Rosca de Reyes: tradición emigrada

Comer u hornear el pan el 6 de enero ya es una costumbre en EEUU

Partir y comer una rosca de Reyes es una tradición heredada de España.
Partir y comer una rosca de Reyes es una tradición heredada de España.
Foto: Archivo / La Opinión

En 1970, cuando en la panadería La Morenita cocinaron sus primeras roscas de Reyes, no se vendieron.

Así que dejaron de prepararlas; pero diez años después, en los 80, los dueños decidieron ofrecerlas nuevamente a sus clientes y vendieron 20. Ahora, después de dos décadas, la demanda es grande. Tan sólo el 5 y 6 de enero, César Peña dice que venden más de mil.

“Nosotros hemos visto crecer esta tradición, porque nuestra panadería está desde 1953”, explica Peña, propietario de esta panadería localizada en Los Ángeles.

Compartir el roscón o rosca de Reyes en familia o los amigos es una tradición que “emigró” mucho antes que la celebración de la llegada de los tres Reyes Magos.

Unas cuantas panaderías mexicanas en Los Ángeles comenzaron a cocer en sus hornos este delicioso pan con el que las familias mexicanas daban continuidad a las celebraciones navideñas.

Más que continuar con el ritual religioso -porque el 6 de enero se celebra la Epifanía, cuando aparece la estrella de Belén que anuncia que el Niño Jesús ha nacido-, era seguir una costumbre, además de deliciosa, divertida.

En México, a esta tradición de origen español, se le agregó un ingrediente más: un muñequito.

En las roscas de Reyes, antes de ser horneadas, se les incorpora uno o varios muñequitos de plástico, escondidos entre la masa, simbolizando que el Niño Dios tuvo que ser escondido y protegido para evitar que lo mataran, como ordenó el rey Herodes cuando se enteró de que había nacido el Mesías.

La persona que encuentra el muñeco en el trozo de pan que le corresponde se compromete a dar una fiesta y a preparar tamales el Día de la Candelaria (el 2 de febrero).

Aunque el “compromiso” -al menos en este país- es meramente simbólico, el gusto por compartir la tradicional rosca de Reyes ente la familia y los amigos suma más adeptos año con año.

Actualmente un gran número de panaderías, aunque no sean de pan mexicano, han comenzado a ofertar la rosca de Reyes porque esta tradición, con todo y muñequito, también la comparten centroamericanos, sudafricanos, anglosajones y afroamericanos.

Arturo Aguilar, propietario de la panadería El Valle Oaxaqueño, asegura que “año con año llegan nuevos clientes de otras nacionalidades a comprar la rosca”.

Sin embargo, este tradicional alimento en la panadería de Aguilar tiene otro colorido, el folclor típico de los oaxaqueños.

Las roscas oaxaqueñas llevan el muñeco por dentro y por fuera. En la parte exterior llevan el rostro dibujado de una muñeca con vistosos colores.

Aguilar, que hace uno años recibía pedidos de roscas con dos o tres semanas de anticipación, dice que “ahora la gente quiere la rosca salidita del horno, calientita”.

Pero aún recibe peticiones de sus paisanos oaxaqueños que radican en otros estados del país.

“Entre el 5 y 6 de enero vendemos un promedio de tres mil roscas”, asegura. “En estos días tenemos que trabajar al 200% para satisfacer a nuestros clientes con la rosca recién salida del horno”.