Princesas por un día

Jóvenes con problemas renales gozarán de una noche de ensueño

Princesas por un día
Erika Jiménez, 23, es ayudada por su padre, Jaime Jiménez, para seleccionar su vestido de fiesta para la ocasión especial.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinion

Erika, Jennifer y Danha pronto serán princesas. Nadie les ha asignado el título pero serán tratadas como tal.

Ayer, junto con otras jóvenes, se dieron cita en un pequeño local que le fue prestado a la organización Renal Support Network (RSN) en Glendale Galería, en la ciudad de Glendale, para que seleccionaran un elegante vestido de noche.

“Estoy muy emocionada, es la primera vez que asisto a un baile de gala”, expresa Erika Jiménez de 23 años, residente de Huntington Park.

Esa misma felicidad la comparten con Jennifer Solorio, 24 y Danha Pérez, 23, a quienes recién conoció ayer, y juntas se preparaban para asistir el próximo sábado a la décimo tercera ceremonia organizada por RSN, llamada An Enchanted Evening, Teen Prom, que ofrece a jóvenes con problemas renales de 13 a 24 años edad.

La historia de estas tres chicas es muy similar: tienen insuficiencia renal. Las tres padecen algún tipo de lupus, lo que les ha degenerado el riñón y tienen que recibir largos tratamientos de diálisis.

Jessica García, asistente ejecutiva de la RSN, explicó que esta es una ceremonia que motiva mucho a los jóvenes que padecen esta enfermedad. Cada año asisten unos 300 jóvenes, entre hombres y mujeres.

De acuerdo con cifras otorgadas por dicha organización, 1 de cada 6 personas en este país, tiene una enfermedad renal.

Alrededor de 26 millones de estadounidenses están en la primer etapa de insuficiencia renal y más de 20 millones están en riesgo de desarrollarla y no lo saben.

Tal como le pasó a Erika. Su padre, Jaime quien la acompañó a seleccionar su atuendo, relata que su hija no presentó serios síntomas antes de su diagnóstico.

Dice que se preparaban para la cena de Acción de Gracias de 2010, cuando la joven se puso mal y tuvieron que llevarla a emergencia.

“Fue una noticia muy inesperada y tuvo que entrar en tratamiento de inmediato porque sus riñones ya estaban mal”, explica.

Erika es una joven muy delgada. En nada aparentan su edad, parece una adolescente.

“Ha sido muy difícil para mi. La vida me cambió por completo”, relata. “Yo era muy alegre, ahora me he hecho muy tímida, me aislé de todos, a penas comienzo otra vez a levantar mi ánimo”.

Lo mismo ocurrió con Jennifer. “Tengo dos años con la enfermedad, los mismos que llevo tratando de superar mi autoestima”, dice. “Al principio me alejé de todos, porque pensé que era a la única que le ocurría hasta que conocí a otras jóvenes como yo que sufren lo mismo”.

Jennifer es amiga de Danha y se conocieron en la misma clínica de tratamiento.

“Me ha resultado difícil superar mi enfermedad, tuve que interrumpir mis estudios y la vida completa da un giro, pero ahora que me siento mejor, he decido volver al colegio”, lo expresa con un aire de ilusión.

Mientras una y otra chica seleccionaban sus vestidos o se hacían una prueba de maquillaje, Ann López, ex esposa del comediante y actor George López, y voluntaria de esta organización, les daba gran ánimo a las jóvenes.

“Siento realmente de corazón todo lo que ellas están pasando y me da mucha ilusión verlas preparase para ese gran baile”, expresa López, quien en 2005 le donó uno de sus riñones a su ex esposo.

Acompañada de su hija Maya López, y varias amigas de ésta, ayudaban con enorme alegría a las jóvenes a seleccionar sus elegantes vestidos, los cuales fueron donados por compañías o personas particulares.

“Es hermoso ver cómo se convierten en princesas”, dice. “Es una magia especial, quizá ese entusiasmo de disfrutar la vida”.