Para algunos, la espera sí valió la pena

Pese a roces y los pobres negocios, miles disfrutaron ayer en Pasadena

Para algunos, la espera sí valió la  pena
Gran parte del público del Desfile de las Rosas acampó la noche del domingo sobre el bulevar Colorado.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Cada principio de año desde 1889 la atención del país y el mundo se centra en Pasadena. Y cada año, el público proveniente de todas partes del mundo llega lo antes que se pueda para apartar el mejor lugar que les permita disfrutar del Desfile de las Rosas.

Algunos de los que llegaron desde el mediodía del domingo, un poco antes del desfile ya estaban de mal humor. Según Itzel Cruz, oriunda del DF y residente de Whittier, el Desfile de las Rosas le pareció un contraste de emociones.

“Me gustaría que la gente no estuviera tan a la defensiva, que tuvieran una mejor actitud”, externó la mujer, quien llegó a las 11 p.m. del domingo y ya no alcanzó lugar en el bulevar Colorado.

Pero los “hágase para allá, este es mi lugar”, “no pise mi cobija”, “oiga, ¡esa es mi silla!”, se tornaron en expresiones de asombro y felicidad una vez que comenzaron a desfilar, una a una, las carrozas adornadas con miles de flores.

Ernestina Mello Gutiérrez y su familia exclamaban con un entusiasmo contagioso “Happy New Year” a todo el que pasó cerca de ellos.

Mello dijo que desde hace 30 años que viven en Pasadena, no han dejado de acudir al desfile. “Es maravilloso, lo más grandioso del mundo”, dijo la mujer, acompañada de su esposo, hijos y nietos.

El desfile no fue igualmente grandioso para todos. José Santos tenía un permiso de venta de juguetes, souvenirs y algodones de azúcar, pero dijo que las ventas fueron malas en comparación con los pasados cuatro años que ha estado en el desfile.

En tanto, Nick Tambrosia, propietario de un puesto de mercancía alusiva a los equipos participantes del Tazón de las Rosas -losTejones de Wisconsin y los Patos de Oregon- tuvo la misma experiencia.

El comerciante afirmó que su negocio necesitó de sangre nueva. “Este año se repitió un equipo, y eso me deja con menos ventas”, declaró Tambrosia, quien añadió que a pesar de todo, no pierde el espíritu del desfile.

Entre la multitud resaltó un grupo de ocho religiosas uniformadas con hábitos azul marino y toca blanca, de la orden de las Betanias. Entre ellas, la hermana María Angélica viajó de El Salvador para pasar unas vacaciones y presenciar el desfile por primera vez en vivo.

La religiosa manifestó que desde hace varios años que sigue el desfile por televisión desde El Salvador, pero que nada se compara con verlo en vivo. “Está muy lindo y bien preparado, pido a Dios que lo sigan haciendo, porque esta celebración da alegría y también trabajo a las personas”, expresó la madre María Angélica.

El paso del grupo ecuestre de los Hermanos Bañuelos alzó vítores entre los presentes que gritaron “Viva México” ante el paso de los charros a caballo.

Y a pesar de que uno de los jinetes del equipo ecuestre de Medieval Times cayó al asfalto con todo y caballo, todo corrió con tranquilidad en relación a emergencias. Daniel Núñez, voluntario de la Cruz Roja, afirmó que tan solo se reportaron algunos desmayos y alguien con dolor en el pecho, pero ninguna emergencia seria.

Los voluntarios de la organización del Desfile de las Rosas, vestidos de traje blanco, dijeron que aunque sabían que había simpatizantes del movimiento Occupy, no se reportó disturbio alguno.

Y así terminó el 123 Desfile de las Rosas, con una muchedumbre multicolor que se alejó del lugar, abriendo paso a los que se aproximaban al estadio del Tazón de las Rosas, portando casacas verdes o rojas, según su equipo preferido.