al usarlas es mínimo; con solo algunos minutos se logra tener un cuerpo escultural. Además de realzar la cintura y reducir los “gorditos” de más, las fajas sirven también para corregir postura.

Puede ser que después de usarlas por un tiempo indeterminado también el cuerpo se amolde a la forma que se intenta lograr usándolas.

La remodelación de la silueta es un resultado real y posible gracias al proceso fisiológico llamado lipotransportación. El tejido graso, puede irse moviendo de lugar mediante el desplazamiento gradual constante y permanente.

El mejor resultado de las buenas fajas remodeladoras es el cambio inmediato en la silueta.

Las características de las fajas generan una presión constante sobre el área del abdomen, cintura, espalda, piernas, brazos y o el área deseada, reduciendo inmediatamente una talla. Con el uso continuo se logra eliminar grasas localizadas y moldear el cuerpo.

Se puede ópticamente lucir hasta diez libras menos.

Las personas que más se benefician del uso de las fajas son las que desean un ajuste inmediato para una ocasión especial, pero también para aquellas que quieren acelerar una recuperación de intervenciones médicas.

La idea de usar fajas es sostener los músculos flácidos y ayudar a que los órganos regresen a su lugar. Las fajas son recomendadas en el posparto, para ayudar a tolerar los dolores de espalda y de abdomen producidas luego de dar a luz. Elija una que proporcione total comodidad y le permita realizar sus labores diarias sin mayores molestias.

Busque prendas con microfibras de calidad, que le garanticen la flexibilidad suficiente al momento de usarlas. Son preferibles las que quedan a la medida o máximo aquellas que son una talla menor a la acostumbrada.

Al usar fajas, no deben producir enrojecimientos o hinchazón. Asegúrese que cuente con la suficiente ventilación en el área pélvica y le brinde comodidad al momento de ir al baño. Si la prenda es enteriza, escoja la que tiene tirantes elásticos ajustables. El ruedo de la faja debe ser ancho, con el fin de evitar problemas de circulación y no producir marcas en la piel.

Cuando se trata de fajas completas, revise que los parches en zonas especiales como el busto o los glúteos estén hechos de algodón para permitir que haya ventilación.