Muere ‘diva descalza’
La cantante que llevó la morna al mundo, Cesaria Évora, falleció ayer víctima de complicaciones de salud
La artista se había retirado de los escenarios en septiembre por motivos de salud. Crédito: AP
LISBOA, Portugal (AP).- Cesaria Évora, quien comenzó a cantar siendo adolescente en los bares de Cabo Verde a fines de los 50 y ganó un Grammy en 2003 por llevar la música de las islas africanas al mundo murió ayer. Tenía 70 años.
La artista se había retirado de los escenarios en septiembre por motivos de salud y desde París, en donde se encontraba, decidió volver a su país para pasar allí “sus últimos días”, indicó la emisora, citando a su agente y al Ministerio de Cultura de Cabo Verde.
El último comunicado de su casa de discos, Lusafrica, data todavía de septiembre, y en el se destaca que los médicos que la seguían en la capital gala le “ordenaron” anular su próxima gira de conciertos y ella, de acuerdo con su productor y manager, José da Silva, decidió poner fin a su carrera,
“Sus nuevos problemas de salud siguen a varias intervenciones quirúrgicas que sufrió durante los últimos años, entre ellas una operación a corazón abierto, en mayo de 2010”, se agregaba en esa nota, en la que se recalcaba que con esa decisión renunciaba a “una vida itinerante” que la había llevado por todo el planeta.
Conocida como la “diva descalza” por actuar siempre sin zapatos, murió en el hospital Baptista de Sousa en Mindelo, en su isla natal caboverdiana de Sao Vicente, informó su sello grabador.
Evora, conocida por sus amigos como Cize, cantaba la morna, la música tradicional de las islas de Cabo Verde, una antigua colonia portuguesa. Es una música compleja, enternecedora, que mezcla una serie de influencias surgidas de las tradiciones africanas y de los marineros de todas partes que visitaban las islas.
Generalmente cantaba en el idioma de las islas, pero el público que no comprendía la letra se veía conmovido por su interpretación, su ausencia de aires de diva y el ritmo contagioso de la música.
Su estilo motivó comparaciones con la cantante estadounidense de jazz Billie Holiday.
Évora era hija de una cocinera y un violinista, quien falleció cuando la artista tenía siete años. Pasó tres años en un orfanato católico, de monjas portuguesas, en el cual aprendió a bordar, coser y planchar, además de mostrar su talento como cantante en la iglesia cada domingo.
A los 16 años, Évora comenzó a cantar en bares y fiestas, lo que la dio a conocer a nivel local con canciones en las que abordaba temas de amor, pobreza y el mar, todo en el género musical de su natal Cabo Verde: la morna.
En 1975, año en que Cabo Verde adquirió la independencia, Cesária, frustrada por cuestiones personales y financieras dejó de cantar para sostener a su familia, y durante este periodo, que se prolongó por diez años, tuvo que luchar contra el alcoholismo. Ella se refería a ese periodo como sus años oscuros.
Después, en 1985, el músico caboverdiano José da Silva le propuso hacer algunos conciertos en Portugal y, posteriormente, ser su tutor y productor a nivel internacional.
Con 50 años, Cesária comenzó a recuperar el tiempo perdido en compañía de Da Silva, y con algunos recitales en París recuperó su carrera.
“Ella es parte de la aristocracia de las cantantes de bar”, escribió el periódico francés Le Monde en 1991, y añadió que Évora tenía “una voz que derrite el alma”.
La fama internacional le llegó a Évora en la madurez de su vida. Su álbum La diva aux pieds nus (La diva descalza), grabado en Francia, lanzó su carrera internacional.
Su álbum de 1995 Cesaria se vendió en más de una decena de países y le mereció su primera nominación al premio Grammy, y presentaciones en importantes salas de conciertos en todo el mundo.
En el 2003 ganó el Grammy en la categoría de música internacional por el álbum Voz d’amor.
Fumadora empedernida durante décadas, Evora recibió un diagnóstico de problemas cardiacos en el 2005. Sufrió derrames en el 2008 y en septiembre del 2011, cuando anunció que se retiraba.
Su apelativo de “diva de los pies desnudos” se lo ganó a pulso apareciendo sin calzado en sus actuaciones, en homenaje a los más desfavorecidos, y las letras de sus canciones a menudo se habían dirigido también a esas personas.
Evora tuvo un hijo y una hija con hombres diferentes, pero nunca se casó.