2011: la revuelta civil
El año que se fue tendrá el sello histórico del poder popular y su impacto en las políticas globales
El año 2011 tendrá una cualidad histórica: la agitación civil global. Desde el norte de África, Europa, Norte y Sudamérica, hasta el Área de la Bahía de San Francisco, la movilización social ha sido una tendencia que no descansará este año electoral 2012.
Incluso la revista Time concedió el título de “persona del año” a “El Manifestante”, el cual, definió: está “remodelando la política global y redefiniendo el poder popular”.
El descontento de las mayorías. La extensión de la pobreza. La voracidad de los empresarios y el control financiero de los bancos. El teatro democrático. La represión institucionalizada. Son algunas de las causas por las que la humanidad parece reaccionar de manera natural a un sistema que lo amenaza, como lo haría un animal sin salida.
La ola de la revuelta pasó por la Bahía de San Francisco. Aquí un recuento:
En agosto tocó tierra en San Francisco el huracán del cambio social. Coordinado por Anonymous desde las redes sociales [Twitter, Facebook, YouTube], cientos acudieron a las estaciones subterráneas del sistema de transporte BART para protestar el asesinato del indigente Charles Hill a manos de un elemento policiaco, y así, de paso, recordar la muerte del afroamericano Oscar Grant, quien falleció de manera similar en 2009.
La indignación de los manifestantes crecería con la interrupción del servicio a los teléfonos móviles, impidiendo BART de esta manera aislar la conexión -y vigilancia- con las redes sociales en internet.
La máscara del personaje cinematográfico de Vendetta se convertiría en un símbolo del anonimato, pero también de la unidad ciudadana que después se autodenominaría el 99%.
Los usuarios de las redes sociales emergen de internet y comienzan a ocupar las calles de San Francisco y Oakland, principalmente, en San José el movimiento no logra bases sólidas.
Como un espejo al movimiento de los indignados en España, los ciudadanos estadounidenses iniciaron en Nueva York el llamado Occupy Wall Street, con la intención de denunciar la inestabilidad financiera que los gobiernos y los bancos lograron en las familias de esta nación.
En Oakland este movimiento alcanzó su clímax cuando en octubre el campamento fue desalojado de Ogawa Plaza por la policía, y luego responderían los ocupas con la toma del puerto el 2 de noviembre.
La agitación de los “indignados” ha logrado consolidar y arraigar sus luchas, tanto que ya tiene mártires, banderas y un nomadismo ideológico que comienza a extenderse de Este a Oeste por la tierra del Tío Sam.
Las luchas sociales que llaman a cambiar las estrategias bélicas del presidente Felipe Calderón -quien acumulará en su sexenio más de 60,000 muertes, casi todas sin esclarecimiento judicial- llegó a San Francisco con la presencia del poeta y activista mexicano, Javier Sicilia.
Global Exchange entregó en junio de 2011 el premio en Derechos Humanos a este líder del Movimiento por la paz con justicia y dignidad, quien ha dicho que a causa de los recientes asesinatos de algunos de sus miembros, la protesta social podría derivar en una radicalización.
“El Estado no nos está protegiendo”, había dicho Sicilia en su visita por San Francisco.



