Pequeños felices

Recupera la capacidad de sentirte feliz con las pequeñas cosas de la vida, como en tu infancia.

Pequeños felices
Foto: Thinkstock

Una de las palabras que repetimos con mayor frecuencia es: felicidad. De alguna forma todos deseamos experimentarla, aún cuando para cada uno tenga una realización distinta, pero parece mentira que sin importar cuántas veces la tengamos frente a nuestros ojos, nunca es suficiente, y terminamos por posponerla hasta que una mejor oportunidad nos llegue.

Sin embargo, con frecuencia nos preguntamos por qué cuando éramos niños, resultaba tan sencillo ser feliz.

Como explica la psicóloga Mariana Rivera: “Los niños al no basar su felicidad en lo que pueden obtener, sino en lo que tienen a su alcance son capaces de descubrir el valor de cosas que todos tenemos a la mano, como es un buen clima, la compañía de los amigos, un programa de televisión o el sabor de un alimento. Su vida no se basa únicamente en lo que tengan o no, esto puede resultar secundario. Probablemente conozcamos niños que de momento tengan un desplante de enojo o frustración al no poder lograr lo que deseaban, pero este efecto dura muy poco porque pronto pueden olvidar su mal sabor de boca gracias a que pueden ver algo positivo en otra área de su vida”.

Cuando se tienen compromisos por cumplir como darle sustento a una familia y cubrir otro tipo de necesidades o expectativas que uno mismo coloca sobre sus hombros, parece casi imposible poder asumir la misma actitud que un niño, pues a diferencia de ellos –pensamos- sí tenemos graves problemas.

Sería injusto decirlo, porque también los pequeños, a su tamaño y de acuerdo a la complejidad de la vida que les toca, deben hacerle frente a sus propios conflictos, como por ejemplo, obtener buenas calificaciones, lidiar con aquéllas cualidades que no poseen y que sin duda les gustaría tener a su disposición o simplemente, darle solución a las diferencias familiares.

Pero aún con todo el panorama en contra, ellos siempre nos sorprenden con sus inteligentes razonamientos y su facilidad para encontrar respuestas a todo lo que nos puede poner en ‘jaque’, es cierto que no todas las veces los asistirá la razón, pero si en un buen porcentaje sus aportaciones nos permiten ver una perspectiva diferente e incluso, localizar nuestras áreas de oportunidad.

Explica la especialista que su sabiduría radica en gran medida en la pureza de pensamiento, por ejemplo, cuando ellos tienen una diferencia con sus pares no piensan en las características negativas de esa persona, simplemente desean arreglar un problema en concreto, no se detienen a ver cuántos errores cometió con anterioridad, “esto les permite ser más nobles y estar dispuestos a perdonar, porque no se detienen en el pasado. Lo mismo ocurre cuando encuentran obstáculos para realizar algo, aún cuando fallen no tienen ningún conflicto en intentarlo una y otra vez, son perseverantes y observadores de sus propios errores, por esta razón es más sencillo para ellos mejorar aspectos en sus actuares y tampoco se ofenden cuando es alguien más quien se los hace notar”.

Una característica maravillosa de los pequeños es que no esperan a lograr algo para ser felices; disfrutan desde un inicio, el proceso de realización y valoran su esfuerzo sin importar el resultado final, “como adultos es común que condicionemos el momento para ser felices, con frecuencias escuchamos a la gente decir: voy a estar feliz cuando encuentre al hombre de mis sueños o cuando tenga un mejor trabajo, pero no nos damos oportunidad de gozar el aquí y el ahora, por lo tanto si aquello que visualizamos como motivo de felicidad no llega o no cumple con la imagen que habíamos idealizado, nos sentimos frustrados, y la consecuencia final es que nunca alcanzamos ese estado anhelado de plenitud”, afirma Mariana Rivera.

Cuando nos valoramos a nosotros mismos y aprendemos a ver que lo mejor de la vida es lo que nos acontece en este instante, nos será más sencillo recordar aquellos años en que nuestra existencia estaba rodeada de puros momentos de satisfacción. Y hay que tener por seguro que al traer a la mente los días de la infancia, tendremos un buen motivo para disponernos a enfundarnos en las tobilleras, la playera y el típico short infantil y encaminarnos a ser felices.

Para leer

La ciencia de la felicidad

Sonjia Lyubomirsky

Editorial books4pocket

“La perseverancia es el motor del éxito”.

http://www.sermexico.org.mx

Bojorge@teleton.org.mx