Limitan salarios a jefes de CSU

Las intensas críticas que generaron el año pasado, un sueldo de 400,000 dólares para el nuevo presidente del campus de la Universidad Estatal de California en San Diego junto a un reciente incremento de colegiaturas, hicieron que la junta directiva de CSU aprobara ayer una nueva política que establece que no se pagará a los presidentes recién contratados más del 10% del salario del jefe anterior.

Los nuevos presidentes no deberán ganar más de 325,000 dólares al año. La noticia no podía ser más oportuna porque se da en momentos en que CSU está en la búsqueda de cinco nuevos presidentes para los campus de Fullerton, Northridge, San Bernardino, San Francisco y la Academia Marítima.

“La nueva política proporcionará a los candidatos a presidentes de los campus, legisladores, el público y otros, una expectativa razonable sobre los niveles de salario para los presidentes recién contratados”, dijo en un comunicado el presidente de CSU, Herbert Carter.

El anuncio también se da en momentos en los que en la legislatura se hacen esfuerzos por poner un freno a los altos salarios de los administradores universitarios de más alto rango.

El senador demócrata de San Francisco, Leland Yee tiene una medida para prohibir los aumentos de sueldos de altos funcionarios de las universidades públicas de California en años de déficit fiscal. Yee indicó que el cambio en las políticas de CSU no va demasiado lejos. “Quienes están ganando cientos de miles de dólares no deben recibir aumentos de salarios de dos dígitos durante los tiempos malos presupuestales o cuando a los estudiantes les pasan la factura”, enfatizó.

El año pasado, la junta directiva de CSU aumentó las colegiaturas de los estudiantes en un 12% y le dio al nuevo presidente del campus de San Diego, Elliot Hirshman, un salario por 400,000 dólares, 100,000 dólares más que a su predecesor.

Por su parte, el senador demócrata de Torrance, Ted Liu tiene un proyecto de ley para limitar el salario del presidente de un campus de CSU a 343,269 dólares, incluyendo cualquier contribución salarial de alguna organización no lucrativa de la propia universidad. Además propone que no haya aumentos de salarios para los presidentes si las colegiaturas para los estudiantes han aumentado en los últimos tres años.