Glenn Close: No se da por vencida

Tras siete nominaciones a los Oscar, Glenn Close vuelve a intentar ganarlo en 'Albert Nobbs'

Glenn Close: No se da por vencida
Glenn Close en un evento reciente (abajo) y en 'Albert Nobbs' (arriba der.), por la que es candidata al Oscar a la Mejor Actriz.
Foto: Fotos: AP

MADRID, España.— Cuando se piensa en las grandes injusticias de los Oscar, Glenn Close es uno de los primeros nombres que vienen a la cabeza, pero con seis infructuosas nominaciones (hasta el pasado martes por la mañana, cuando fue nominada a una séptima) y con su interpretación en Albert Nobbs situándola de nuevo en la parrilla de salida, la actriz asegura que “no odio los Oscar”.

“Alec Baldwin me dijo una vez que antes la alfombra roja conducía a los Oscar, pero que ahora los Oscar son conducidos por la alfombra roja. Para una mujer es terrible pensar en qué ponerse para la gala. Pero sería magnífico, un gran honor tener un Oscar”, aseguró Glenn Close a un grupo de medios internacionales en el pasado Festival de San Sebastián, en España.

Albert Nobbs -que se estrena mañana en cines- es la historia de una sirvienta que, en plena Inglaterra victoriana, desafía los límites impuestos a su sexo y se viste de hombre para lograr sus metas.

Este personaje de género desdibujado es, literalmente, el papel de su vida, y con él Close optó ya a un Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática en la gala de estos premios, aunque la estatuilla acabó en manos de Meryl Streep por su retrato de Margaret Thatcher en The Iron Lady.

Close retoma el papel de Nobbs treinta años después de interpretarlo en el teatro, en una película que ella misma ha financiado y para la que hasta ha escrito la letra de la canción Lay Your Head Down, que también candidata a un Globo de Oro.

“Desde el principio de mi carrera siempre me habían dicho que nunca invirtiera mi propio dinero en una película, pero quería que llegara el mensaje al público y era la única manera. Si lo recupero, lo volvería a hacer”, asegura la actriz, que sirvió en bandeja el proyecto al director que le ha mantenido en activo en el cine en los últimos años, Rodrigo García.

“Mi personaje es una persona invisible en un trabajo en el que se le requería ser invisible. En la época victoriana, el servicio no tenían categoría de personas. No es solo una mujer fingiendo ser un hombre para trabajar, sino una mujer invisible para sí misma, que se siente un ser incompleto y que intenta emerger de su propio anonimato”, resume la actriz.

Acostumbrada al brío despreciativo de su formidable marquesa de Meurteille de Dangerous Liaisons, el impulso psicopático de su Anne Archer en Fatal Attraction o al histrionismo de su magistral Cruella De Vil en 101 Dalmatians, Close hace un trabajo de contención en Albert Nobbs. Gracias a él, vuelve a competir frente a su antigua compañera y rival, Meryl Streep, favorita por The Iron Lady.

Ambas son las excepciones que confirman la regla de un Hollywood monopolizado por la juventud y excluyente con la madurez. “Yo hice mi primera película con 32 años. No sé si hoy me darían las mismas oportunidades”, reconoce Close, quien todavía recuerda con una sonrisa su primer día de rodaje en The World According to Garp, al lado de Robin Williams. “Se me olvidaba que tenía un micrófono y chillaba todo el rato mis diálogos”, dice.

Casi treinta años después, Glenn Close ha pasado por épocas de olvido, por una resurrección gracias a la serie de televisión Damages y no ha descuidado su pasión por las tablas del teatro, aunque le resulte “muy duro no pasar en casa seis de cada siete noches”.

Siempre quiso, por encima de todo, vivir las vidas de los personajes que más le atrajeran. “Yo no quería ser una estrella, sino vivir otras vidas y llevar al espectador a otros mundos, como cuando veía los clásicos de Disney y me hacían olvidar mi vida en una granja en Connecticut”, donde pasó parte de su infancia, explica.

“Yo no soy tan valiente como mis personajes. Para Dangerous Liaisions necesité un asesor que no me hiciera sentir ridícula con una actitud tan altiva y, tanto hoy como hace años, las alfombras rojas se me han dado fatal”, dice.

“Afortunadamente he trabajado con gente que me ha enseñado a amar la profesión y descubrir que para un actor el proceso lo es todo. La experiencia de crear algo entre todos es lo que me nutre como profesional. Todo lo demás escapa a tu control”, concluye.