‘Beauty and the Beast’: Bella con nueva dimensión

El clásico animado 'Beauty and the Beast' regresa mañana a los cines... y lo hace en tres dimensiones

‘Beauty and the Beast’: Bella con nueva dimensión
'Beauty and the Beast' sigue siendo la única película animada nominada en el apartado de Mejor Filme, un hito que logró en 1991.
Foto: Disney

En 1991 las películas animadas eran la excepción en las carteleras. Raramente se estrenaban más de dos o tres cintas del género en un año.

Dos años antes, The Little Mermaid había relanzado dicho cine gracias a una nueva apuesta por parte de los estudios Disney por resucitar su factoría de cine animado.

Dos artistas fueron decisivos en su triunfo -y, después, en el de Beauty and the Beast y, parcialmente, Aladdin—: Alan Menken y Howard Ashman.

Ellos fueron los compositores de la música, el primero, y las letras, el segundo, de los tres filmes, y también del musical teatral Little Shop of Horrors.

Menken sigue al pie del cañón: recientemente firmó la banda sonora de Tangled y ahora trabaja en la adaptación teatral de Newsies, otra producción Disney que pasó desapercibida hace 20 años pero que hoy ha adquirido cierto nivel de culto.

Desafortunadamente, Ashman murió a los 40 años el 14 de marzo de 1991… antes de ver terminada la que sería su obra cumbre: Beauty and the Beast, la única película de la historia del cine nominada como Mejor Filme (perdió en favor de The Silence of the Lambs).

Para Menken, de 62 años y ganador nada menos que ocho Oscar, el secreto del éxito de la música de Beauty and the Beast -que mañana se repone en cines en tres dimensiones- fue que “aportamos nuestra experiencia musical teatral a la animación, creándose un estilo de musical de Broadway en el contexto de la animación de Disney”, reconoció en entrevista telefónica con La Vibra.

“Lo que acertamos también fue la labor de mi gran colaborador, el añorado Howard Ashman, que tenía tal entendimiento de los personajes y del teatro musical y de cómo usar canciones en un contexto dramático…”.

“Howard y yo llegamos a Disney tras escribir Little Shop of Horrors, como gente que había estudiado el arte del musical teatral”, prosiguió Menken, también autor de la música de Enchanted y Hercules. “Así que números [musicales en Beauty and the Beast] como Be Our Guest fueron diseñados como si se tratara de un musical escénico. La gente respondió a eso. [El tema] sabía como pedir el aplauso”.

“Con Belle teníamos un número musical ambicioso al principio, que presentaba los personajes y las situaciones, durante más de seis minutos… Cuando Howard y yo empezamos a trabajar nos preguntamos si Disney realmente quería tomar esta dirección… La respuesta fue de puro goce, porque les dimos lo que querían: ir más allá de las fronteras del cine animado musical”.

Para Angela Lansbury, la veterana actriz de 86 años que prestó su voz a la tetera Mrs. Potts, escuchar el tema principal de la cinta fue una revelación.

“Mi primera reacción fue ‘wow’”, reconoció en una charla telefónica con La Vibra desde Nueva York. “Howard [Ashman] me envío la canción, cantada por él, en una cinta. La escuché y pensé que era una canción muy dulce, pero estaba cantada con un estilo más rock, que no era el mío. Y le dije que yo no creía que era la adecuada para cantarla así. Y me respondieron: ‘olvídate de como está cantada. Tú lo haces con tu estilo, como quieras’. Y lo que hice fue cantarla como si mi personaje fuera una tetera regordita… Eso es lo que hice. Les devolví la cinta como creí que debía ser y me contestaron: ‘¡ eso es!’ [risas]”.

Menken recordó a su compañero Howard Ashman al hablar de los momentos más difíciles durante la creación de Beauty and the Beast.

“El cambio mayor fue que mi colaborador estaba enfermo con una enfermedad que por aquel entonces era una sentencia de muerte”, detalló con cierta emoción. “Al empezar a trabajar no dijo a nadie que estaba enfermo, pero habían signos de que sí lo estaba, y eso creó mucho estrés y mucha tensión”.

“Y después hubo un periodo en el que yo lo sabía, pero nadie más estaba al tanto, y eso fue otra etapa de estrés. Y finalmente hubo un periodo en el que Howard ya no estaba con nosotros… Él nunca vivió para ver el filme. Lo tuvimos que acabar sin él. Ese fue un cambio que nos afectó mucho…”.

Elegir qué estilo de música encaja con cada proyecto “es una decisión personal”, explicó el compositor. “Con Tangled elegimos una paleta distinta a la de Beauty and the Beast. Aquella era más pop/rock. En Beauty and the Beast se trataba de hacer un musical francés y Broadway. Con Little Mermaid era [estilo] calipso y Boradway también. Con Aladdin era jazz y música del Oriente Medio. Con Pocahontas era una combinación de influencias nativo-americana e inglesa. Con Hunchback of Notre Dame era litúrgica… Cada película ha tenido una opción distinta”.

“Los proyectos animados actuales o son teatrales o son más pop. La música de Phil Collins para Tarzan o de Elton John para The Lion King, conducen a un estilo de música muy distinto. Pero la técnica de dónde van esas canciones y cuál es su intención es la misma”.

A la hora de ponerse a componer, Menken empieza preguntándose “muchas cuestiones básicas y una de ella es cuál es el tono”, detalló. “Porque, haga lo que haga, lo más importante es que todo esté relacionado. Luego hay que echar un vistazo a la historia y a los momentos musicales. Cuando uno se responde a todas esas preguntas, es entonces cuando trato de escribir la mejor canción. Al final se trata de una reacción instintiva. Y eso surge de años de escribir canciones. Es difícil de describir…”.

Lo que sí está claro es que tras todos estos años, “yo no experimento ninguna clase de presión. Para mí se trata del proceso creativo: uno nunca sabe cuál será el éxito de tu trabajo”, afirmó. “Uno lo hace lo mejor que puede. Cuando hicimos Beauty and the Beast éramos una novedad, por lo que teníamos algo que demostrar. Pero ahora, con Tangled, soy el viejo del grupo [risas] y tengo que demostrar que aún soy relevante. Siempre estamos, en esencia, tratando de demostrar nuestra valía”.