Actitudes: Obama resucita

No cabe duda que algunos políticos tienen más vidas que un gato por no decir que cuentan con más salidas que un cerco viejo.

Tal es el caso del presidente Barack Obama a quien hace un año muchos daban por muerto para las elecciones de noviembre del 2012.

La semana pasada el controvertido inquilino de la Casa Blanca resurgió de las cenizas para enfilarse con fuerza hacia su reelección que lo llevaría a extender su mandato por cuatro años más, esto es de enero del 2013 a enero del 2017.

El abogado de Harvard, ex senador por Illinois y primer afroamericano en llegar a la presidencia, logró en su tercer informe de gobierno reconquistar buena parte de la popularidad perdida en los últimos dos años.

Obama ha sido uno de los mandatarios norteamericanos con más arrastre de las últimas décadas, muy parecido al caso de John F. Kennedy, pero sufrió una fuerte recaída en su segundo año de gobierno ante el hundimiento de la economía y el no cumplimiento de varias promesas de campaña como la reforma migratoria.

Pero en los últimos meses las condiciones internas y externas mejoraron levemente para el gobierno de Obama lo que ha sido muy bien aprovechado por sus asesores para echar las campanas a vuelo y relanzar con fuerza su campaña en búsqueda de la reelección.

Una reciente encuesta del Wall Street Journal y la cadena NBC revela que por vez primera en siete meses, son más ciudadanos los que aprueban el trabajo de Obama con un 48% contra el 46% que no están de acuerdo.En el plano internacional, Obama logró importantes acciones como el retiro de las tropas de Irak, la ejecución de Osama bin Laden, la caída y muerte de Moammar Gadhafi, entre otros dictadores incómodos, además del desmantelamiento de varias redes del terrorismo.

A nivel interno no hay mucho que decir salvo que la economía muestra pequeños signos de recuperación y que el desempleo bajó a niveles del 8%.

Obama ha vendido exitosamente la idea de que su gobierno rescató a la industria automotriz y al sector financiero de una debacle que hubiera conducido a Norteamérica y al mundo entero a una gran depresión, incluso más profunda que la del siglo pasado.

Los terremotos económicos que sacuden a Europa han dado a la administración Obama mayor credibilidad y la confianza de que con todo y vaivenes los norteamericanos están mucho mejor que los habitantes de España, Francia, Italia y no se diga Grecia.

Por si fuera poco el mandatario presumió en su informe de reducciones históricas en el flujo de indocumentados y aprovechó para reiterar su apoyo a una reforma migratoria, especialmente la llamada DREAM Act que regularizaría a dos millones de estudiantes indocumentados.

Será imposible aprobar estas leyes en este año electoral por ello Obama ha sido muy criticado porque en su primer año de gobierno, cuando tenía la fuerza política y la mayoría demócrata, no se lanzó a fondo a favor de estas iniciativas.Lo mismo ocurre en terrenos económicos y fiscales, en donde el primer mandatario fustigó duramente a los ricos por pagar tasas de impuestos muy bajas pero se le olvidó mencionar que un ejército de ejecutivos de la banca fue beneficiado con multimillonarios bonos, gracias a los recursos que inyectó su gobierno tras el estallido financiero del 2008.Obama parece recuperar su estrella y enfilarse a una victoria electoral el primer martes de noviembre, siempre y cuando no surjan retrocesos en la economía ni se presenten sorpresas en materia de seguridad.

La indefinición de los republicanos que no terminan por decidir si postularán al ricachón Mitt Romney, al mañoso Newt Gingrich, al abuelo Ron Paul o al gallo Rick Santorum, es otro factor que abona a favor de la aspiración reeleccionista del hombre más poderoso en el mundo.

Aunque todo puede suceder en los próximo nueves meses, destaca pues a estas alturas del partido la ventaja de Obama y los demócratas sobre sus adversarios. De cualquier manera habrá que esperar al último out.